Mi angel guardian

Capítulo 2

Lilith

No sabía cuántas horas llevaba en aquella sala de hospital, pero tenía claro que cada minuto mi mente dejaba de creer en la idea de que el médico saldría con buenas noticias. Pensé en la familia de Courthis y odié que ni siquiera hubiesen llamado para saber de mi hermana, pero el solo hecho de pensar en decirle a Laura que sus suegros no habían dado la cara me estresaba aún más.

Me puse en pie de un salto un par de horas después cuando un médico apareció. Respiré hondo mientras el hombre limpiaba su garganta mirando la tableta entre sus manos, tragué con dificultad cuando el miedo me invadió y escuché las palabras que solo confirmaban mi preocupación.

—Señorita, lamento ser quien le dé esta noticia, pero su hermana sufrió no solo una subida de tensión, sino también un pequeño preinfarto y… por suerte el bebé no sufrió daños, pero la madre sí que lo está.

—Se… se va a morir…

Susurré ante aquella noticia, mi corazón dolió mientras mis piernas se aflojaban, me mantuve firme sobre ellas porque necesitaba ser fuerte por mi hermana en este momento. El médico miró una segunda hoja en su cuartilla antes de hablarme esta vez del bebé.

—El bebé está en incubadora en este momento, hicimos una cesárea exitosa y es una niña saludable —el médico suspiró—. Debido al hecho de que ha sido relativamente prematura, permanecerá en la incubadora hasta la próxima semana. Si desea ver a su hermana, solo… solo debe ir al área de cuidados intensivos. La enfermera le concederá acceso a su habitación si le dice su nombre y realmente lo siento, hicimos todo lo que estaba en nuestras manos.

El médico se alejó, mis ojos se llenaron de lágrimas mientras trataba de mantener la calma ante todo aquello. Hacía unas horas estaba hablando tranquilamente con Laura sobre su nueva vida y ahora… ahora estaba perdiéndola, a mi hermanita, la única persona que me quedaba en este mundo de mi familia.

Me aferré a uno de los respaldos de las sillas en la sala de espera, tardé cinco minutos en ser capaz siquiera de asimilar que realmente estaba perdiendo el poco tiempo que me quedaba con mi hermana, así que atravesé aquel hospital todo lo que pude, pero una vez que estuve en la habitación individual donde la habían colocado…

Mis ojos se humedecieron una vez más al verla tan débil en aquella cama de hospital conectada a un par de equipos médicos. Traté de que no me viese llorar cuando me acerqué a ella y sus mejillas estaban demasiado pálidas, sus ojos se encontraron con los míos casi al instante.

—¿Está bien mi bebé? —fueron sus primeras palabras—. ¿No le sucedió nada, verdad?

—El bebé está perfecto, es una niña, Lau, como querías —traté de que mi voz fuera firme—, pero tienes que ponerte fuerte, necesitas cuidar de tu hija, necesitas…

—No soy tonta, Lili, sé que… sé que voy a morir —dijo ella con demasiada calma—. Voy a reunirme con mi Courthis después de todo, hermanita, pero no podrá ver a… a nuestra niña aún, así que por favor cuídala —mi hermana tomó mi mano débilmente—. Prométeme que vas a cuidarla.

—No, Lau, tú vas a cuidar de tu hija, no digas… no digas que vas a morir, no lo hagas, hermanita.

—Sé que sabes como yo lo que va a pasar, Lili, pero estoy bien, estoy feliz, sería muy triste vivir sin mi Courthis mucho tiempo más, así que por favor cuida de nuestra hija —tragó—. No dejes que se la entreguen a la familia de Courthis, no dejes que esas personas se acerquen a mi hija, Lilith, no quiero que mi hija crezca rodeada de mentiras o me odie por… por favor.

—No lo harán, hermana, nada de eso pasará, lo prometo —dije tomando su mano entre las mías antes de darle un beso—, pero tienes que ponerte bien, necesitas…

—Te quiero, Lilith, eres la mejor hermana mayor de este mundo.

Mi corazón se rompió en mil pedazos cuando la mano entre las mías dejó de aferrarse a las mías, sus ojos se cerraron mientras el monitor tras de mí comenzó a sonar intensamente. Negué ante la realidad tangible frente a mí mientras los doctores venían e intentaban inútilmente salvar a mi hermana.

Pude ver desde la puerta cómo terminaban dándose por vencidos. Fui llevada fuera de aquella área por una enfermera. Traté de no perder la conciencia cuando el vacío en mi pecho prácticamente me hizo perder las fuerzas. Pedí a una de las enfermeras que me llevase al área de incubadoras, traté realmente de no llorar cuando vi a la pequeña bebé dormida en una de aquellas pequeñas cajitas.

—¿Necesita ayuda? —preguntó la enfermera—. Si necesita algo, solo tiene que llamarme.

—Gracias…

Susurré antes de que la mujer se fuese, dejándome completamente sola ante aquel cristal que dividía el área externa de las incubadoras. Coloqué mi mano sobre el cristal, prometiéndome en silencio que cuidaría a aquella pequeña niña sin lugar a dudas.




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