Dorian
¡Aquello no podía ser posible!
No podía haber perdido a su hermano, el único que realmente estimaba. Mi pecho se sintió pesado, el dolor en mis hombros era casi insoportable y lo único en lo que podía pensar era mi familia. Mi pobre madre, que tanto adoraba a mi hermano pequeño, Dios, aquello aún parecía imposible.
Bajé del jet sin que siquiera hubiesen apagado aún los motores y sentí una punzada clavarse en mi pecho cuando vi al mayordomo de la familia esperando por mí en el gélido terreno de la pista de aterrizaje. Tragué cuando se acercó con su traje completamente negro hasta donde estaba.
—Lo… lo siento muchísimo, señor —dijo el hombre ofreciéndome una bufanda y una chaqueta—. La familia está destrozada y su madre… su madre ni siquiera puede levantarse de la cama.
—¿Tan mal está? —dije caminando con el mayordomo hasta el auto—. ¿Cómo… cómo es que esto sucedió?, ¿por qué nadie me dijo que Courthis ni siquiera seguía viviendo en la casa?, porque… solo olvídelo.
Dije después de pensarlo mejor, aquello era un asunto de familia y nadie tenía realmente la culpa de que no estuviera al tanto de nada. Vivía al otro lado del mundo, me había ido para darle una nueva oportunidad a nuestra compañía familiar, pero nunca quise alejarme realmente de ellos.
El auto terminó su trayecto hacia la casa dos horas después, no dije nada durante todo el trayecto y el empleado a mi lado tampoco pronunció una sola palabra mientras el ambiente de tristeza, sin lugar a dudas, nos acompañaba. Courthis era eso para nuestra familia, era el hijo perfecto, el hermano perfecto.
¡Era perfecto y ahora se había ido!
¡Mi hermano había muerto!
Bajé del auto casi al instante de llegar a casa, corrí todo el camino hasta la oficina de mi padre porque realmente no me creía capaz de hablar con mi madre sin saber al cien por ciento qué estaba sucediendo y ni siquiera pude decir una palabra ante la imagen que encontré al entrar a aquel despacho.
Mi padre estaba sentado en su silla, con una botella completamente vacía junto a otra que aún tenía la mitad de su contenido original. Su mirada estaba vacía, su cuerpo parecía tenso y no necesitaba que dijera nada en aquel momento, pero tampoco podía simplemente quedarme callado.
—Padre… dime qué sucedió —respiré hondo—. Dime cómo es que… que mi hermano murió solo, en un hospital del estado y al otro lado del país —exigí—. ¡Por qué no me dijeron nada de que se había ido de casa!
—No creo que eso importe mucho ahora, Dorian —dijo mi padre—. Acabamos de enterrarlo, no quiero hablar de lo que no hicimos.
—¡No quieres hablar! —grité—. No me despedí siquiera de mi hermano, no me llamaste ni me dijiste que mi madre estaba fatal, ¡me acabo de enterar de todo hace veinticuatro horas!
—Tú te fuiste —dijo él—. Quizás… quizás si tu hermano te hubiese tenido cerca hubiese encaminado su futuro y no habría muerto en… en un accidente lejos de nuestra familia.
—¿Me estás culpando? —fruncí el ceño—. ¡A mí! No puedo creer que hagas eso cuando ni siquiera me pude despedir de él, yo estaba ajeno a todo esto y cuando hablé con él hace unos meses parecía feliz.
—¡Feliz! —volteé cuando escuché la voz de mi madre—. ¡Courthis no era feliz!; no con esa mujerzuela, con ella no podía ser feliz, él era débil —mi madre se aferró a mí como si realmente no estuviese hablando conmigo—. Ella tenía la culpa, ella lo mató, ella, ella es la que tiene la culpa, ¡es ella!
Mi madre lloró sin control, estaba desaliñada, no parecía realmente estar cuerda y ni siquiera dejó que mi padre se acercase para ayudarla. Me sentí tan mal con todo aquello que no supe cómo reaccionar, no sabía que Courthis tuviese una mujer.
—¿Mi hermano estaba casado?, ¿tenía una novia?
—¡No! —gritó mi madre—. Esa oportunista no era su esposa, nunca lo iba a aceptar, ella tiene la culpa, ella fue quien se llevó a mi hijo, quien lo apartó de mí y quien hizo que mi pobre hijo perdiera toda la cabeza, ella es la culpable de que él muriera, sé que lo es, ¡sé que ella es quien tiene la culpa!
Miré a mi padre, pero este no dijo nada, tomó a su esposa de mi lado incluso si esta se intentó quedar a mi lado y sentí que mi familia entera se estaba destrozando lentamente debido a cosas que no sabía. Pasé una mano por mi cabeza mientras trataba de encontrar sentido a que mi hermano no me hubiera contado nada.
Miré la carpeta amontonada en la basura del despacho de mi padre, fruncí el ceño cuando vi una foto de mi hermano. Me acerqué a dicho latón para tomar la foto de bodas estrujada, volteé la foto de la pareja sonriente para leer la nota tras dicha fotografía con la letra inconfundible de mi hermano.
«Somos felices los tres, por favor dejen ya los rencores atrás y sean parte de nuestra vida, ya que ni siquiera asistieron a mi boda».
¿Se habían casado?
Tomé el resto del sobre que había sido lanzado a la basura, moví mis ojos rápidamente por el documento mientras no solo descubría un minucioso informe de los últimos meses de trabajo y vida de mi hermano, sino que había también un informe policial sobre el auto en que mi hermano había tenido el accidente.
«Daños en frenos y motor, corte de circuitos que presuntamente pueden ser intencionados, es necesario investigar más sobre dichos hechos. No obstante, se confirma que esos daños fueron los causantes del accidente de un hombre adulto de…»
Dejé el documento sobre la mesa de mi padre al leer aquellas palabras, miré a mi padre que regresó hasta la oficina. Prácticamente corrió hasta mí para arrebatarme los documentos de las manos. Me aferré a la ecografía y la foto que había sido agendada con aquellos papeles, haciendo que mi padre tensara su mandíbula.
—No le digas a tu madre —fueron sus primeras palabras—. No hagas nada con lo que acabas de leer, Dorian, ya tenemos suficiente con la muerte de tu hermano, no necesitamos más a esa mujer en la vida de la familia.