Veli Rine
Veli Rine
Siento la necesidad de levantarme, pero no quiero. Al final lo termino haciendo por el llanto escandaloso que invade la habitación. Aún dormida camino hasta la mesita junto a las cunas y cuando levanto la mirada casi me da una infarto.
No me había fijado que Min estaba despierto tratando de calmarlo. Me acerco a él y tomo al niño en mis brazos dándome cuenta que se trata de Emil. Le doy una pequeña sonrisa a mi bebé y me siento en el sillón columpio de la habitación.
—¿Le diste leche? —inquiero la verlo arrodillado a mi lado.
—Traté, pero no quiso tomarlo —responde, quitando el cabello en mi rostro.
Asiento y bajo una de las tiras del camisón que traigo puesto para poder amantarlo. De inmediato empieza a succionar mi leche, realmente lo quería.
El columpio se balancea lentamente con nosotros.
Observo a Min que se encuentra observando a nuestros hijos y ese brillo adorna sus ojos, de una manera tan inefable. Dejo mi espalda en el espaldar del sillón y entrelazo mis dedos con las hebras de su cabello. Cierro mis ojos relajada, para que mi bebé y mi esposo lo sientan.
Las manos de Min Do acarician mis piernas delicadamente como si las masajeara con su toque, es relajante y suave.
Pasamos un buen tiempo así, hasta que ya no siento el movimiento de los labios de Emil alrededor de mi pezón. Abro los ojos y lo encuentro dormido.
Me subo la tira y me levanto llevándolo a su cuna. Ya cuando lo cubro un poco con la manta otro llanto llena la habitación, Min toma a Lílienni, en lo que me encargo de sobar a Emil para que no se vuelva a despertar.
Voy al otro extremo de las cunas y reviso a Miniel que se está removiendo, parece que que se va a despertar y comenzará a llorar. Le sobo la espalda lentamente hasta que lo veo más cómodo y tranquilo. Suspiro tranquila, voviendo a Min.
Le está dando el biberón a nuestra hija. Ella restriega su mejilla en el pecho de su pecho cómodo I buscará su calor.
Me acerco y palmea su pierna indicándome que me siente sobre él. Lo hago y paso mi brazo alrededor de su cuello, dejando mi cabeza con la suya. Cierro los ojos para descansar los un poco.
Estoy realmente cansada, la sección fotográfica fue realmente exhausta.
Siento como deja el biberón a un lado y rodea mi cintura, escondiendo su rostro en el hueco de mi cuello. Sus labios rozan mi piel suavemente y susurra:
—Duerme, yo me encargo de los niños.
—Lo podemos hacer los dos juntos, baby.
Un pequeño gruñido se hace presente en mi cuello. Sabe que quiero dormir, pero me estoy acostumbrando a despertarme para darles de comer y dormir los.
Dejo un beso detrás de su oreja y abro los ojos para ver a la pequeña. Está dormida, la tomo de los brazos de su papá y en encamino a la cuna para dejarla, pero en el momento en que toca su colchón su llanto vuelve más fuerte.
—No quiere dormir en su cuna —habla Min detrás de mi.
—Eso veo —me giro y quedo frente a él—, ¿La dejamos dormir con nosotros?
—Nuestros otros dos hijos se van a poner celosos —bromea.
Suelto una leve carcajada para no despertarlos.
—Si eso sucede los pondré a todos a dormir en nuestra cama.
—Buena idea.
Voy a la cama y arreglo un espacio para ella, me acuesto con ella y Min llega después posicionándose detrás de mi. Estamos como cucharitas, pero no nos terminamos de acomodar cuando Lílienni vuelve a llorar.
—Ponla en medio de nosotros —pide.
Asiento y eso hago.
Parece sentir el calor de su padre de inmediato y se acurruca a su lado. Él la rodea suavemente y le sonrió al verlo fijamente a los ojos.
Al ver esto confirmo que nuestra pequeña va a amar mucho a su padre y me hace feliz.
—¿Qué harás cuando mañana quería dormir acurrucada a ti y no estés aquí? —preguntó al recordar que mañana se tiene que ir.
—Me llamas y vengo aunque sea por una hora y duermo con mis hijos —responde.
Pasa su mano debajo de mi cabeza y acaricia mi cabello.
—¿Es necesario que te vayas?
—Si, es necesario irme, linda —asiento y cierro los ojos, realmente no quiero que se vaya—. Prometo regresar desde que termine, no quiero que te enojes o mucho menos estés triste.
Solo asiento y me cubro con la sábana. A veces realmente quiero volver a casa y que nos estemos así, con él o los demás teniendo que viajar solo para vernos.
Hago lo posible por no quejarme, él quiso esto como lo mejor para nosotros, pero es molesto estar lejos y a la vez relajante. Los niños no corren peligro de amenazas y no tengo a Jorge respirando me en la nuca.
Me giro y dejo mi espalda contra el colchón. Su mano sigue con las caricias y sigo esperando a que el sueño me tome.
—¿Sucede algo, amor?
Niego sin pensarlo.
—Si te sientes molesta no dudes en decírmelo —insiste.
—Siempre lo hago o lo expreso —le recuerdo.
Ríe en un suave tono que me hace sonreír y mirarlo de reojo.
—Hay que dormir, tienes sueño.
—Si.
Deja un beso en mi frente y yo imito su acción dejando uno en su mejilla. Cierro los ojos buscando dormir me y dejo mi mano sobre la suya que está en el cuerpo de Lílienni. Paso mi dedo índice suavemente por el dorso de la suya, trazando como si fuera un camino.
Este momento se siente bien y único, es algo de lo más relajante y me hace bien, porque tengo a dos de las personas más importantes de mi vida a mi lado.
Espero que sus hermanos no se pongan celosos por esto, pero prometo que cuando Min se vaya los traeré a los tres a dormir conmigo para hacerme compañía.
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Siento unos labios que reconozco inmediatamente en mi cuello. Los de mi esposo.
Me renuevo aún con los ojos cerrados y alzo mis brazos en busca de su cuello. Me toma de las manos y rodea su cuello con mis brazos.
Lo acerco y lo beso, dándole los buenos días a mi esposo. Su lengua no tarda en invadir mi boca para enredarse con la mía. Siento su deseo y eso hace que quería más que un beso de su parte.