Lilith
Miré a mi hermana terminar de servir un poco de pastel en su plato de postres e intenté mantener mi sonrisa, aunque lo que realmente me preocupaba estaba haciendo que mi propio postre tuviese un desagradable sabor amargo. Habíamos estado juntas desde que nuestros padres murieron, me había hecho cargo de ella como la buena hermana mayor que debía ser, pero era justo por eso que no podía dejar de preocuparme.
Ella había conocido a Courthis en un meeting contra el maltrato animal en su universidad hacía ya tres años, el chico era un buen chico, pero la relación con mi hermana era un desastre. Podía que ellos se quisiesen, pero la familia de Courthis nunca había aceptado a mi hermana y la había visto llorar tantas veces en los últimos años que ni siquiera podía dejar de cuestionarme si ella estaba realmente feliz con todo esto.
—Deja de mirarme así, Lilith, solo me voy a ir a vivir a otro estado —dijo tomando mi mano como si leyera mis pensamientos—. No voy a abandonarte, hermanita mayor.
—¿Courthis realmente va a hacer esto contigo? —dije por milésima vez—. ¿O desaparecerá como la última vez que se mudaron juntos?
—Su madre se puso mal esa vez, Lilith, además… —ella abrió su abrigo exponiendo su vientre hinchado con un poco más de ocho meses ya—. No puede ir lejos, estoy a punto de tener a su hijo.
—Me preocupo, Laura, me preocupo porque te quiero y aunque Courthis es un buen chico vive pendiente de lo que su familia dice —le recordé—. ¿Tengo que olvidar los últimos años? Te he visto demasiado mal, incluso hace tres meses desapareció —le recordé—. No querías levantarte de la cama y si yo no hubiese estado cerca tú probablemente habrías perdido a mi sobrino.
—Fue a solucionarlo todo, Lilith —replicó ella—. Volvió y nos casamos al fin, me dijo que no tendría nada que ver con su familia nunca más —ella me miró esperanzada—. Vamos a empezar juntos como la pareja que somos, vamos a cuidar de nuestro bebé hasta que este sea un adulto y nos vamos a amar como no hemos podido estos tres años, te prometo que todo estará bien ahora, no voy a volver a llorar por culpa de esa familia, Lilith —alzó su dedo meñique—. Te lo prometo.
Sonreí antes de darle un pequeño beso en la frente a mi hermana, la abracé con todas mis fuerzas mientras ella continuaba comiendo de su postre y deseé poder ser tan positiva como ella. Mi vida habría sido mucho mejor si pudiera confiar a ciegas en que todo tiene una segunda oportunidad. Negué internamente, diciéndome que debía esperar que si las cosas no salían como el par de enamorados pensaban podría cuidar de ella otra vez.
—Tienes que llamarme todos los días y cuando sea la hora del parto tienes que…
—Tengo que llamarte primero para que llegues a tiempo —respondió ella—. Lo has dicho mucho, Lili, te prometo que las cosas estarán bien, Courthis y yo nos amamos y esta vez nadie podrá separarnos.
—Si tú lo dices, entonces voy a creert…
El timbre de la puerta me interrumpió, suspiré cuando mi hermana se puso en pie emocionada. Por mi parte sentí mucha más presión en mi pecho, la idea loca de encerrarla en su habitación para impedir que me abandonara se movió sinuosamente en mis pensamientos, pero ella ya no era más mi hermanita, ella era una mujer adulta que estaba yendo tras sus sueños incluso si esos sueños podían ser mucho más difíciles de alcanzar de lo que imaginaba.
—Ve a abrir —dije tomando los platos sucios—. Subiré por tu maleta.
—Te amo, Lilith… —dijo ella.
—Mentirosa, me estás abandonando —me burlé antes de darle un pequeño guiño—. Yo también te amo, Lau.
Ella salió de la cocina rumbo a la puerta mientras yo, por mi parte, llevaba los platos al fregadero antes de ir por las maletas. De repente un fuerte grito recorrió toda mi casa, miré hacia la puerta cuando lo reconocí como un quejido de mi hermana y corrí incluso con los guantes de fregar en la mano. El oficial de policía en la entrada estaba inclinado sobre el cuerpo de mi hermana que yacía en el suelo, corrí hasta ambos para quedarme en completo shock cuando vi el vestido de color crema tintarse lentamente de sangre.
—¡Qué sucede! —grité tratando de reanimar a mi hermana—. ¡Qué está pasando aquí! ¿Qué sucede, Laura?
—Ha muerto —lloró mi hermana débilmente—. Ha muerto…
Las lágrimas que cayeron de sus ojos humedecieron los míos, no entendía qué quería decir, pero tampoco era el momento de pensarlo, así que le pedí al oficial que me ayudara a llevarla al hospital. Tragué preocupada cuando vi la sangre acuosa en la alfombra de mi sala de estar. Cerré mis ojos mientras subía al coche patrulla cuidando de mi hermanita que de algún modo una vez más estaba sufriendo a causa de Courthis y ese amor que se tenían.
—¡Qué sucedió, oficial! —dije mientras el hombre conducía su patrulla con prisas—. ¿Qué sucedió para que ella se pusiera así?
—Lo siento, señora, el esposo de su hermana murió en un accidente hace unas horas y… ella es su única información de contacto actualmente, debía ir a… —el hombre carraspeó—. Identificar el cuerpo.
—¡Maldita sea! —grité mirando a mi pálida hermana aún inconsciente entre mis brazos—. ¡No pudo ver que ella estaba embarazada!
—Señora, lo siento, solo hago mi trabajo, yo no…
—Olvídelo —dije—. Solo conduzca más rápido, por favor.
Mis ojos se llenaron de lágrimas después de aquellas palabras, vi mucha más sangre manchar el vestido de mi hermanita y traté de pestañar las lágrimas que no me dejaban ver con claridad. Ella estaría bien, me dije, mi sobrino también lo estaría. Todos estaríamos bien, yo sería su apoyo y la ayudaría a salir de todo aquello.
¡Sí, eso haría!
Me lo prometí justo cuando llegábamos al hospital, me vi completamente aturdida cuando un par de médicos se acercaron para apartarla de mi lado. El policía que me había acompañado hasta ahí carraspeó antes de hablarme sin tener el valor de mirarme a la cara.
—Señora, acabo de recibir una llamada, ya… ya la familia del fallecido identificó el cuerpo y pidieron que no reveláramos ninguna información a… a su esposa —la rabia me llenó ante esas palabras—. Siento mucho lo que sucedió, espero que la señorita se encuentre bien.
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Editado: 29.03.2026