Mi enemigo favorito

Capitulo 1

El peso de la ley

JULIAN

El tic-tac del reloj en la sala del tribunal suena como una sentencia de muerte, o al menos, como el preludio de una migraña. Me ajusto los gemelos de plata, asegurándome de que mi postura proyecte la autoridad que el Ministerio Público exige. Todo en mi vida es orden. Todo en mi vida tiene un lugar.

Excepto ella.

Elena Russo está sentada a menos de tres metros, balanceándose ligeramente en su silla mientras garabatea algo que, conociéndola, probablemente sea una caricatura ofensiva de mi cara en su libreta de notas. Lleva el cabello recogido en un moño que parece estar a punto de rendirse, y ese traje azul oscuro que, aunque me cueste admitirlo, hace que sea casi imposible concentrarme en el juez.

— ¿Tiene algo que añadir, señor fiscal? —pregunta el juez Miller, sacándome de mis pensamientos.

— Solo que la defensa está intentando convertir este juicio en un circo, Su Señoría —respondo, poniéndome de pie. Mi voz es de seda y acero—. La evidencia es clara. Los depósitos bancarios no mienten.

— Los depósitos no, pero las personas que los hicieron sí —salta Elena, levantándose de un salto. Ni siquiera espera su turno. Nunca lo hace—. Mi cliente fue coaccionado, Julian. Hasta tú, con tu corazón de piedra, deberías ser capaz de ver que esto es una trampa.

Se acerca a mi mesa. Demasiado. Puedo oler su perfume, ese aroma a vainilla y café que me ha perseguido durante diez años. Me mira fijamente, y por un segundo, el tribunal desaparece. Solo somos nosotros dos, reviviendo la misma guerra que empezamos en la universidad.

— Cíñase a los hechos, Russo —susurro, tan bajo que solo ella puede oírlo. Mi pulso se acelera, y odio que ella sea la única capaz de provocar eso.

— Los hechos son aburridos, Vane —me devuelve el susurro con una sonrisa desafiante—. Yo prefiero la verdad.

Justo cuando voy a replicar, un estruendo sacude el edificio. No es un portazo. Es una explosión. Los cristales de las ventanas estallan hacia adentro y la alarma de incendios empieza a aullar, llenando el aire de un humo denso y gris.

Mi instinto de protección, ese que ella jura que no tengo, se activa antes de que pueda procesarlo. Mi mano vuela hacia su cintura y la atraigo hacia mí mientras nos lanzamos al suelo tras la pesada mesa de madera.

Elena

El mundo se vuelve negro y ceniza en un segundo. Mis oídos pitan y el sabor a polvo me llena la boca. Lo primero que siento no es el dolor, sino la presión de unos brazos fuertes rodeándome. Julian.

Está encima de mí, usándose a sí mismo como escudo. Es absurdo. Es irritante. Es... Julian.

— ¿Estás herida? —su voz suena apagada por el zumbido en mis oídos, pero noto la urgencia en ella. Sus manos, siempre tan controladas, me sujetan con una fuerza casi desesperada.

— Aparte de que estás arrugando mi chaqueta favorita, estoy bien —logro decir, aunque me tiembla la voz. Intento apartarlo, pero él me presiona más contra el suelo mientras otra ráfaga de escombros cae cerca—. ¿Qué ha sido eso?

— No ha sido un accidente —dice él, y cuando me mira, veo algo en sus ojos que nunca había visto: miedo real. No por él, sino por nosotros—. Tenemos que salir de aquí. Ahora.

Él me ayuda a levantarme entre el caos de gente corriendo y gritando. Afuera, en el pasillo, veo a dos hombres con uniformes de seguridad que no reconozco, desenfundando armas. No buscan la salida. Nos están buscando a nosotros.

— Julian... —le agarro la manga de la camisa, olvidando por un segundo que se supone que lo odio.

Él mira hacia los hombres y luego hacia la salida de emergencia del fondo. Me toma de la mano, entrelazando sus dedos con los míos. El contacto es como una descarga eléctrica.

— No te sueltes, Elena —me ordena—. Si quieres seguir intentando arruinar mi carrera mañana, tienes que sobrevivir hoy.

— No pensaba dejarte ganar tan fácil, Vane.

Echamos a correr hacia la oscuridad del pasillo, mientras el sonido de los disparos empieza a eco entre las paredes de mármol. Mi enemigo favorito acaba de convertirse en mi único aliado.



#325 en Thriller
#1041 en Otros

En el texto hay: conflictointerno, proximidadforzada

Editado: 28.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.