Metalord Neo Revolution

CAPITULO 12

[VOLUMEN 1]: Rearme

Sus miradas continuaban colisionando con evidente hostilidad, mientras los impulsos de vendetta dominaban la psique de aquel «sangre de bruja» de 10 años. Apretaba con firmeza su arma, el pimentero; sin embargo, pese a la tentación de sucumbir a los violentos ecos de su subconsciente, su propia razón se resistía a ceder.

—«Si ejecutas tu venganza por mera satisfacción, echarás a perder todo este tedioso progreso, idiota» -se recriminó en silencio dentro de sus propios pensamientos.

Cerró sus ojos, suspiró profundamente y mudó su apática expresión por una neutral, disipando cualquier vestigio de aquel impulsivo frenesí violento en su mente. Giró sobre sus talones y contempló a las brujas que empuñaban sus creaciones.

—¡Muy bien, chicas!, ¡es hora de despojar de cualquier objeto de valor a esos gélidos e infelices cadáveres!, ¡cada arma y armadura se metal es bienvenido!, ¡todo recurso extra servirá incluso a nuestro favor!, ¡inspecciónenlos minuciosamente!

Espadas, dagas, lanzas e inclusive flechas con punta de hierro, sumado a las protecciones corporales como armaduras con porciones metálicas, tales como el destacado cuero endurecido tachonado o corazas ligeras de hierro, eran despojadas de los cadáveres. Aleza, la mayor del grupo de brujas de la división de fusileros, inspeccionaba el cuerpo de uno de los magos cuando halló artefactos valiosos entre los pliegues de su túnica.

—¡Comandante!, tiene que ver esto… -Aleza llamó a Zaswell.

—¿Comandante? -replicó el «sangre de bruja» ante el título con el que era interpelado.

—Pues sí, usted es el «comandante» de nuestro grupo, ¿no?

—Jeje, me agrada su forma de pensar -elogió él —¿Qué descubriste?

Un pergamino enrollado con un cordón simple de cuero y un anillo que el propio Zaswell, al examinar la pieza detenidamente, descubrió estar imbuido en magia.

—Este anillo es un objeto encantado, casi pensé que era un artefacto arcano -concluyó.

—¿Qué clase de magia posee? -preguntó Aleza.

—La única forma de saberlo es probarlo o acudir a un herrero con magia de Forjado; es un espléndido botín, buen ojo, 2.ª al mando de la división de fusileros.

—Me honran sus palabras, comandante -hizo ella una reverencia.

El pergamino enrollado tampoco era un objeto ordinario; se trataba de un pergamino mágico. Un hechizo había sido enlazado a dicho trozo de papel, cuyo mecanismo se activaba al abrirlo, verter un poco de maná y liberar su magia sellada.

—«Un objeto como este no es barato, jeje; desde luego, esto confirma con total certeza que tratamos con un grupo bien equipado con recursos» -pensó para sus adentros.

El cadáver del segundo mago no poseía ningún artículo útil a comparación de su compañero. Tras transcurrir un buen rato, la totalidad de la división había despojado todos los objetos de valor, depositándolos en sacos hallados en las cercanías. Incluso el propio Zaswell cargó con uno que su cuerpo de niño de 10 años pudiese transportar.

—«Y sigue allí tirada» -le dirigió una mirada a la niña, Riza Magdictia, quien aún yacía en el suelo sin reincorporarse —«Para ser un grupo étnico compuesto mayormente por mujeres que lucha por su supervivencia, dotado de magia desde el nacimiento, aún son criaturas de psiques frágiles; tan humanas»

Un búho de plumaje conformado por tres colores; blanco en la zona superior, marrón en la inferior y azul como patrón en las puntas de las alas, se aproximó para aterrizar en el hombro de Zaswell con absoluta naturalidad y sin asomo de temor. El propio «sangre de bruja» observó a la criatura con suma familiaridad.

—Un grupo de brujas combatientes de la guardia de Windaz se aproxima -Mornah emergió de las sombras, reajustando sus anteojos mientras reportaba.

—Es perfecto, tampoco es que buscáramos ocultarnos; inclusive si nos marcháramos ahora, con todo este estrépito que causamos, bastantes habitantes desde sus hogares ya lo han atestiguado en total silencio -aseguró Zaswell

Zaswell no deseaba desviar su mirada hacia ventana alguna, donde con absoluta certeza estarían observando con discreción los ojos de una bruja madura o de una niña o de un varón emparejado; contemplando con perplejidad cómo aquel contingente armado con extrañas piezas balísticas ruidosas y el único niño varón del asentamiento aniquilaron a intrusos que se adentraron en Windaz.

—¡Es por aquí!, ¡los reportes indican que todo el estrépito procede de este punto!

Con absoluta premura, arribaron al lugar 10 brujas combatientes, lideradas por la fornida guerrera de piel cobriza, Naya, con su mandoble en mano listo para tomar la iniciativa. Sin embargo, para su consternación, lo que hallaron fueron los cuerpos inertes de los intrusos, despojados de su equipamiento como armas, protecciones y dedujeron que de cualquier otro artículo de valor.

Desviaron sus miradas hacia las 15 jóvenes brujas que transportaban el botín en sacos, así como hacia Zaswell y Mornah. Las pupilas de Naya se fijaron en las 11 extrañas armas que empuñaban las brujas, cuya fisonomía le evocaba una versión estilizada de un cañón mágico

—Oh, saludos, líder de la guardia de Windaz, Naya -el propio Zaswell saludó cortésmente —Como podrá atestiguar con sus propios ojos, intrusos «no tan amistosos» se adentraron en Windaz -señaló los cuerpos con su palma derecha abierta —¡Por fortuna!, nos hemos encargado de ellos sin inconvenientes y sin bajas de nuestro lado, por supuesto.

—¿Cómo es esto posible? -Naya, tras dirigir un vistazo rápido a los cadáveres, se percató de la cantidad de agresores armados —13 combatientes provistos de equipo, quizás con diestra disciplina en el manejo de sus armas y armaduras, junto a 2 semihumanos de la raza Cait entre sus filas, y que todas ustedes estén… ilesas, ¿cómo es esto…?

—Ah, querida líder de la guardia, realmente nos encantaría platicar con usted -el propio Zaswell interrumpió a Naya —Pero ha sido una noche bastante agitada y verdaderamente precisamos descansar; no obstante, si busca de primera mano un testimonio… -su mirada hizo un guiño rápido hacia la niña de cabellera naranja —Nos quedamos con las posesiones de esos «intrusos»; a la mañana vendremos por sus cadáveres. Tengo entendido que lograron repeler un contingente mayor de estos… agresores; si asegura esos cuerpos, les daremos un buena utilidad en futuras zanjas -Aseguro él.




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