Mi amada escolta

Capítulo 07. ⁠♡

Zhao Min Do

A veces, después de buscar algo que nunca pudimos encontrar, nos rendimos y seguimos adelante. Pero luego lo vuelves a encontrar y sientes que por fin podrás ser feliz.

Te arrepientes de haberte rendido y de haber dejado que alguien más entrara en tu corazón, ocupando un lugar que desde hace mucho tiempo pertenecía a otra persona.

Por eso, solo con verla a tu lado ahora, no quieres dejarla ir y solo la quieres contigo. Eso es lo que me pasa a mí. Quiero su corazón, corresponder a su amor y disfrutar lo.

Siento que ella es mi cura.

Una sonrisa se dibuja en mis labios y dejo mi brazo sobre mi cabeza, jugando con el teléfono en la mano.

Quiero ir a su habitación y dormir a su lado, no es algo que me parezca adecuado. Siempre he pensado en hacer las cosas bien con ella y aún no somos nada.

No creo que sea bueno dormir en una habitación.

Una idea se entiende en mi cabeza y llamo a Dalí que aún está despierta y le pido que lleve algunas mantas a la terraza.

Salgo de la habitación, y me detengo frente a la puerta de su habitación. Llamo a la puerta, apoyándome en el marco.

Vuelvo a llamar y abre. Su pelo está húmedo por lo que deduzco que se ha duchado.

—¿Ya vas a dormir? —inquiero, pasando mi mano por su cabello.

—Si, ¿Y tú?

—Igual —me enderezco—, ¿Quieres venir a dormir conmigo?

Veo la sorpresa en su mirada.

—¿Tú y yo? No creo —responde
Con una risa nerviosa.

—No será en la misma habitación o cama si es lo que crees. No quiero incomodarte. Ven conmigo.

Asiente y termina de secarse el pelo con una toalla. Agarra su teléfono y sale, quedando frente a mí.

Entrelazo nuestras manos y la guío hasta la terraza. Ya han dejado las mantas sobre uno de los sofás.

La luz de la luna ilumina el espacio.

Se acerca a las barandas inclinándose para ver las estrellas que adornan el cielo.

Me acerco y rodeo sus hombros, quedando a y lado.

Observo la atención y concentración que tiene Mientras las observa, sus ojos brillan.

—La vista desde aquí es hermosa —musita.

—Lo es, sin duda que si. Es muy hermosa.

Ella sonríe y se gira en mi dirección sin borrar esa dulce sonrisa que hay en su rostro.

Nos dirigimos a los sofás que están detrás de nosotros y nos acomodamos.

Mis labios quedan sobre su frente, en un pequeño beso

Una de sus manos toma mi mejilla y la acaricia con tanta delicadeza, mientras su pulgar se pasea por mi ceja. Su mano libre atrapa una sábana y la deja sobre ella, cubriéndose.

La cubro bien y mi mano queda sobre su espalda, dibujando círculos lentamente.

—Buenas noches, Min.

—Buenas noches, Veli.

---

Veli Rine

—Ven, siéntate conmigo —acerca una de las tazas frente a mí—. Si quieres algo más, solo dímelo.

—No, gracias.

Es la primera vez que alguien se interesa tanto en mis gustos. Siempre me han criticado por mi amor por el té: "¿Solo sabes beber té?", "¡Me tienes loco con el té!", "¿No te cansas de beber té todo el tiempo?". Para muchos es un problema, pero con Min Do es diferente. Él no solo respeta mi amor por el té, sino que lo comparte conmigo, y eso me hace inmensamente feliz. No debería sorprenderme, pero lo hace.

—Muchas gracias —susurro casi para mí misma.

—¿Por qué me agradeces?

—Supongo que por beber té conmigo.

Una dulce sonrisa se dibuja en su rostro, y deja un beso suave en mi frente.

—Todo lo que te hace feliz, me hace feliz. Y eso me gusta.

Mis emociones se desbordan, y lo abrazo. No es un impulso, porque realmente me nace hacerlo. Me sostiene firme hasta que yo lo dejo ir y me acomodo en el sofá.

Él vuelve a concentrarse en la carpeta, mientras yo termino mi té antes de que se enfríe del todo. Lo observo con atención, notando su expresión concentrada.

Entonces me doy cuenta de que ya no hay nada más que pensar. Mi decisión está tomada.

Min Do dibuja una sonrisa divertida en sus labios. No puedo evitar sonreír también.

Mi corazón ha tomado su decisión. O quizás, siempre lo ha hecho desde siempre.

Agarro mi teléfono del saco y entro para el cambio de seguridad que hay en la empresa. Tanto en la casa de Min, como en su empresa hay un turno de guarda. Del cual me encargo personalmente.

Guardo el teléfono con el corazón latiendo rápido. Cuando levanto la mirada, Min Do ya me está observando fijamente.

Aveces es tan difícil controlar lo que se siente y puedo, incluso aseguró que Min no me romperá el corazón. Puedo ver su sinceridad.

—¿Por qué te alejaste? —pregunta con el ceño fruncido.

—No fue por nada, no quería molestarte —miento.

Deja escapar un pequeño suspiro al asentir.

Sin previo aviso, sus labios impactan en mis mejillas suavemente. Causando que el calor suba a ellas.

Tomo su rostro entre mis manos.

La puerta es abierta con algo de fuerza y bajo mis manos inmediato de su rostro.

—Señor, disculpe la interrupción —habla, con los ojos fijos en mi rostro—. Le han dejado esto en recepción.

—La próxima vez, toca —ordena él con firmeza.

—¿Abriste la caja?

—No, señor.

—Déjalo y vete —ordena con frialdad.

Ella deja la caja sobre la mesa y sale, cerrando la puerta con evidente molestia.

Me da una pequeña sonrisa y la molestia se va esfumando lentamente de su rostro.

—Revisa las cajas y dime si te gustan —me las acerca.

—¿Son para mí?

—Sí, son para ti.

—¿Por qué? —pregunto, sin entender la razón.

—Es un regalo para ti —me mira con convicción—. Solo quiero dártelo, ¿Te molesta?

No respondo y solo lo observo despilar cada una de las cajas.

Extrae el contenido de la primera caja: un sofisticado y elegante vestido negro ajustado, con hombros descubiertos y drapeado en la cadera, además de una abertura lateral que lo hace irresistible.



#5671 en Otros

En el texto hay: romace, trianguloamoroso, guardaespaldas

Editado: 04.05.2026

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