Mi amante, el príncipe de jade.

Una reina entre nosotros

La santa había experimentado una noche agitada, así que aquel bello amanecer le brindó algo de calma, por otro lado, el día de la presentación ante la familia real había llegado y Gia no podía estar más nerviosa, había vaciado todo su armario pensando en lo que debería ponerse, pero todo le parecía demasiado sencillo.

—Ay… ¿que debería ponerme? No tengo muchas cosas elegantes…¿puedo llevar pantalones debajo de mi vestido? No tengo tacones…¿debería recogerme el cabello? Tampoco tengo maquillaje…

En ese momento, sus padres lamerona la puerta, el rey les había dado un permiso especial para regresar con Gia, pues aunque ella no lo sabía, ya la habían pedido como dama de compañía de al reina.

—¿Gia estas en casa?—le preguntó Almond asomando la cabeza.

—¿Papá? ¿Mamá? ¿Que hacen aquí?—les preguntó ella aliviada de verlos antes de tiempo y corrió abrazarlos.

—¿Que es esa montaña de ropa?—preguntó su madre mientras recogía un vestido del suelo.

—Lamento el desastre, pero no tengo nada que ponerme…no sé que voy hacer, debería partir en una hora y no me decido por una prenda, me duele la cabeza, me dan retorcijones en la barriga…estoy muy nerviosa…—exclamó Gia estresada, pero su padre la calmó con una palmada ligera en la espalda y le tapó los ojos.

—Tápale bien los ojos, que no vea nada.—le dijo Babani mientras salía por un regalo sorpresa para su hija.

—¿Que pasa? ¿Por qué me tapas los ojos papá?—le pregunta Gia tratando de liberarse, pero su padre era muy fuerte.

—Ahora si cariño, libera a la liebre jejejeje.

—¡Taran!

Los ojos de Gia se iluminaron como estrellas al ver el vestido que sus padres le habían comprado con tantos sacrificios, era un vestido largo color azul rey de terciopelo con detalles dorados y unas zapatillas plateadas muy bonitas.

—¿Que es esto?

—Es un regalo que tu padre y yo preparamos para que pudieras presentarte hoy ante la familia real como lo que eres, una hechicera fuerte y de la realeza.—le dijo su madre emocionada.

—Vaya…¿esto no fue muy caro? No me gustaría que se desajustarán por esto…—exclamó Gia apenada.

—Para nada, no todos los días se vive un día como este ¿sabes a cuantas señoritas de tu edad no les gustaría conocer a la familia real? Todas las brujas matarían por estar en tu lugar, se morirán de la envidia cuando vean que tú las reprendas a todas.

—Tu madre tiene razón hija, además queremos que te veas muy bonita, no nos gustaría que nadie te despreciara por ser la hija de una familia de granjeros.

—Granjero y guerreros jejeje.—lo corrigió Gia con alegría.

—Así es, vamos, voy a arreglarte, tu padre y yo te acompañaremos.

—¿De verdad?

—Por supuesto, no nos perderemos esto ni locos, además el rey nos dio su permiso.

—Eso es un alivio mamá…me alegra que puedan venir.

—Iremos, pero nos quedaremos afuera, este es solo tu momento, pero estarás bien.—le dijo Babani y se puso a arreglarla.

Almond estaba sentado tomando un té y cuando Babani le dijo que Gia ya estaba lista, su rostro se iluminó al verla tan hermosa, llevaba el cabello suelto decorado con listones dorados entre tejidos y parecía una princesa, pues era muy, pero muy hermosa.

—Gia…te ves preciosa jajaja, tan bonita que me he quedado sin palabras.—expresó su padre con alegría.

—¿De verdad? Es un alivio, es la primera vez que uso ropa tan elegante, esta tela no me pica jejeje.

—Que las damas de la corte se cuiden, cualquier noble que te vea querrá casaca contigo.—confesó Babani entre risitas.

—¡Eso jamás! Mi hija no se casará, ella vivirá siempre con su padre ¿verdad mi niña?

—No.

—Ay que tajante….

—Jejeje, sería raro que no me independizara algún día, pero como esas los tiempos, vivir sola debe ser muy caro, así que me construiré una casita en el patio trasero jajaja.

—Eso si que no, yo si quiero que te cases y me des tantos nietos como tu vientre y tu matriz puedan aguantar.—expuso Babani cruzada de brazos.

—¿Qué? ¿Acaso quieres tenerme en parto toda la vida?

—Jejeje, ya vámonos, no debemos llegar tarde.

Gia fue escoltada por sus padres, quienes bromeaban con ella para quitarle el estrés, sí cañaban también su tristeza, pues esa había sido la ultima vez que vivirían los tres juntos.

—Ahí se ve el castillo….mi corazón late con fuerza, me va atravesar el pecho.—dijo lía con nerviosismo.

—No te preocupes, te irá muy bien, ya verás, saldrás aliviada de ahí y con una enorme sonrisa en el rostro.—le dijo su madre mientras la abrazaba.

Por fin habían llegado y las puertas les fueron abiertas de app en par, una vez que Gia entró al palacio, se quedó impresionada por lo bonito y lujoso que era, aunque su estilo era gótico y aterrador, era espectacular y enorme.

—Wuao…así que este es el castillo…es precioso.

—Lo es, aunque nosotros hemos venido varias veces, no lo hemos logrado recorrer por completo, cualquiera se perdería aquí.—exclamó Almond mientras sostenía a su hija de la mano.

Mientras avanzaban, se encontraron a Igorif, quién los esperaba para llevarlos hasta el gran salón.

—Saludos guerreros de elite, me alegro de verlos otra vez.

—Igorif, es un placer saludarlo.—dijeron ellos con amabilidad.

—Ella debe ser nuestra heroína, la señorita Gia.—Igorif era muy amable, pero Gia se sentía intimidada, no le gustaban mucho los vampiros.

—Hola, es un placer conocerlo.

—Esto me trae recuerdos del pasado jejeje.—expresó Igorif, cuando el olor de Gia penetró su nariz y añadió.—síganme, la familia real los espera.

Mientras esto ocurría, toda la familia real se encontraba reunida en el gran salón, había sillas a la izquierda y a la derecha de Lía y Valeska y todos esperaban ansiosos la llegada de esta bruja tan peculiar, es verdad que todos querían conocerla, pero especialmente Valeska y Aspen, quiénes tenían altas expectativas de ella.

—Ya deben estar en camino, huelo su sangre desde que estaban en la entrada del palacio.—expresó valeska con seriedad.




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