Mi desastre favorito

Capitulo 15

Esa tarde tocaba clase de arte. Normalmente el aula de arte del Zenith era mi refugio, un lugar saturado del olor a trementina, óleo y sueños por cumplir. Las paredes estaban cubiertas de bocetos, lienzos a medio terminar y esculturas abstractas que desafiaban la gravedad. Normalmente, entrar aquí me daba paz, pero hoy, mis pensamientos eran una tormenta perfecta de confusión y expectancia.

​Me senté frente a mi caballete, ajustando el papel de dibujo blanco. El tema del día era libre, una oportunidad para expresar lo que llevábamos dentro. Agarré mi lápiz de grafito 2B, el tacto familiar de la madera y la mina afilada me reconfortó un poco. Empecé a trazar líneas suaves, sin un plan fijo.

​—Nova, querida, hoy te veo un poco... ausente —dijo el Sr. Henderson, el profesor de arte, deteniéndose a mi lado con su característico aire bohemio—. Tus trazos son precisos, como siempre, pero les falta esa... chispa vital. ¿Todo bien en el paraíso del instituto?

​—Sí, Sr. Henderson Solo... dándole vueltas a un proyecto de Biología bastante denso —mentí, aunque técnicamente el proyecto Sterling era muy denso.

​—Bueno, deja que el arte sea tu escape. Libérate.

​Se alejó, y yo me quedé mirando mi papel. El lápiz se movía casi por sí solo, sombreando suavemente la estructura ósea de un rostro que empezaba a emerger del papel. Intenté concentrarme en las sombras, en la luz, en cualquier cosa que no fuera él.

​Pero el Zenith tenía un diseño arquitectónico perverso. Desde el gran ventanal del aula de arte, se divisaba perfectamente el campo de fútbol principal. Y justo en ese momento, el equipo estaba entrenando.

​Solté el lápiz sobre la bandeja del caballete. Me levanté y me acercué a la ventana, apoyando la frente contra el cristal frío. Abajo, en el césped verde, un grupo de figuras corría y gritaba. No tardé ni un segundo en localizarlo.

​Llevaba el uniforme de entrenamiento: una camiseta técnica azul que se le pegaba a la espalda por el sudor y unos pantalones cortos que dejaban ver sus piernas potentes. Su cabello rojo estaba revuelto, brillando bajo el sol de la tarde. Lucian no solo jugaba fútbol; dominaba el campo con una elegancia y una fuerza que me cortaban la respiración.

​Lo observé correr por la banda, driblar a dos defensas con una facilidad pasmosa y hacer un pase preciso a un compañero. Se movía con la misma seguridad con la que caminaba por los pasillos del instituto, pero aquí, en el campo, había una energía cruda, una vitalidad que me fascinaba y me aterraba a partes iguales.

​Se detuvo un momento para secarse el sudor de la frente con la camiseta, revelando por una fracción de segundo su torso definido. Sentí un calor repentino subir por mi cuello. Mierda.

​Me quedé allí, hipnotizada, observando cómo celebraba un gol con sus compañeros, cómo daba instrucciones, cómo vivía cada segundo del juego. Ya no veía al chico arrogante, ni al "compañero Sterling" del proyecto. Veía a Lucian, una fuerza de la naturaleza que, por alguna razón que escapaba a mi lógica, se había fijado en mí.

​—¿Nova? ¿Estás bien? —la voz de una compañera me sacó de mi trance.

​Me giré bruscamente, sintiéndome como si me hubieran pillado robando.

​—Sí... sí. Solo... mirando el clima. Parece que va a llover —improvisé, aunque el cielo estaba perfectamente despejado.

​Regresé a mi caballete a toda prisa. Agarré el lápiz con fuerza. Miré mi dibujo y mi respiración se detuvo. Sin darme cuenta, había terminado el retrato. No era una estructura ósea abstracta. Era él.

​El rostro de Lucian Sterling me miraba desde el papel, dibujado con trazos finos y detallados, capturando esa sonrisa ladeada y esa mirada intensa que me perseguía. El lápiz había plasmado la mezcla de arrogancia y vulnerabilidad que yo, y solo yo, había empezado a ver.

​—Vaya, Nova —el Sr. Henderson apareció de nuevo a mi lado, mirando el dibujo con una ceja alzada—. Veo que has encontrado tu "chispa vital". Es... muy expresivo. Muy personal.

​Me quedé mirando mi propia obra, atónita. No podía negarlo más. Lucian no solo estaba en mi mente; estaba empezando a filtrarse en mi arte, en mi refugio, en lo más profundo de mi ser.



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En el texto hay: romance prohibido, amor, romanace

Editado: 09.05.2026

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