Mi cara de ti.

Ya no te pienso.

 

Ya no lo hago, he dejado esas obligaciones al pasado y sus pocas palabras muertas.

Ya no te pienso, gasto ese tiempo en otras cosas, como por ejemplo aquel beso de múltiplos toques y esa otra risa que nunca salió sin estallidos.

Ya, ¡¿Para qué pensarte si no tiene sentido?! Me siento bien al sentarme y encender un cigarro ese que tanto me prohibías.

Ya no te pienso, porque he pensado en dejar de pensarte y cuando lo hago me confundo, porque no sé si te termine de pensar o estoy comenzando hacerlo.

Ya no te pienso, el pensamiento nada en los recuerdos, pero no les hago caso, solo hasta que caigo en la realidad y digo -¡Bueno!-y vuelvo a fumar pensándote, sin hacer nada que interrumpa tu des-pensamiento de mí, tu libertad autónoma.




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