Metalord Neo Revolution

CAPITULO 24

[VOLUMEN 1]: Rearme

—«Un niño…» -murmuró Lars.

El veterano líder de los forajidos, de 42 años, sujetó la cota de malla teñida de negro con la mano derecha. Conservaba una agudeza visual periférica equivalente a la de un ave rapaz, factor que le permitió registrar la anomalía táctica en el frente defensivo. Un presentimiento adverso alteró su evaluación del terreno al observar a un niño posicionarse entre las filas de las brujas defensoras del aquelarre. Tal escena le hizo recordar de nuevo las palabras de ese hombre herido que interrogó.

[—¡Un niño! ¡Un mocoso dirigía a esas brujas que emplearon esas armas contra los nuestros! -fueron las palabras exactas que el líder memorizó del interrogatorio previo a al fallecimiento del sobreviviente]

Oye a su comandante de la vanguardia, Demt, ese intrépido y fortachón pelón de casi 2 metros de estatura, riéndose junto a sus hombres de la mera presencia de un niño entre las brujas.

—Jeje, ¿qué es esto? ¿Un niño? ¿Hasta los niños tienen que acudir a defender a estas brujas? ¡Jajaja! ¡Un niño tiene que unirse a la defensa de las brujas! -fue la reacción de burla del comandante de la vanguardia.

—Je, voy a disfrutar EXPLOTANDO su orgullo -Fueron las palabras declaradas por ese niño, con un semblante siniestro, notando la pronunciación en un tono mayor la palabra “Explotando”.

Y cuando 4 hombres, presuntamente desarmados, salieron de arbustos cerca de los forajidos, corriendo a paso veloz hacia las brujas, entonces ese líder forajido sintió cómo ese sentimiento de incertidumbre creció aún más. Por su mente, le imploró que moviera los labios y diera la orden para retirarse.

—Re… ¡r…!

Pero antes de que su boca pudiera siquiera formular un cuarto de esa palabra, es callado con el manifestar de un denso humo negro que salió desde 4 ubicaciones exactas; eran de donde salieron aquellos hombres desarmados que corrieron hacia las brujas. Este se extendía alcanzando a más de la mitad de su ejército de 251 efectivos.

—¡No veo nada!

—¡Maldición!, ¡mis ojos!, ¡me arde!

—¿¡Alguien ve algo!? -empieza a toser incontroladamente —¡con un demonio, este humo no me deja ver y no…! -sigue tosiendo —¡dejo de toser!

Aquel denso humo negro les había privado de hasta la más mínima vista, causando también que comenzaran a toser incontroladamente mientras a su vez se cubrían los ojos, de lo irritante que era.

Lars estaba ubicado lo bastante detrás, en la retaguardia, evitando el alcance del denso humo negro; su mente aguda actuó rápido, planeando una contramedida.

—«Tengo que usar mi magia» -dijo ese líder forajido en sus pensamientos, mientras maná se concentraba en sus manos, manifestando magia.

¡KABOOM!

Pierde la concentración y su magia es interrumpida con la fuerte sacudida de la onda expansiva de una serie de explosiones, todas procedentes del interior del denso humo negro.

—¿Qué está sucediendo?

—¿¡Magia de explosiones!?

—No… ¡no siento nada de magia alguna en esas explosiones!

El propio líder podía oír lo potente de cada explosión, las cuales seguían produciéndose de forma continua; su oponente era capaz de causar tal destrucción sin emitir mana alguno, ¡sin usar magia de por medio!

Alguien del humo negro sale volando; uno de los combatientes del frente es disparado hacia atrás, chocando contra un árbol. Su posesión de espada y escudo delataba su posición como guerrero de vanguardia; tal fuerza volátil que recibió le privó de una pierna, le destrozó los brazos y dejó el rostro marcado de heridas; estaba más muerto que vivo, con el agitar de su respiración hasta su inminente deceso.

—«¡Debo actuar YA!» -Exclamó Lars, canalizando su mana.

Sus manos, imbuidas en energía mágica, al juntarlas manifiestan la manipulación parcial del elemento viento; magia de viento que arroja con el apuntar de sus palmas al frente. Una concentración de dicha magia elemental va hacia el denso humo negro, logrando que este se concentrara y se liberara en medio como un fuerte viento alrededor que disipó lejos tal obstáculo oscuro, consiguiendo ver a las tropas afectadas y contemplando con horror su atroz situación.

Cadáveres apilándose en el suelo, algunos les faltaban extremidades y otros rostros, torsos y otras partes desfiguradas; algunos seguían con vida, gimoteando entre heridas, arrastrándose con piernas heridas e incapacitadas. Los que aún estaban de pie, sus ojos estaban rojos del ardor al verse expuestos demasiado tiempos al denso humo negro. Aun con su sentido de la visión afectado, los pocos que aun podían ver mejor que otros trataban de organizarse con el resto, porque para empeorar el caos, fuego surgió de entre las numerosas explosiones, creando una discordia entre ellos.

De los 251 efectivos del principio, alrededor de 172 terminaron en el interior de aquel denso humo; observando docenas de heridos, incontables fallecidos y los que aun seguían en pie, la mayoría estaban con sus ojos lagrimeando del ardor. El único mago del grupo, apuntando su bastón con una gema azul incrustada en el extremo hacia el frente, dispara un proyectil de energía pura de maná con intención de alcanzar a 1 enemigo, pero termina asestando a uno de sus propios compañeros, como la mayoría de los que aún estaban ilesos, su visión estaba entorpecida y entre lágrimas del ardor.

Lars observa cómo virotes disparados por ballestas, procedentes de las brujas, fallan a propósito acertando a centímetros cerca de un grupo de los que aún estaban ilesos. No tenía sentido el desperdicio de proyectiles, hasta que notó algo en el propio virote, algo encima; llevaba un contenedor hecho de madera con una mecha encendida. Al consumirse desata una explosión que alcanza a dicho grupo cercano, logrando causar estragos en la formación con una potente explosión, causando también el fuego al detonarse en un área rebosante de vegetación boscosa.




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