Mi amante el villano (libro 3)

¿Uniendo fuerzas con el enemigo?

 

 

El arcángel de la fertilidad y los recién nacidos Maori, había reencarnado en el vientre de Lilith usando la semilla de Vinland, Azazel estaba en shock por esta absurda decisión, no entendía como un ángel tan puro como ella, había escogido a dos demonios como padres, eso no tenía ningún sentido para él, el arcángel de la guerra, quien no pudo detenerla al encontrarse con el hechizo de protección de una bruja poderosa.

—Es ella… —se dijo Azazel en sus adentros mientras desviaba la mirada hacia Lía, la miraba con detenimiento. —Esta mujer es la titan que nos amenaza a mí y a mis hermanos, por la forma en la que me observan, Maori debió contarles la verdad, maldita sea ¿Por qué hizo eso?

Azazel buscó a Aspen y en cuanto lo vio frunció el ceño, pero Beatriz lo pegó a su pecho y le lanzó una mirada fiera.

—¿Qué es lo que quieres asesino? —le preguntó Lía poniéndose de pie y acercándose a él sin vacilar y añadió. —¿vienes a matarme a mí o a mi hijo? De una vez te advierto que si le ponen una mano encima a mi bebé no mediré las consecuencias de mis acciones.

Azazel tragó saliva al verla tan decidida y trató de mantener la calma, para convencerlos de que venía en paz, al menos por ahora.

—No teman, no vengo a causarles daño, entiendo su reacción de desconfianza, Maori les mostró un pasado que nos avergüenza, no pienso indagar en ese tema, solo vine hablar con Alejandro, el señor de los cazadores.

—Yo soy a quien buscas ¿Qué se te ofrece? —le dijo Alejandro acercándose a él poniéndosele enfrente, con esa presencia dominante que infundía respeto.

Azazel lo miró de arriba a bajo he hizo la reverencia correspondiente aun en contra de su voluntad.

—Mi nombre es Azazel, soy el arcángel de la guerra, protector de los guerreros como usted y su pueblo conformado de valientes, estamos al tanto de sus hazañas, el cielo y la tierra conocen sus proezas, no hay hombre más grande que usted, por eso lo escogimos como el representante de la raza humana.

—Deja a un lado tus adulaciones, estamos al tanto de su naturaleza cruel y desvergonzada, tu presencia es una amenaza para mi familia y te sugiero que me demuestres lo contrario por que yo mejor que nadie se como ser un maldito monstruo cuando tocan a los que me importan, mi nieto y mi hija son titanes, cuidado con mirarlos otra vez de manera despectiva por que yo mismo te arrancare no solo las alas, si no la cabeza y te impediré reencarnar ¿te quedó claro?

—¿Qué? —Azazel se indignó por las palabras de Alejandro y apretó los dientes furioso, pero debía guardar la calma, tenía que conseguir esa alianza a como diera lugar.

Por otro lado, Lía sintió lleno su corazón cuando Alejandro la llamó hija y se ruborizó sintiéndose agradecida, pues recordaba los inicios de su relación, cuando no la soportaba y era muy duro con ella, ver como se había ablandado su corazón y la había llegado a querer tanto la conmovía profundamente.

—Como lo dije en un principio, estamos arrepentidos de nuestros actos, si hubiésemos querido hacerle algo a su familia, ya lo habríamos hecho, en cambio, Maori intervino directamente con el rey de todo para persuadirlo de dejar su mala conducta y así evitar el conflicto, pero en cambió, la hirió gravemente, tanto que me la ha…—Azazel carraspeo la garganta y corrigió sus palabras, no la ha arrebatado de los brazos… la bruma no es más que el dios de la destrucción que lo devora todo a su paso, su hijo Valeska a sido consumido por él, esta poseído, no hay nada más que hacer, tenemos que detenerlo y terminar con su maldad, aunque sea dificil para usted, queremos pedirle de la manera más atenta que se una en batalla con nosotros, pues no se si ya esta enterado, pero el rey de todo planea marchar a la ciudad en pocos días para apoderarse de ella y una vez que lo haga, no dejará nada a su paso, irá después por los reinos restantes hasta que lo destruya todo, tenemos que erradicarlo antes de que acabe con el mundo que conocemos.

—¿A qué te refieres con eso? ¿Cómo que erradicarlo? —lo interrogó Lía exaltada.

—¿Estas diciendo que asesine a mi propio hijo? —le preguntó Alejandro mirándolo con enfado.

—Lamento que esto sea tan complicado para ustedes, entiendo que el amor que le tienen les nuble el entendimiento, pero vean todo lo que está haciendo… ¡está destruyendo nuestro universo! los cuatro reinos sufren temblores, Inundaciones, lluvias prolongadas y huracanes, la tierra se vuelve estéril, los animales mueren por culpa de esas raíces que están por todos lados, ¡es cuestión de tiempo para que todo lo que conocemos deje de existir!

—¡Debe haber otra manera! ¡no dejare que lastimen a mi hermano! —declaró Emir abriéndose paso y agarrando a Azazel de la ropa y añadió. —No se atrevan a ponerle una mano encima por que verán quien soy en realidad….

—¡Ya fue suficiente! —gritó Teldrasil quien apareció de repente con Sephora y Sent en medio de una luz brillante que después se cerró. —Mi hermano solo les está diciendo la verdad ¿Por qué no razonan?

Cuando Teldrasil y sus hermanos se acercaron para quitarle a Azazel de las manos a Emir, Alejandro y su familia también dieron paso al frente dejando en claro que no estaban de acuerdo en esa decisión.

—No se acerquen. —exclamó Alejandro fulminándolos con la mirada mientras desenvainaba su espada.

—¿Realmente crees necesaria tanta violencia Alejandro? —le preguntó Teldrasil erguido.

—¡Ustedes son quienes vienen a mi territorio hablar de una guerra sin sentido! ¡a decir en mi casa que quieren asesinar a mi hijo! No pretendan que los reciba con abrazos, toquen a mi hijo y me convertiré en su mayor enemigo, así como cazo y descabezo a los seres sobrenaturales que se entrometen en mi camino, así mismo iré hasta su paraíso a convertirlos en mi presa. —Alejandro estaba tan furioso que dirigió su espada al mentón de Teldrasil y este no podía creer que fuera tan salvaje.




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