El viaje había sido largo.
Tan largo que T/N se había quedado dormida apenas unos minutos después de salir de la ciudad.
Con los audífonos puestos y abrazando una pequeña almohada de viaje, durmió durante casi todo el trayecto sin darse cuenta de cuánto tiempo había pasado.
—T/N...
Una voz suave la sacó lentamente de su sueño.
—T/N, despierta.
La adolescente abrió los ojos con pesadez.
—¿Ya llegamos...? —preguntó mientras se frotaba los ojos.
—Sí, cariño.
T/N bostezó y observó por la ventana.
Su corazón dio un pequeño salto.
La casa estaba frente a ella.
La misma casa de su infancia.
Después de diez años.
Por un momento sintió una sensación extraña que no supo explicar.
Como si algo muy lejano estuviera despertando en su memoria.
—Vamos, necesito ayuda con las cajas —dijo su madre mientras bajaba del automóvil.
—Ya voy.
T/N abrió la puerta y salió.
El aire era fresco.
La calle estaba tranquila, igual que la recordaba.
Aunque muchas cosas habían cambiado, había algo familiar en aquel lugar.
Su madre abrió la cajuela.
—Puedes llevar algunas cajas adentro.
—Está bien.
T/N comenzó a revisar las etiquetas.
Había cajas de cocina.
Cajas con documentos.
Cajas con adornos.
Y entonces encontró una que la hizo sonreír.
PELUCHES
—Por suerte esta sobrevivió a la mudanza —murmuró.
Aunque acababa de cumplir quince años, seguía durmiendo con sus peluches.
Nunca le había dado vergüenza admitirlo.
Tomó la caja entre sus brazos y caminó hacia la entrada.
La puerta principal estaba abierta.
Al cruzarla se quedó inmóvil durante unos segundos.
La casa estaba impecable.
Las paredes lucían recién pintadas.
Los pisos brillaban.
Las ventanas estaban limpias.
No había polvo ni señales del paso del tiempo.
Parecía que alguien hubiera cuidado aquella casa todos esos años.
—Vaya... —susurró.
Todo se veía casi igual a como lo recordaba.
Avanzó lentamente por el pasillo.
Mientras caminaba, pequeñas imágenes aparecían en su mente.
Risas.
Juegos.
Tardes enteras corriendo por la casa.
Aunque muchos recuerdos eran borrosos, la sensación de nostalgia era imposible de ignorar.
Finalmente llegó frente a una puerta.
Su antigua habitación.
T/N tomó el pomo.
Y abrió.
La habitación estaba vacía.
Solo había paredes blancas, una ventana y el piso de madera.
Pero aun así sintió algo extraño.
Como si aquel lugar la hubiera estado esperando.
Entró despacio.
La luz del atardecer iluminaba la habitación.
Dejó la caja de peluches en el suelo y observó cada rincón.
—Aquí era donde dormía...
Sonrió ligeramente.
Podía imaginar dónde estaba su cama.
Dónde guardaba sus juguetes.
Dónde dibujaba cuando era pequeña.
Mientras recorría la habitación con la mirada, algo llamó su atención.
Sobre una esquina del piso había una pequeña marca.
Como un rasguño antiguo en la madera.
T/N se acercó.
No sabía por qué, pero aquella marca le resultaba familiar.
Se quedó observándola unos segundos.
Y de repente una voz infantil resonó en algún rincón de su memoria.
—"No te preocupes. Aunque te vayas, seguiré aquí."
T/N se sobresaltó.
Parpadeó varias veces.
—¿Qué fue eso...?
La voz había desaparecido.
Quizás era solo un recuerdo.
Después de todo, habían pasado muchos años.
Sacudió la cabeza y decidió ignorarlo.
Seguramente estaba cansada por el viaje.
Se dio la vuelta para salir de la habitación y ayudar a su madre con las demás cajas.
Pero justo antes de cruzar la puerta...
Sintió una corriente de aire frío pasar detrás de ella.
Tan fría que le recorrió la espalda.
T/N se giró rápidamente.
La habitación estaba vacía.
Completamente vacía.
Sin embargo...
Por una fracción de segundo...
Tuvo la extraña sensación de que alguien la estaba observando.
Y muy lejos de allí, en algún lugar de la casa, una puerta se cerró suavemente.
Hola chicos, espero les haya gustado este capitulo y mañana o tal vez en unos minutos o no se cuando les subire el capitulo 3 bueno byeeeee :3