Mi amada escolta

Capítulo 33. De Vuelta A Ti

Velí Rine

¿Volver a ver a la persona que amas? Es lo mejor del mundo, se siente como el mejor regalo de todos, se siente como la gloria. Porque se lo mucho que nos hemos extrañado y mientras estuvo en la cárcel no quería hablar con él, me sentía demasiado culpable por ellos cinco. Además, es un lugar sucio y polvoriento, hay muchos insectos y él tiene misofobia.

Pero nunca lo dejaba de extrañar y él nunca dejo de mandarme recados o regalos y, flores con Zander. Me gusta que sean amigos y no tengan enemistad, ni rivalidad por mi anterior relación con Zander.

Min Do me hace vivir en el paraíso y cada día supera el anterior, siempre que etsoy con él.

Termino de deslizar el vestido por el diminuto cuerpo de mi princesa, le coloco sus zapatos y la venda con un monito blanco en la parte izquierda.

La dejo en la cuna junto a sus hermanos y voy al tocador para maquillarme, me quiero hacer algo sencillo. Me aplico mi hidratante, me dejo una gota de base en la frente, mejillas, nariz y mentón. Paso mi esponja hasta que queda todo, no utilizo corrector, ya que no me gusta. Me lo sello con el polvo y paso a a ponerme las pestañas.

No soy muy experta, pero me defiendo.

Me aplico el rubor y tengo que ponerme un poco porque se me estaba olvidando, me coloco un color lila y paso al iluminador, ya cuando termino me aplico el spray fijador para que pueda durar el maquillaje y se quede intacto.

Al estar lista, me hago una coleta baja y dejo dos mechones para poder trenzarlos y, los dejo caer en mi rostro.

Ya lista busco un vestido y zapatillas de los que me ha regalado de mi esposo.

Me decido después de unos segundos observando todo y me visto con uno azul cielo que es ceñido, no tiene mangas ni tiras, se sostiene con mis tetas y tiene una abertura desde las mitad de mi muslo, dejando mi pierna izquierda descubierta. No me pongo tacones, sino que me pongo unas sandalias blancas.

Me rocio perfume y coloco algunas joyas pequeñas.

Tomo mi teléfono y me tomo una foto completa ya frente al espejo y salgo con mis pequeños.

Vestirte para ti se siente bien, pero vestirte para tu esposo y saber que lo va a notar, lo va a apreciar, lo va a disfrutar y lo va atesorar, es lo más hermoso del mundo. Mi esposo sabe apreciar me, hasta con lo más mínimo y es por eso que con él no tengo inseguridad de mi cuerpo o de lo que me vista.

Desde que tuve el accidente por un ataque de ira y quedaron heridas, me di cuenta que para él no era problema amarme con ellas. Por eso lo hace el mejor hombre del mundo, su fuera otro, seguro hasta rechazaría tocarte solo por ello, pero mi hombre no.

Él las hace ver cómo lo mejor.

Los dejo con Lía y voy a la cocina para ver cómo van con la comida, se lo mucho que le gusta el pollo, por es pedí especialmente que lo hicieran, no tenía que recordarles como, ellas llevan la mayor parte de su vida conviviendo con él. Le preparé un dulce de leche está mañana. Preparamos todo lo que le gusta.

Les prepare también, dos biberones a los niños para que tengan suficiente, pero no quiere decir que no les vaya a dar seno.

Regreso a la sala luego de ver que solo falta servir todo y llevarlos al comedor.

—Velí —llama Isaick, giro sobre mis pies en su dirección y le doy una sonrisa de boca cerrada—. Que guapa.

—Isaick —da unos pasos en mi dirección—. Me ví antes de bajar y eso mismo pensé. Gracias.

Suelta una pequeña risa y yo solo lo observo, estos días ha estado raro y dijo que hoy tenía que decirme algo.

—¿Vas a salir a algún lado?

—No, ¿Vienes a decirme "eso"?

Asiente.

—Bueno, te escucho. ¿Tomamos asiento?

—No es necesario —se acerca un poco y no se porque siento que no es buena idea—. Velí, se que aún amas a tu esposo y que siguen casados, pero desde la primera vez que te ví, tuve un flechazo contigo y quise dejar de sentirlo, pero no lo pude evitar, Velí...

Se donde va a llegar esto.

—Isaick, por favor, no arruinemos esta amistad —lo interrumpo—, así que, no lo digas.

Niega y da un paso que nos deja demasiado cercas.

—Me gustas, mucho y no te imaginas cuánto mujer —confiesa, lo que no quería escuchar.

Niego y trato de alejarme, pero es más rápido y me pega a él, estampando sus labios con los míos. Trato de alejarlo, usando todas mis fuerzas, no me lo permite.

No quiero que Min llegue y lo primero que vea se a esto.

Va a aflojando su agarre y tomo la oportunidad de alejarme y, no dudo en estampar mi palma en su mejilla, con tanta fuerza que mi palma arde como un infierno. Me tomo un minuto para respirar.

—¡¡Maldito hijo de perra!! —la voz de Min Do me hace levantar la vista en su dirección—, ¿Cómo te atreves a besar a mi mujer?

Su puño revienta en el rostro de Isaick, con tanta fuerza y enojo, que siento que va a romperse los nudillos.

Trato de tomarlo, pero recuerdo que su maldita fuerza es más que la mía. Lo sigue golpeando como un animal y tengo que alejarme cuando escucho llorar a uno de mis pequeños. Tomo a Emil y trato de calmarlo.

—No vuelvas a poner un solo pie en esta casa —Sentencia mi marido, después de unos segundos.

Emil llora más fuerte y ya puedo entender que no le gusta el ruido. Subo las escaleras con él en brazos y voy a la habitación en busca de su bobo.

Esto era lo que quería evitar, que Min Do lo matara.

Se calma después de caminar con él.

—¿Qué le sucede? —Pregunta y puedo sentir su respiración chocar en mi cuello.

—Parece que le molesto el ruido.

—Lo siento.

Giro en su dirección y puedo ver el brillo molesto que hay en sus ojos.

—Se que fue la primera reacción que tuviste y te molesta que alguien más toque lo que es tuyo: yo —hablo con la voz calmada, meneando a mi hijo—. Yo estuviera endemoniada si el día que voy a ver a mi esposo, lo primero que me encuentro es a otra comiéndole la boca.



#4225 en Otros

En el texto hay: romace, trianguloamoroso, guardaespaldas

Editado: 27.12.2025

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