Metalord Neo Revolution

CAPITULO 23

[VOLUMEN 1]: Rearme

[X días antes del segundo asalto de los forajidos de Lars]

Zaswell junto a las 15 brujas de la división de fusileras, Naca la aprendiz de herrera y Mornah, se encontraban reunidos afuera del taller improvisado, con un comunicado importante del «sangre de bruja».

—Los forajidos que nos atacaron aquella noche volverán en un 2º asalto -declaró Zaswell —Y con total seguridad lo harán mucho más organizados, armados y en mayor número. Un enfrentamiento directo en nuestra actual condición en el pueblo será nuestro fin.

Las 15 fusileras guardaron silencio, asimilando la crudeza del diagnóstico militar. Mornah en silencio, cruzo los brazos con total atención, mientras Naca sostenía con fuerza una de las herramientas de la fragua, atenta a las palabras del «sangre de bruja».

—¿Estás seguro de esto? -preguntó una de las brujas de la división.

—Una sospecha certera. Ese grupo de bandidos que atacó en 2 flancos con planeación, y empleó un 2º grupo de infiltración con magos en sus filas, no podría ser catalogado como simples forajidos del montón -fue el análisis de Aleza.

Como el propio Zaswell anticipó, su suboficial Aleza poseía una mente aguda para comprender la magnitud de la amenaza de los forajidos. La silenciosa mirada de Mornah deducía que ella también había llegado a la misma conclusión, pero guardó silencio para permitir que las propias brujas fusileras entrenaran su razonamiento táctico.

—Entonces… una confrontación directa sería un suicidio. ¿Cuál crees que debería ser la mejor resolución para este problema? -planteó Mornah perspicazmente, con una mano en el mentón y los ojos cerrados.

Todas quedaron en silencio y pensativas. Incluso la joven Naca, de 13 años, comenzó a deliberar con intensa incomodidad, tratando de hallar una solución a tal dilema, hasta que el propio Zaswell las interrumpió entre leves risas y unos aplausos.

—Es allí en donde yo ofrezco esa solución. Tengo las contramedidas preparándose, pero… para que todo funcione de maravilla, necesito que sigan mis instrucciones al pie de la letra -les habló Zaswell a todas las fusileras brujas.

—¿Qué es lo que necesita, comandante? -se dirigió Aleza a él con sumo respeto.

—Hay que forzar la cooperación del aquelarre mismo, incluyendo a Naya y sus guardias. La única forma de lograrlo es la manipulación psicológica -contestó ese niño.

—¿Manipulación psicológica? -replicó una de las brujas fusileras en confusión.

—Te sorprendería lo que el miedo y el estrés ante la muerte, o resultados peores, pueden llegar a ser tan persuasivos, incluso para el orgullo más terco, jeje…

[–––––––]

[24 horas antes del segundo asalto de los forajidos de Lars]

—Elija bien…

Esas fueron las palabras que resonaban en la cabeza de Naya, la comandante de la guardia de Windaz, el brazo protector del aquelarre. Después de un debate y argumentos concluyentes del «sangre de bruja», llegó a la conclusión de que el aquelarre está destinado a perecer si Naya decide ser la persona encargada de preparar las defensas.

Zaswell Drayt ofrece la posibilidad de una defensa que permita al aquelarre sobrevivir, bajo la condición de solo llevar a cabo la defensa de Windaz si es el encargado de dirigir dicha iniciativa, con Naya y sus guardias teniendo que obedecer órdenes del «sangre de bruja». En caso de rechazar, Zaswell y la «división Metalord» se marcharían del aquelarre, dejando a Windaz a su suerte.

Tanto la propia Eldar, Sara Dorbo, como Naya eran conscientes del poder de fuego del arma utilizada por la «división Metalord», el mosquete, y de que la guardia de Windaz aún se estaba recuperando de las bajas del ataque anterior. A la comandante le costaba admitir en voz alta que el argumento del «sangre de bruja» era preciso: un choque frontal significaría la aniquilación si los atacantes regresaban con mayor superioridad numérica, organización y mejor equipamiento de combate.

Con las manos cerradas, apretando los puños con frustración, analizó cada escenario posible en torno a la preparación del dispositivo defensivo de Windaz bajo su mando.

Desconocía el eje de avance enemigo. Sembrar perímetros extensos de trampas requería un tiempo del que no disponía; cada hora era un recurso crítico. Dispersar obstáculos en múltiples direcciones con la esperanza de que alguno funcionara sería una opción viable si no existiera la posibilidad de que los «forajidos de Lars» emplearan exploradores de vanguardia para asegurar la zona, mientras su pequeño ejército marchaba por la retaguardia. Esa variable táctica había sido expuesta de forma lógica por aquel niño de 10 años, el «sangre de bruja».

Luego de una frustrante meditación, Naya suspiró con intensidad y, abriendo los ojos, dio su respuesta.

—Mis brujas y yo aceptaremos tus términos para defender el aquelarre Windaz, Zaswell Drayt.

Tal respuesta hizo que sus subordinados mostraran rostros escépticos y de asombro. Mornah, por su parte, ocultaba ese semblante que delataba una leve carcajada maliciosa, mientras las brujas fusileras contenían su emoción.

—«El plan del comandante funcionó».

—«¿Así que esto es la manipulación psicológica?».

—«Aceptaron su propuesta, tal y como él había dicho».

Cada una de ellas expresó en sus pensamientos, con elogio, el labio carismático de Zaswell para persuadir a la comandante de la guardia a acceder a sus condiciones. Con el respaldo de la Eldar, prácticamente todo el aquelarre seguiría las órdenes de la «división Metalord» para su defensa y supervivencia.

—Zaswell, para asegurar que el aquelarre sobreviva, ¿qué necesitas? -preguntó la propia Eldar con total humildad.

—Eldar, una pregunta: ¿usted puede manipular la barrera mágica que rodea el aquelarre para debilitarla en un punto específico? -fue la interrogante de Zaswell.




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