Zhao Min Do
Anoche fue una noche especial para mí, no hay duda de ello. Porque a pesar de que no me dió un si, para mí lo más importante es saber que hay sentimientos que siempre fueron correspondidos y no hay duda de que volveran a salir a flote.
¿Por qué no esperé unos años más?
No estaría tan arrepentido. Debí haber confesado mis sentimientos antes de mudarme y pedirle que esperara por mi. Pero Dios nos ha vuelto a juntar y no voy a desaprovechar está grandiosa oportunidad con ella.
Me termino de vestir y escucho a Dalí me viene a avisar que el desayuno está listo en el comedor. Se retira cuando le confirmo que bajare en unos minutos.
Ya listo, tomo mi teléfono para salir. En ese mismo instante, me percato de algo que se me pasó anoche al hablar con ella.
Salgo de mi habitación y me dirijo a la suya. Toco dos veces hasta que me abre. Ya parece estar vestida. Lleva una falda y una pequeña blusa de tirantes.. Su cabello también está recogido en una coleta.
Sonrío debido a lo linda que se ve todos los días, me gusta como se ve con cualquier prenda que viste. Incluso con el uniforme me ha cautivado los últimos días.
-¿Has descansado bien?
-Muy bien, ¿y tú? -inquere.
-Mejor que nunca -murmuro en voz baja, casi inaudible-. Bajemos, el desayuno ya está listo.
-Puedes ir bajando, voy en un minuto.
Regresa a la habitación, dejando la puerta entreabierta, decido esperar por ella en el umbral de la puerta, sin entrar a su espacio. Observo la habitación desde afuera y así como lo espere, ha sido muy cómoda y espaciosa para ella.
Busca algo en su maleta y prosigue al armario hasta que toma un hoodie y lo pasa por su cabeza, vistiendose con él. Ya no se ve la blusa que trae.
Se da cuenta de mi presencia cuando cierra las cortinas de la habitación.
-Creí que te habías ido -niego-. Vamos.
Dejo que salga y cierro la puerta detrás de mi para seguirla hasta abajo.
Aún no me he acostumbrado a que ya no sea una niña revoltosa, que le gustaba tanto ir de aquí para allá. Ahora es mucho más cerrada, está más distanciada de las personas. Incluso la abuela comentó que perdió comunicación con ella los últimos dos años.
-Te ves muy hermosa el día de hoy
-susurro en su oído , pasando por su lado hasta llegar al comedor con mis hermanos.
Escucho un gracias a los lejos.
La mesa está perfectamente servida.
El día se siente sorprendentemente tranquilo y, por primera vez en años, he dormido profundamente. Solo ella parece tener ese efecto en mí. Mi insomnio no se hizo presente en ningún momento.
Cuando pienso en ella en vez de desvelarme y dar vueltas por la cama inquieto, solo siento una tranquilidad tan abrasadora que me permite dormir tranquilamente.
La observo mientras paladea el desayuno con calma. Hay algo hipnótico en la forma en que sus labios se mueven al beber el café. Cuando nuestras miradas se cruzan, un calor silencioso se apodera del aire entre nosotros.
Le sonrío, corresponde con gesto de cabeza
Lan y Luoana siguen desayunando, mientras que yo solo puedo observar a Veli.
No quiero que se sienta inquieta con mi mirada sobre ella y decido terminar mi desayuno.
-Ya he terminado, tengo que salir -habla Luoana-. Nos vemos esta noche.
-De acuerdo, cuídate.
Ella asiente, despidiéndose con un gesto de manos.
-Tambien me retiro tengo compromisos-prosigue Lan en ponerse de pié.
Lo observo irse.
Vienen para retirar los platos de las mesas. Nos quedamos un rato sentados en nuestros respectivos lugares sin hablar mucho.
-¿Tienes planes para hoy?
Niega, con la mirada fija en sus manos.
-Min... -carraspera al ver la forma en que me llamo, el apodo que me puso-, Min Do, pensé en lo que hablamos anoche y quiero que sepas que aún hay sentimientos por ti, pero aún estoy lista para corresponder. Dame tiempo.
-Todo el tiempo que quieras -dejo mi mano sobre la suya, sintiendo su calidez-, ya te dije. No quiero que me veas como un patán, no quiero que pienses que solo quiero jugar con tus sentimientos. Eres la persona que más me conoce y no he cambiado tanto para ser un desconocido.
Asiente con una pequeña risa.
-Esta vez no te dejaré ir, esta vez serás tú o nadie. No quiero que nadie ocupe los sentimientos que tuve por ti otra vez.
-No quiero que sigamos teniendo sentimientos por los antiguos tú y yo, sino por esta versión de nosotros.
Hemos cambiado ya no somos aquellos adolescentes. Somos diferentes alo que éramos antes y ya no están las mismas personas del pasados, somos un presente.
-Estoy de acuerdo contigo -levanta su vista en mi dirección-. Desde el día que llegaste me di cuenta de que ya no eras la misma, pude ver lo mucho que cambiaste. Además, quiero conocer mejor a la que está frente a mi.
-Porque nunca hubiéramos confesado aquellos sentimientos, pero somos más maduros y no tenemos que temer.
No hay que temer si son correspondidos o no, lo importante es que fueron confesados por nosotros. El joven Min Do de quince años ni siquiera hubiera podido mirar a aquella niña de lindos ojos brillantes para decirle que le gusta. En cambio yo sí pude y me gustó hacerlo sin titubear, con mis ojos clavados en los de ella.
Pude aprender que aveces es mejor arriesgarse que perder algo que queremos y yo me siento atraído por está mujer que se formado frente a mi. La que ya no depende de mí como antes.
Me gusta lo que es ahora.
-Se que tendremos que hablar sobre lo que ha pasado desde que dejamos de vernos -rompe el silencio-, pero quiero que sepas que hay cosas que no gustaría hablar con nadie.
-Está bien, yo también tengo temas que no quiero poner de conversación. Por ahora.
-Bien.
-¿Puedo preguntarte algunas cosas? Tú decides si quieres responder o no.
Asiente.
Pienso uno segundos como hacer la pregunta sin sonar insistente.