Mi angel guardian

Capítulo 5

Dorian

Sentí mucho dolor al ver a mi madre de pie en la ventana mientras parecía completamente ida, estos últimos años habían sido difíciles para todos, pero para ella mucho más. Su querido hijo había muerto, su otro hijo pasaba el tiempo justo en casa y mi padre… mi padre simplemente se encerró en su propio trabajo.

—Mamá, necesito irme a la oficina, no puedes hacer esto todo el tiempo —dije tratando de llegar hasta ella—. No quiero irme y dejarte mal.

—Si no vuelves, me muero, Dorian —lloró mi madre tomándome del brazo—. ¿Por qué no puedes casarte, darme un nieto, quedarte en casa? —me dijo—. Tengo una buena chica para ti, una que no te hará daño y no te alejará de tu familia.

Cerré mis ojos un minuto mientras la apartaba de mí, había hecho todo lo posible por complacerla. Me había mudado, había vuelto a vivir en casa de mis padres y cuidado de ella hasta que tuve que salir de casa por mi propio bien, pero ella seguía diciendo lo mismo. Seguía actuando de la misma forma y tener que irme a la oficina todas las mañanas era simplemente un infierno.

—Volveré en la tarde, mamá —respondí—. Te quiero, mamá, y te prometo que las cosas van a estar…

La enfermera que habíamos contratado llegó justo en ese momento, mi madre la vio y se aferró a mi brazo sabiendo lo que eso significaba, tuve que hacer a un lado mis sentimientos mientras la mujer tomaba a mi madre de los brazos. Ella gritó que no fuera a ningún lugar mientras la enfermera prácticamente la obligaba a sentarse en la cama.

—Yo me encargo desde aquí, señor —dijo la enfermera—. No se preocupe, todo estará bien, su madre estará bien.

Escuchar a mi mamá gritar mi nombre me hizo sentir fatal, caminé con prisas hasta mi auto para evitar poder verla y cerré la puerta de este mientras me apoyaba en el volante del auto. No sabía que las cosas serían tan difíciles, mi hermano era importante y sin duda perderlo nos había dolido a todos, no obstante lo que seguía viviendo mi madre era… era insoportable de ver incluso para mí.

Maldije mi suerte pensando en la mujer que se había convertido en mi obsesión los últimos años, Lilith, sentía que la conocía, aunque nunca en mi vida la había visto. La había buscado una y otra vez por saber si el hijo de mi hermano seguía con vida o con ella, pero de algún modo había conseguido escapar de mí. Durante todos estos años siempre me había quedado un paso atrás, sin importar cuánto pagara.

¿Por qué solo no podía encontrarla?

¡Por qué no podía simplemente encontrarla!

El móvil en mi pantalón sonó, resoplé tomándolo sin realmente sentir muchas ganas de contestar y escuchar la voz del investigador privado que había contratado hacía solo dos meses me hizo prácticamente saltar sobre mi asiento.

—¿Sí? —dije al instante de reconocerlo—. ¿La encontró?

—Sí, señor, ha vuelto —dijo el hombre del otro lado de la línea—. Al parecer la señora Spencer ha vuelto hace dos días con una niña que asumo es su… es la persona que ha estado buscando, están viviendo en la misma casa de la familia, así que asumo sabe muy bien dónde está.

—Sí, ¿sabes acaso por qué volvió?

La pregunta era evidente, ya que era absurdo que después de cinco años huyendo no había forma de que volviera por algo sencillo. Negué mientras escuchaba al investigador privado rebuscar algo al otro lado de la línea.

—Sí, al parecer la señora ha sido remitida aquí desde otro hospital, es extraño porque ha habido un par de reportes policiales, pero todos concluyen con el diagnóstico dado por el doctor donde dice que la niña necesita más… exámenes.

—¿Informes policiales? —fruncí el ceño.

—Señor, es política de los hospitales llamar a alguien si un paciente llega con frecuencia al hospital sin un diagnóstico o enfermedad clara, así que probablemente es simplemente algo de rutina.

—No lo sé, pero envíe todo lo que tenga a mi oficina por correo.

—Sí, señor.

Dije antes de cortar la llamada. Conduje hacia la oficina pensando en todas las cosas que sabía de aquella mujer, todas las que había pensado en estos años que me llenaban de curiosidad y dudas, pero agregar a eso que un hospital la hubiese tenido bajo sospecha de algún tipo de trato indebido solo confirmaba lo que había leído miles de veces en los informes que mi padre había conseguido antes de que mi hermano muriera.

¡Aquella familia era extraña!

Quizás mi madre sí que tenía razón, podía ser posible que la mujer con la que mi hermano se casó realmente hubiese tratado de matarlo y quizás que lo hubiese conseguido solo era el principio del fin, no obstante, ahora sabía que tenía una sobrina.

Sin lugar a dudas la iba a recuperar, así que lo primero que debía hacer era encontrar a esa mujer, evaluar la situación y comenzar con el plan que había tenido todos estos años para perfeccionar. La atraería a mí, la llevaría a mi propio campo de batalla, demostraría que tanto ella como su hermana tuvieron algo que ver en la muerte de mi hermano.

¡Sí, eso haría!

¡Aquella mujer no podría escapar otra vez! ¡No lo permitiría!




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