Mi alma en mil palabras

Ámame con el alma... y demuéstralo

No quiero que me veas solo como mujer,
quiero que descubras lo que hay en mi ser.
Que mi alma sea el mapa que quieras leer,
y mi corazón el refugio al que quieras volver.

No busco miradas vacías de piel,
sino manos sinceras que abracen mi bien.
Un amor que no pese, que me haga volar,
que no tema quedarse, que sepa cuidar.

No me digas que me amas,
muéstramelo en silencio.
Las palabras vuelan fácil,
pero el alma... siente el gesto.

Demuéstrame tu amor con todo tu ser:
con tus actos, con tus detalles,
con cosas que se tocan
y con lo que no se ve.

No es por interés ni por lo superficial,
es porque el amor se expresa también con lo material.
Un regalo, una flor, un “aquí estoy para ti”,
cosas simples… que hablan más que mil.

Quiero un hombre que ame de verdad,
que viva por mí con sinceridad.
Que no solo prometa un “siempre”,
sino que lo construya, día tras día, lentamente.

Que me vea y le guste quien soy, sin disfraz,
que me abrace en la calma y en la tempestad.
Que conozca mis risas, mis miedos también,
y aún con mis sombras, me quiera tan bien.

Un hombre que sepa la joya que soy,
que no me apague, que me dé su sol.
Que me mire los ojos y vea más allá,
que me ame con el alma… y con la realidad.

Porque el amor no se dice,
el amor… se demuestra.
Con hechos, emociones y detalles,
no solo palabras sueltas.

Y cuando ese hombre llegue…
quiero que me guste por fuera y por dentro,
que su cuerpo me atraiga,
que su mente me inspire,
que su alma me envuelva
y su corazón me abrace.

Porque yo también lo amaré con todo mi corazón,
sin medida, sin miedo,
con pasión, con verdad…
con el alma entera.

Y estaré con él en las buenas y en las malas,
como quiero que él esté conmigo,
sin condiciones, sin excusas…
con amor fiel, fuerte y compartido.




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