Mi corazón frío ha muerto

Capitulo 4 — Allison Mins

Creo que ya me estoy volviendo completamente loca.

No había otra explicación lógica.

Y si hay alguna explicación lógica espero darme cuenta de eso lo más rápido posible.

Primero le clavó un lápiz a una rubia insoportable. Después terminó en detención.

Solo falta que caiga dinero del cielo.

Aunque sí eso sucede, sería el mejor día de toda mi puta existencia.

Ahora un rubio teñido me llama esmeralda como si me conociera de toda la vida.

Definitivamente mi salud mental presentó su carta de renuncia para tomarse unas largas vacaciones.

Apuesto a que mi conciencia también quiere hacer lo mismo pero no me quiere dejar sola.

Me dejó caer en la silla con un suspiro dramático. Xander seguía jugando con el maldito bolígrafo.

Giraba.

Giraba.

Giraba.

Quería arrebatarle ese bolígrafo y lanzarlo por la ventana para nunca más volver a verlo.

—¿Te molesta?— preguntó sin mirarme.

Me congelé como un hielo en el refrigerador, o quizás peor no lo sé.

—¿Qué cosa?

— Que juegue con el bolígrafo.

Fruncí el ceño.

—¿También lees pensamientos sobre útiles escolares?

Él soltó una risa baja, mientras me escaneaba con la mirada.

Esa risa baja, daba ganas de pegarle en la cara con un sartén.

— No actúes como Rapunzel— dijo mientras aparto la mirada y siguió con su bolígrafo, luego continuó con mi pregunta— No, pero tienes cara de querer asesinarme.

—Tengo la cara de querer asesinar a mucha gente.

—Que honor estar en la lista.

Rode los ojos con fastidio.

— No eres especial.

—Ya me llamaste rubio teñido. Eso suena bastante personal.

— Porque lo eres.

Por fin levantó la vista y sonrió.

Maldición.

¿Por qué?¿los chicos guapos siempre tienen la personalidad más insoportable del planeta?

Al parecer lo que tienen de guapo lo tienen de insoportable.

— Te duele admitir que soy atractivo, ¿Verdad?

Casi me atragantó con mi propia saliva.

— Prefiero que me atropelle un camión.

— Entonces si te parezco atractivo.

—¡No!

Te tienes demasiada confianza para que creas que me pareces atractivo. Prefiero considerar que un mono es más atractivo que tú maldito rubio.

— Interesante respuesta.

Lo señalé con el dedo.

— Deja de sacar conclusiones absurdas.

— Deja de mirarme como si fueras a dibujar mi funeral.

El funeral que dibujaría sería precioso.

Con flores negras.

Y una lápida que diga: "Aquí yace el rubio teñido más insoportable de Stanley".

Xander se inclinó hacia adelante.

— Acabas de pensar algo muy ofensivo, ¿Cierto?

Parpadeé.

—Te odio.

— Eso no respondió mi pregunta.

— Y tu no respondiste como demonio haces eso, Maldito rubio.

Él sonrió todavía más

— Talento natural.

Claro.

Yo nací con ansiedad y el con poderes de payaso, de esos payasos malditos, quizás como Terrifer y justamente tienen un pésimo humor.

Que injusta es la vida.

Apoyé la cabeza sobre mi mano pálida; pero no tan pálida como la del rubio teñido.

—¿Tú porque estás en detención?

Xander volvió a girar el bolígrafo entre sus dedos pálidos como mármol.

—Le rompí la nariz a un chico.

Lo dijo como quien comenta que hoy hará frío. ¿Le rompió la nariz a un chico?

Dios mío.

El rubio entonces es peligroso, un nudo se instala en mi garganta como si tuviera púas enterradas en lo mas profundo del cuello, cierro los ojos intentando calmarme y aflojar el nudo en mi garganta.

Suspiro.

—¿Y te castigaron por eso?

— Sorprendentemente si.

— La educación está decayendo.

El soltó otra risa baja.

—Pues parece que ya te caigo mejor, esmeralda.

Lo único que me cae bien de ti es saber que algún día te veré en el cementerio en una tumba, no importa si soy una ancianita muy amargada, con un bastón iré a su funeral y me reiré de el.

—No te emociones— murmuré— sigues cayéndome mal.

—Qué triste. Ya estaba pensando en nuestra boda.

Casi me caigo de la silla por el susto y la indignación que sentía en el pecho.

—¡¿QUÉ?!

¿Casarme yo? No gracias, mucho menos con el rubio que parece de tinte.

El profesor levantó la cabeza solo un segundo, de seguro escucho lo que dijo Xander; pero decidió no entrometerse en una pelea entre adolescentes.

Xander en cambio no se inmutó el muy hijo de puta.

—Mira el lado positivo, esmeralda. Al menos el vestido no tendría que ser rosa.

Lo mire horrorizada, luego escuche una risa contenida que era del profesor.

Hijos de puta...

— Prefiero casarme con un cactus.

— Entonces tendré que competir con un cactus.

Me cubri la cara con las manos por la verguenza que siento, agradezco que mi cara no suele sonrojarse fácilmente.

Pero Dios.

Mándame paciencia.

O un enorme meteorito.

Cualquiera de las dos opciones me sirve.

El timbre sonó de repente y casi doy un salto del susto.

El profesor levantó la vista después de un largo rato, como si por fin recordara que existíamos nosotros.

—Pueden irse.

Aleluya.

Dios escucho mis súplicas.

Recogí mi mochila tan rápido que casi tiró la silla al suelo. Cuanto antes saliera de este salón, antes dejaría de escuchar la voz del rubio teñido.

Me colgué la mochila al hombro y caminé hacia la puerta.

— Adiós, esmeralda.

Seguí caminando.

— Que tengas una bonita tarde — abrí la puerta— no olvides pensar en mí.

Me detuve en seco.

Gire lentamente la cabeza.

—¿Tú naciste así se insoportable o tomaste un curso intensivo?

Xander sonrió con absoluta tranquilidad.

— Ya te lo dije es un talento natural.

Salí al pasillo sin despedirme.

El instituto estaba mucho más silencioso que por la mañana. Las clases ya habían terminado y apenas quedaban algunos estudiantes caminando hacia la salida.




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