Mi Cielo en tu Mirada

CAPÍTULO 3

Habían pasado un par de meses y ambas familias continuaban conviviendo, pero había dos personitas que no lograban y tampoco intentaban tener una conversación siquiera, y en efecto, hablo de Alicia y Alexander, ambos se morían por hablar con el otro, pero ella era muy tímida y él no sabía cómo acercarse ¿patético? Mucho.   

Flashback  

ALICIA 

Caminaba por los pasillos mientras pensaba en él, es tan extraño, pero no puedo dejar de pensar en su mirada. Ese día no pude continuar con mi dibujo, solo tengo un par de ojos y eso es raro, siempre terminaba mis bocetos, pero es como si necesitara tenerlo frente a mí para poder dibujarlo. Todo iba bien hasta que choque con algo o más bien con alguien. 

- Como lo siento – digo mientras levanto mi rostro  

- No te preocupes – no puede ser, de todas las personas tenía que chocar con el dios griego que acapara todos mis pensamientos. Puedo jurar que ahora estoy como tomate 

- e...m...bueno, tengo...mmm...clase - flash quedó idiota a mi lado en ese momento, salí corriendo sin esperar una respuesta y es que sabía que si continuaba ahí pasaría más vergüenza de la que ya tenía. 

Después de pasar al baño a mojarme la cara me dirijo a la oficina de mi orientadora, ya que en la mañana me pidió que después de clases pasará a hablar con ella. Toco la puerta y entro después de escuchar un "pase” 

- Buenas tardes – saludo 

- Alicia, que bueno que llegas – dice sonriente - ¿cómo estás? - pregunta una vez ambas nos encontramos sentadas  

- Bien, gracias – contesto amablemente  

- Me alegra, por cierto ¿ya elegiste una actividad extraescolar? - había olvidado completamente que tenía que inscribirme 

- Lo había olvidado – digo sincera  

- No te preocupes Ali, todavía puedes inscribirte – eso me hace relajar – el problema es que solo queda espacio en dos actividades, el equipo de porristas y el club de ciencias – maldigo mentalmente por haber olvidado esto  

- Pues...supongo que ahora seré porrista – trato de sonar no tan desanimada, aunque ahora que lo pienso no es tan mala idea, creo que debería de dejar mis miedos atrás y arriesgarme - ¿puedo pasar a inscribirme mañana? - pregunto 

- Claro y estoy segura de que harás un trabajo excelente – dice la orientadora mientras me regala una sonrisa – bueno Ali, nos vemos mañana, que tengas un excelente día - me despido mientras salgo de la oficina. 

Cuando paso por la cancha, mi mirada se fija en un chico con el número 14 que juega como todo un profesional, cuando veo su rostro juro que me daba por desmayada, era él, Alexander Foster. 

 

Fin del flashback  

 

Desde ese día que lo vi entrenando no pude dejar de buscarlo con la mirada en la cafetería y pasillos, incluso cuando alguna chica se acercaba a él me molestaba, pero más me molestaba no poder entender qué me pasa. Daph se había dado cuenta y no para d decir “te gusta” “caíste en las redes del amor” o cosas parecidas, pero yo me negaba a permitirme siquiera pensarlo, después de mi última relación prefería a los chicos lejos. Habían pasado casi dos meses y cada vez que lo veía en la escuela o que nuestras familias se juntaban sentía mi corazón acelerarse, nunca hemos tenido una conversación y para ser sincera tampoco lo intento y es que con él la timidez que deje atrás regresa y en mayor cantidad. 

- Hija, hoy vienen los Foster a cenar – dice mi madre mientras entramos a casa. Hoy era sábado y no me sorprende la cena, pero si me sorprendió que de la nada mi madre me dijera que fuéramos de compras, no me quejo ya que ir con mi madre de compras es bastante divertido. 

- Vale, deja subo a darme un baño que de tanto caminar toda yo se siente en el limbo – amabas reímos mientras subo con el montón de bolsas. Me doy un baño rápido y me visto, dejo mi cabello suelto y solo me pongo un poco de corrector y brillo labial. Una vez lista bajo a la sala en donde ya se encuentran todos, incluido él. 

- Buenas noches – saludo sonriente  

- Hola cariño - Sofía se para a darme un beso en la mejilla - ¿cómo estás? - pregunta 

- Muy bien, gracias - sonrío  

- ¿Qué tal estuvo el entrenamiento? - le pregunta mi madre a Alexander quién parece sumido en sus pensamientos  

- Algo cansado, pero es porque como se acerca el partido el entrenador se pone un poco más exigente – dice con un notable cansancio – pero no me quejo – sonríe levemente  

Luego de cenar pasamos a la sala a platicar un poco, pero de la nada me sentí un poco mareada, así que decidí ir al jardín por un poco de aire. Estoy sentada cuando siento que alguien se sienta a mi lado  

- ¿estás bien? - pregunta el chico a mi lado 

- Si, solo estoy un poco mareada – por fin puedo controlar mis estúpidos nervios  

- ¿segura? Es que estás algo pálida - dice ¿preocupado? 

- Todo bien, solo que el entrenamiento de hoy estuvo cansado y estuvimos en el sol, probablemente por eso me siento así - veo como relaja su rostro, volviendo a ser el Alexander de siempre – y tú, ¿Cómo estás? - pregunto  

- Pues podría estar peor – ambos reímos - pero es parte de amar el futbol - sonríe un poco 

- ¿desde cuándo juegas? - pregunto mientras me recuesto en el pasto, seguida por Alexander 

- Desde los 7, empezó como algo que mi padre quería que hiciera y ahora es mi pasión, cuando juego me siento...libre - dice mirando el cielo – y a ti, ¿Cómo vas con el equipo de porristas? - pregunta. Y es que desde que mi madre se enteró que era porrista no paraba de alardear de eso y claro estaba que los Foster serían los primeros en saberlo y desearme lo mejor. 

- Pues podría estar peor – cito sus palabras al mismo tiempo que ambos reímos - nunca había sido porrista y no me desagrada tanto, además de que no hay una chica como en las películas de Hollywood, de esas populares y superficiales – digo mientras observo el cielo estrellado  




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