[VOLUMEN 1]: Rearme
Bajo la presión de un asalto en su estado más crítico, ante tácticas que superaban su conocimiento de lo convencional, Lars, el líder de los forajidos, apostó por una estrategia de un ataque en 3 flancos coordinados mediante el uso de cristales elementales como soporte táctico.
Estas gemas cromáticas albergan una fracción de su elemento asignado para facultar a combatientes ordinarios en la canalización de magia elemental especifica. Tras la activación, el mineral se consume en partículas de mana y se reduce hasta la desaparecer en absoluto. Cualquier residuo remanente de alta densidad energética generado por estos cristales se disipa tras un periodo determinado, ya se trate de grandes volúmenes de agua, estructuras pétreas modulares o fuentes de fuego persistentes, quedando solo leves vestigios.
En manos de un mago, la lógica dicta que un cristal elemental multiplica la eficiencia de su rendimiento y prolonga la persistencia de las alteraciones elementales en el terreno. La configuración estándar para un especialista mágico consiste en dotar un bastón o vara táctica con un cristal elemental como núcleo de canalización acoplado.
El humo rojo generado por las bombas de mano con mecha de ignición, empleadas para maniobras rápidas de asalto furtivo, fue desplegado directamente por Lars y secundado por los 32 combatientes ligeros especializados en incursiones de alto impacto. Esta fuerza de asalto fue dividida en 2 secciones de 16 efectivos cada una.
Durante la distribución táctica, Lars dotó a estas unidades con cristales elementales de tierra para neutralizar la ventaja de unidades a distancia del aquelarre; la maniobra resultó efectiva al erigir las estructuras pétreas modulares que sirvieron como cobertura defensiva. De inmediato, los efectivos emplearon sus propias bombas de humo rojiza para acortar la distancia de combate e iniciar la fase de asesinato furtivo.
Lars, mientras tanto, aprovechó la cobertura táctica para ordenar a Lonse el despliegue de los 5 orcos de batalla. El avance de este contingente estaba respaldado en su retaguardia inmediata por la división restante de tiradores, compuesta por 33 arqueros y 18 ballesteros, incluyendo los heridos; estos últimos se posicionaron tras la masa forestal para asegurar cobertura de tiro mientras esperaban que la cortina de humo rojo se disipara gradualmente, listos para proporcionar fuego de apoyo a los monstruos de batalla.
El fuego de los alrededores provocado por las explosiones múltiples se había reducido a focos de baja intensidad, lo que permitió a los 5 orcos y a los 51 tiradores maniobrar a través del frente e ignorar los cadáveres de las bajas propias.
Entonces el despliegue de magia del enemigo, el aquelarre, se manifestó en magia de viento que disiparon la densa cortina de humo rojo del campo en todos los flancos. Lars, con sus años de experiencia, experimentó un intenso mal presentimiento. Cuando la totalidad del campo quedo al descubierto, lo que disminuyo aún más los focos remanentes de fuego en el área, constató que su estrategia resultaba incapaz de contrarrestar las maniobras de las brujas.
Observó cómo los 32 combatientes ligeros, escindidos en 2 secciones de 16 efectivos, habían sido completamente aniquilados antes de coordinar su avance con los 5 orcos y los 51 tiradores. En el eje central divisó al niño de 10 años al mando de la división de 15 jóvenes brujas, quienes empuñaban 13 armas extrañas a su perspectiva; la morfología de aquellas armas, de verse como una larga vara y un pequeño cañón, coincidía exactamente con el testimonio de inteligencia del único superviviente a dichos artilugios de combate.
Posicionado a 500 metros y escondido entre denso follaje, Lars contempló cómo tales armas eran operadas en perfecta sincronía por la división de jóvenes brujas. Las fusileras ejecutaban los disparos mediante fuego escalonado de izquierda a derecha; al mismo tiempo, recibían soporte de arqueros y ballesteras del aquelarre.
Ignorando las flechas, las pupilas del líder de los forajidos se dilataron al constatar los efectos vectoriales de los proyectiles. Las balas de morfología ojival denominadas munición Minié, eyectadas por los fusiles de ánima estriada, el “Windaz 01”, centraron su fuego sobre la división de tiradores restantes e ignoraron a los 5 orcos de batalla de la vanguardia.
Su energía cinética terminal ya resultaba alarmante, pero el factor operativo que obligó a Lars a comprender el peligro estratégico de dicha tecnología fue su alcance eficaz. Los 33 arqueros y 18 ballesteros, posicionados a rangos de entre 200 y 300 metros, eran alcanzados por las descargas balísticas; un único impacto en el torso o en una extremidad se traducía en una baja inmediata.
Un arco largo y una ballesta ligera poseen, por lo general, un alcance efectivo de entre 100 y 200 metros, con un límite operativo máximo de 250 metros para los arcos y de 200 metros para las ballestas. A esto se suma que los vectores de las flechas describen una parábola de tiro indirecto mucho más pronunciada y lenta que un proyectil Minié. Debido a una velocidad inicial moderada, la aceleración gravitatoria vectoriza las flechas hacia el suelo de manera inmediata; esta caída obliga al tirador a calcular una elevación angular pronunciada mediante trayectorias parabólicas para alcanzar objetivos a distancias largas. Las ballestas adolecen del mismo defecto balístico, aunque su mayor velocidad inicial prolonga la tensión de la trayectoria antes de iniciar la deflexión descendente en pleno vuelo.
En este punto crítico, las balas Minié consolidaron una letalidad absoluta. Sus proyectiles mantuvieron una trayectoria tensa a rangos prolongados, lo que garantizaba un alcance de proporciones demenciales para las perspectivas de Lars y una transferencia de energía cinética con destrucción severa del tejido biológico.
Los tiradores que aún permanecían vivos, quedaron tan perplejos ante la efectividad de las descargas balísticas que permanecieron replegados en sus posiciones de cobertura. Al constatar que constituían un blanco expuesto para aquel armamento letal, se negaron a proporcionar fuego de supresión a los 5 orcos de batalla. Estas unidades de vanguardia, con sus venas hipertrofiadas por el influjo místico, sostenían en ese instante un combate cerrado cuerpo a cuerpo contra la comandante Naya y varias de sus subordinadas.
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Editado: 03.10.2026