No logré dormir bien.
Cada vez que cerraba los ojos, mi mente me envolvía de nuevo a esa pesadilla.
Por esa razón permanezco desparramado sobre las sábanas de mi cama, con el cuerpo pesado y un dolor de cabeza punzante.
Pasé mi mano sobre el rostro tratando de sacudirme el cansancio.
Necesitaba distraerme.
Estiré el brazo para tomar mi celular que se encontraba la mesita de noche.
Al prenderlo una notificación de P’Aof permanecía en la pantalla de bloqueo, lo abrí al instante.
“Hola Zee, buen día, lamento perturbar tu descanso.
¿Recuerdas la propuesta que te mencioné anteriormente? Me notificaron que necesitan una respuesta lo antes posible para no retrasar el debut.”
Lo había olvidado.
Antes del accidente, recibí una propuesta para ser el actor principal en el video debut de un nuevo artista de la empresa Apex Entertainment. Famosa en Tailandia por tener grandes artistas y su diversificación en el género musical, explorando desde lo más comercial hasta propuestas experimentales que marcan tendencia en la industria.
Aún no sabía si estaba listo para aceptarlo después de todo, pero no podía dejarme llevar por el pánico que me generaba la situación.
Respondí.
" Hola, buenos días, ¿Comentaron cuándo sería la reunión?"
Esperé unos minutos antes de que el celular volviera a vibrar.
"La reunión sería en dos días a las 5:00 P.M, dentro de las oficinas de Apex Entertainment".
"Ok, ahí estaré.
Entonces tendía que regresar lo más pronto posible a mi departamento.
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Por la tarde…
— ¡Tío Zee! — mi pequeño sobrino corrió hacia mí, abrazándose a mis piernas.
— Cuidado, Arthit, te puedes caer — mi hermana llegó hasta nosotros, mirándolo con preocupación.
Me agaché para cargarlo en brazos y él aceptó gustoso, rodeando mi cuello con sus pequeños brazos.
— Tranquila, hermana, sabes que conmigo está bien — dije con una sonrisa.
Ella me miró con gesto divertido enarcando una ceja.
— Sí, estar bien es terminar llenos de tierra en el jardín, no me quiero imaginar que es estar mal.
Solté una risa breve.
— Pero bueno el se divirtió tanto que dejó de llorar porque su osito de peluche se había perdido — justifiqué nuestra pequeña travesura. — ¿Verdad pequeño?
— ¡Si! — saltó emocionado entre mis brazos.
— Ustedes par de cómplices, no cambian — rió negando mi hermana.
El sonido de unos pasos nos interrumpió.
— ¡Abuela! — gritó Arthit, bajando de mis brazos para correr hacia ella.
Pequeño traicionero.
Mi madre lo recibió con un fuerte abrazo depositando muchos besos alrededor de sus mejillas regordetas.
— Mi niño que bueno que estas aquí, ¿quieres galletas? — dijo mamá dándole la mano para llevarse a mi sobrino muy contento.
Mi hermana se acomodó en el sillón frente a mí, observándome con atención.
— ¿Cómo sigues? — preguntó preocupada.
— Bien, trato de estarlo para no preocupar a nuestros padres — suspiré agotado.
— Sabes que aunque finjas tratar de estar bien ellos son los que mas se dan cuenta si algo no está bien.
— Lo sé — respondí, mirando a mamá mientras acomodaba a Arthit en la silla. Mi hermana sonrió con suavidad.
— Al menos hoy te ves más animado. Creo que tener a tu cómplice cerca te ayuda.
— Puede ser — contesté riendo. — Aunque seguro terminará metiéndome en más problemas. Ella rodó los ojos, pero no pudo evitar reír conmigo.
Después de eso nos quedamos conversando sobre su trabajo y se quedaron a comer. El ambiente familiar llenó la casa de risas y voces que me envolvían en una calma que hacía tiempo no sentía. Por unas horas, las preocupaciones se desvanecieron y pude disfrutar de esa calidez que solo ellos podían darme.
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Dos días después…
Faltaban 10 minutos para la reunión.
Frente al edificio, P’Aof me esperaba. Habíamos acordado vernos aquí para así entrar juntos a donde sería la reunión con el personal de Apex Entertainment y el chico, del cual aún desconocía su nombre.
Debido a que aún no lo habían anunciado formalmente pero ya existían rumores de que un nuevo debut estaba cerca.
— Zee, que bueno que llegaste — P´Aof me saludó con un fuerte abrazo. — ¿Ya tienes idea de cuál será tu decisión?
— Claro — contesté sereno.
A pesar de llevar tres años en la industria, los nervios seguían presentes ante un nuevo contrato, siempre me mantenía con expectativas a cumplir por más mínimo que fuera el papel a interpretar.
Caminamos hacia la recepción donde había un par de jóvenes recibiendo a cada nuevo visitante. Una de ellas alzó la mirada de su computadora al vernos frente a ellas.
— Bienvenidos, ¿en qué puedo ayudarles? — preguntó cordialmente.
— Tenemos cita con el señor Krit Wachira — contestó P´Aof.
Nos miró por unos segundos y regresó su mirada a la computadora tecleando algo en ella. Asintió en respuesta.
— Perfecto, pueden pasar. La sala de reuniones es en el cuarto piso, al fondo del pasillo. Ahí los esperará el asistente del señor Wachira.
Agradecimos y nos retiramos, caminando hacia el elevador. Las puertas se abrieron con un leve sonido metálico y entramos. Marqué el número del piso, mientras el silencio se apoderaba del espacio.
Al llegar, el cuarto piso nos dio la bienvenida. Paredes llenas de pósters autografiados de cada artistas y pequeñas pantallas mostrando fragmentos de lo que suponía era lo más destacado de cada uno de ello.
Caminamos hasta llegar a la sala de reuniones, el ambiente se percibía como si entráramos al lugar donde el éxito y el fracaso se decidían en cuestión de minutos.
Frente a la puerta nos esperaba el asistente que habían mencionado en recepción.
— Buen día, el señor Wachira y los demás ya los esperan dentro — dijo, apartándose de la puerta para dejarnos pasar.