Mi Corazón Dijo Basta

~3~

Di tantas vueltas en la cama esa noche, que no pude conciliar el sueño. Ya eran las 7 AM, por lo que le mandé un mensaje a Sam para saber qué era lo que había hecho. Me estaba comiendo la cabeza de tanto pensar. Tomé mi celular y le escribí:

**Buenos días Sam. Cómo estás? Te parece si vienes a mi casa a desayunar? Me dejaste muy intrigada ayer. Besos.**

Me temblaban los dedos. Me levanté de mi cama y fui a ducharme. Ese día entraba más temprano a clases, por lo tanto me apuré en preparar todo. Tardé media hora en ducharme, necesitaba que el agua me relajara los músculos de tanta tensión. Mientras me estaba secando el cabello, se me ocurrió que ya era hora de pintarme el pelo de nuevo, pero esta vez, de negro. Una vez una amiga me dijo que cuando una mujer decide hacerse algo en su cabello, significa que está pasando por problemas internos y necesita un gran cambio. No sé si tenía graves problemas, pero ya lo había decidido, me haría un cambio de look. Entre ducharme, secarme y cambiarme tardé 1 hora. Corrí a ver si había algún mensaje en mi celular. Nada. Sentí un vacío muy grande dentro de mí y algo extraño estaba intuyendo. Decidí llamarlo para sacarme de dudas, pero no contestaba. No lo pude evitar y me largué a llorar. Estuve dos horas llorando, hasta que me di cuenta que tal vez estaba trabajando, y yo haciéndome una película en mi cabeza.

***

Se hizo la hora para ir al colegio. Sinceramente, ya no tenía ganas de ir, pero quedaban pocas semanas para finalizar el año y la etapa de secundario, por lo que debía de asistir a clases si o sí. Cuando llegué al cole, me encontré con Aylen, Anto y Mery. Desde que comencé a salir con Sam, Aylen y yo nos habíamos distanciado demasiado. Yo no le daba importancia, no quería que ella se entrometiera en nuestra relación, por lo que ella se juntaba más con Mery y yo con Anto. Sonó la campana y entramos al curso. Yo estaba muy callada y eso no era muy común en mí. Luki se dio cuenta de que algo me pasaba y se acercó a preguntarme:

-Hola Vio! Cómo estás? Por qué traes esa cara?

-Hola Luki, estoy bien. Solo que no estoy de humor para hablar.

-Pasó algo con Sam?- Cuando dijo esto yo me tensé. A lo mejor él sabía algo que yo no.

-Sí, pasó algo. Ayer estuvimos hablando mucho por celular y de repente me dijo que tenía que decirme algo de lo que estaba arrepentido y que nos veríamos hoy. Me colgó y no dijo más nada. El problema es que no he podido comunicarme con él. Tú no sabes nada, verdad?

-Qué raro Violeta, esta mañana nos estuvimos mandando mensajes normalmente con Sam, me dijo que estaba trabajando y que a la noche iba a ir para mi casa. No sé por qué te estará evitando.

Cuando Luki me dijo esto, sentía que el aire no entraba en mis pulmones. Me empecé a marear así que me levanté y corrí al baño. De lejos escuchaba que el profesor me gritaba que no podía salir de clases sin permiso, pero en ese momento nada me importaba. Me encerré en el baño y lloré como nunca. Cuando me recompuse, decidí escaparme del colegio. No quería volver al curso ni darle explicaciones a nadie, confiaba en que Luki no les iba a decir el porqué de mi huida.

Salí corriendo del colegio, y seguí corriendo como si me estuviera persiguiendo algo o alguien. Cuando caí en cuenta, estaba en frente de una peluquería. Recordé que esta mañana había decidido pintarme el pelo, así que tomé aire, me sequé mis lágrimas y entré. Mientras la peluquera hacía su magia en mi cabello, en mi cabeza daban vuelta muchas preguntas. ¿Por qué me habrá evitado? ¿Por qué no quiere hablar conmigo? ¿Por qué? ¿Qué hizo? ¿Qué hice? La peluquera ya había terminado su trabajo y cuando me preguntó si me gustaba como me quedaba, yo solo asentí. En realidad no me importaba como quedaba, yo solo quería que Sam me contestara. Se habrá enojado por algo? Ya no sabía qué pensar.

Como me había escapado del colegio, no podía volver a mi casa. Tuve la brillante idea de ir a la casa de Samuel, para buscar las respuestas a mis preguntas que sucumbían en mi mente. Tomé el autobús que me dejaba a dos calles de su casa. Llegué y golpeé, pero nadie atendía. Me senté a esperar a que se hicieran las 5, que a esa hora el salía de trabajar. Saqué un libro de mi mochila y me puse a leer para matar el tiempo.

Estaba tan metida en la lectura, que no me di cuenta que había alguien parado en frente de mí.

-Hola Vio, que haces aquí?

Era Fátima, la hermana de mi novio. –Hola Fati, estoy esperando a Sam, hace de esta mañana que intento comunicarme con él pero no da señales.- Me sentía muy nerviosa, deseaba que ella supiera algo. Fátima me miró con una cara de lástima, lo que hizo que me pusiera más nerviosa aún.

-Bueno, entremos a mi casa, así no esperas aquí sentada en esa incómoda piedra. Martín debe de estar por llegar en cualquier momento, y de seguro Sam también. Por cierto, te queda muy lindo tu nuevo color de cabello!




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