Parte 2: La Mañana Siguiente
ELENA
Me despierto sobresaltada por el sonido de Julian cerrando la puerta de entrada con tres vueltas de llave. Lo encuentro en la cocina, pálido, con una foto en la mano que intenta esconder cuando me ve.
— Julian, ¿qué pasa? —pregunto, sintiendo que el calor de anoche se evapora instantáneamente.
Antes de que responda, su teléfono desechable vibra sobre la mesa. Es Thorne. Julian pone el altavoz.
— Vane, Russo... salgan de ahí ahora —la voz de Thorne suena ronca, asustada—. Miller está muerto.
— ¿Qué? —Julian aprieta el borde de la mesa—. Lo dejamos en una celda de máxima seguridad hace doce horas.
— Dicen que se colgó con su propia corbata. Pero yo vi el cuerpo, Julian. No había marcas de lucha, pero las cámaras de seguridad se "apagaron" diez minutos antes. Quien sea que estuviera detrás de él, acaba de cortar el cabo suelto. Y ustedes son los únicos que quedan.
Miro a Julian. Él me enseña la foto. La sensación de ser observados se vuelve física, como una mano fría apretando mi cuello. Ya no somos héroes. Somos objetivos.