Cristian
Al bajar las escaleras me quedo estático mirando al pequeño niño que esta cerca de la chimenea y mira con sus ojos brillantes la colección de pequeños autos que tengo ahí, mis pasos se vuelven lentos hasta llegar a mi padre que está a unos metros mirándole con orgullo y me detengo al lado de este sin dejar de mirar al pequeño y mas cuando otro exactamente igual y del mismo tamaño se coloca a su lado riendo, gemelos.
—¿Quienes son estos niños? —cuestiono y tenso mi mandíbula cuando uno de ellos toma en sus manos uno de los pequeños autos.
—Son los hijos de mi prometida—pronuncia y le miro confundido, la verdad a mi no me gusta para nada que mi padre tenga como prometida una mujer mucho menor que él, incluso tiene la misma edad que yo, por dios, puede ser su hija y estoy seguro de que está con él solo por su dinero.
—Suelta ese carrito —voy hacia el niño cuando toma mi favorito en su mano —te daré cualquier otro, menos ese—trato de ser empatico aunque le hablo bastante molesto.
—Este es mi favorito—expresa el pequeño que mira mis ojos y se niega a entregar lo que es mio, tenso mi mandíbula buscando la mirada de mi padre.
—Vamos Cris es solo un niño y se parece mucho a ti—dice sonriendo señalando al pequeño —apuesto a que se llevarán muy bien.
—¡Ese niño parece tu nieto papá!—expreso enfadado y la mirada de mi padre se entristece pero la verdad en las facciones ese pequeño se parece mucho a nosotros.
—¿Puedo quedarme con este? —cuestiona el otro crio tomando otro de los autos, me gusta mucho —tenso mi mandíbula.
—Y yo quiero ese —su hermano señala el que le he quitado y niego con fastidio.
—Son míos —los ojos del niño se entrecierran.
—Eres malo —gruñe y alzo una ceja.
—Mira niño
—Cristian basta y dale el auto —habla mi padre y lo miro con la boca abierta, cuando vuelvo la mirada a los gemelos estos sonrien y uno de ellos me enseña su lengua, doy un paso hacia el crio odiando a estos niños.
—Silencio —pide mi padre mirando hacia las escaleras cuando se sienten los pasos y señalo a los niños enojado —que ya viene mi prometida.
—¡Mamá! —gritan ambos con alegría —al fin llegas —los pequeños corren hacia su madre y yo me quedo en shock mirandola incrédulo, es ella, la misma mujer que rompio mi corazon, la unica que en verdad he amado, tiene que ser una broma, un maldito juego y ahora solo quuero que la tierra me trague, es ella, mi exnovia de la universidad con quien quise en algun momento casarme y esos niño, esos niñoñ que ahora la abrazan diciendole mamá se parecen demasiado a nosotros, cuando su mirada se levanta y se topa con la oscuridad de mis ojos su sonrisa se borra por completo, es la prometida de mi padre pero esos niños, sus hijos, ¿pueden ser mis hijos?
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Editado: 20.03.2026