Zhao Min Do
Estoy caminando por el pasillo de la empresa de camino a la oficina de Lan, me pidió venir para poder hablar de nuestro próximo viaje para ir a ver a nuestro tío y hacernos cargos de la empresa temporalmente como siempre.
No pude hablar de ello con Veli, pero sabe que me los llevaré conmigo para no estar apartado de mi familia. Demasiado tengo que dejarlos en Inglaterra y viajar solo para verlos, como para viajar ahora a China y dejarlos allí, eso es inaceptable.
Toco la puerta y entro al obtener una afirmación de su parte. Él está en su escritorio con una taza de té, mientras revisa un informe que tiene en sus manos.
—Hace medía hora te pedí venir a mi oficina, Min Do —me reprocha, revisando la hora en su reloj.
Está muy malhumorado últimamente y todo por la señorita Dhane.
—Estaba hablando con tu cuñada, seguro que tu secretaria desvió su trabajo, ya que fue hace cinco minutos que me avisó sobre que me estabas buscando —le hago saber.
—Bueno, tendré que hablar con Sarah —deja el archivo en la mesa y toma un bolígrafo para pintar su firma en el papel—. Te tengo buenas noticias.
Tomo asiento y le doy paso libre a mi hermano para que pueda hablar, tengo curiosidad sobre lo que va a decir.
—Si en una semana, podemos solucionar el problema de la empresa, puedes regresar con mi cuñada y mis sobrinos. Desde allá te harás cargo de tu trabajo de forma virtual.
—Es algo bueno, me agrada la idea —le hago saber. Me acomodo en el asiento y le digo:—. Estos días he estado pensando en traer a Veli a casa, ya hace dos meses que no sabemos de él, pero no sé si es seguro. Me preocupa que aparezca y quiera molestar la estabilidad de mi querida esposa.
—Creo que deberías esperar un poco y ver, no sabemos si después de traerlos decide volver a molestarlos —piensa unos segundos, inclinándose sobre el escritorio—. ¿No has pensado en qué los está vigilando en silencio?
Me observa fijamente y pienso en lo que acaba de decir y recuerdo.
—Ahora que lo mencionas, hace unos días cuándo estaba en el balcón de nuestra habitación, vi a alguien desde lo lejos, no sé si estaba mirando en dirección a nuestra casa, pero me dió dudas. Además, no hay muchas casas alrededor —le explico.
—¿Has vuelto a ver algo similar?
Niego, no he salido mucho al balcón, así que no se si ha vuelto a suceder.
—Aun así, deberías investigar sobre ello o sobre él —me da un tono advertido.
—Lo haré, sin duda.
—De acuerdo, eso es todo, sigue con tu trabajo.
Me despido de mi hermano y voy a mi oficina, la cual se encuentra del otro pasillo. Me detengo en el escrito de mi secretaria, está demasiado concentrada en el teléfono. Doy unos pequeños golpecitos en la mesa, llamando su atención.
—¿Ya tienes el informe que te pedí?
No tarda en asentir y dejar de lado el teléfono para darme lo que le he pedido hace rato.
—Señor, el señor Julián ha venido para hablar con usted, para que pueda pasar a probar la personalización del nuevos auto que ha pedido hace unos días —me avisa.
Le agradezco y le pido que deje la carpeta en mi oficina para poder revisarla después.
Me dirijo al ascensor y preciono el botón donde se ocupa el taller. Esta empresa tiene que ver con la automotriz, ya que nos encargamos de personalizar carros, y utilizar sistemas tecnológicos. Este último mes estuvimos trabajando en una nueva personalización en un carro que se había pedido de ante mano, pero hubo un fallo que hizo que tuviéramos algunos problemas por el carro que se personalizo.
Ahora estamos tratando de solucionar el fallo. Yo soy quien prueba y reviso los autos antes de que siempre sean entregados a sus dueños o llevados las empresas, pero esta vez no pude hacerlo. No se le ocupo este trabajo a nadie más, por lo tanto sucedió lo que sucedió.
Llego al taller y me detengo frente al auto de prueba, es en qué estamos trabajando ahora. El Ferrari Roma.
Este fue un pedido que hice por regalo de navidad a mi esposa. Este sería el tercer auto que le daré.
Me entregan el archivo que contiene todo lo que se ha utilizado para la personalización del auto, es de un morado suave, el cual es su favorito, por dentro se ha quedado de un índigo lacanda en los asientos, el cinturón está bordado de flores, en especial, tulipanes, al igual que el volante.
Recuerdo lo que habían dicho y pido una manguera de agua. Luego de posicionarnos en una distancia adecuable, disparo en dirección al auto para probar si se corren. Después de dos minutos exacto bajo el agua, sigue intacto.
—¿Esta fue la misma pintura que utilizaron en el coche que fue reembolsado hace días? —inquiero, entregando la manguera.
—Si señor, es la misma.
—Trae el auto, quiero revisarlo y también el informe del antes y después —ordeno, dejando un mensaje a Lin y Lan, para que puedan bajar.
Julián me entrega el informe, él es quien se encarga de la redacción de los informes antes y después de trabajar en el auto. Es algo muy importante, por si tenemos algunos problemas después.
Lo reviso, el auto es una Mercedes-Benz GLA. Puedo reconocerlo a simple vista.
Traen el auto y lo dejan. Me dedico a inspección durante unos largos minutos hasta que siento la presencia de mis hermanos a mi lado. Después de verlo y volver a ver la imagen, me doy cuenta del error.
—No son los mismos autos, nos están engañando —les hago saber—. ¿Quién había hecho el encargo?
Veo la duda en ellos, pero no es tan fácil ver la diferencia de estos dos autos. Le pido a uno de los muchachos que me traiga un Mercedes-Benz GLC. Será más fácil mostrarles.
—El señor Peña, dueño de la empresa de tecnología Peña —me dice uno de ellos.
Estuvo haciendo colaboración con nuestra empresa cuando apenas entre a la empresa, pero a las semanas hubieron unos malentendidos, así que retiro la negociación. No se me hace raro que haya hecho un escándalo y ahora este no sea el mismo auto.