Mi equivocado corazón

Capítulo: 2

Meses antes:

Emma

Me muevo rápido por la sala en busca de las personas que peor parecen encontrarse, un accidente nunca tiene buena cara y hoy parece ser uno de esos días en los que no habrá descanso. Al ver al hombre con traje que mantiene su cabeza gacha mirando hacia el suelo me acerco a este y es claro que tiene alguna herida en su cabeza y que está sangrando, las manchas rojas en el suelo lo demuestran y soy rápida en tomar lo necesario e ir hacia él.

—Señor, soy la doctora Emma Jones —me presento acercándome a él —¿puede mirarme? —el hombre levanta la cabeza y me pierdo en sus ojos verdes quedando inmóvil frente a él, mi respiración se vuelve errática sin poder apartar la mirada de él y es que esos ojos, esas facciones y ese cabello que cae sobre su frente me recuerdan tanto al pasado que parezco una estúpida ahora mirándole.

—¿Se encuentra bien señorita? —pregunta al ver que estoy sin habla y pálida y sacudo la cabeza rápido volviendo en sí.

—Esa pregunta debería hacerla yo —contesto rápido y él sonríe, esa maldita sonrisa que pone mi mente a volar y solo un nombre aparece en mi cabeza, Cristian, carraspeo tomando lo necesario para limpiar su herida.

—No va a necesitar puntos —digo rápido sin querer mirar sus ojos y limpiando su herida —es superficial, ¿le duele la cabeza? —el hombre niega sin dejar de mirarme y ya me resulta hasta incómodo, me alejo un paso de él —¿puede quitarse la camisa? —una de sus perfectas cejas se alza y vuelve a sonreír. —Necesito ocultarle y ver que no tiene golpes en su cuerpo —me apresuro a decir sintiendo el rubor en mis mejillas y él solo asiente y se pone de pie, trago en seco mirando lo alto que es y con pereza comienza a desabrochar lo botones de su camisa, respiro hondo para luego aguantar la respiración observando su cuerpo y sigo sintiendo rojas mis mejillas, por dios. Solo puedo preguntarme que edad tendrá.

—¿Edad? —finjo que voy a anotar y dejo de mirarlo, pero solo siento curiosidad.

—47 —le miro mostrando asombro sin poder evitarlo, imposible con esa cara y ese cuerpo, él vuelve a sonreír —Eduard —extiende su mano hacia mí —mi nombre es Eduard McMillan —sonrío sin poder hacer algo más, pero en vez de aceptar su mano me dedico a hacer mi trabajo solo que para terminar este debo acercarme aún más y sin querer mis dedos rozan su piel haciendo que me tense, puedo jurar que la tensión entre ambos crece con cada segundo en silencio y no dejo de sentir su mirada sobre mí como si fuera lo único que él desea hacer, por dios, ¿de verdad tiene esa edad? Es lo único en lo que pienso mirando sus brazos y entonces escucho que mencionan mi nombre.

—Está en perfecto estado señor —suelto haciéndole sonreír y maldigo en mi interior, ya mis mejillas arden y sin decir nada más voy rápido hacia donde me llaman teniendo que atender a más heridos.

Suspiro haciendo anotaciones cuando ya mi trabajo casi acaba por hoy y la verdad luego de un largo día solo quiero llegar a mi casa y estar con mis hijos.

—Me gustaría verla otra vez —la voz me hace levantar la mirada y me tenso un poco observando una vez más con deleite esos ojos verdes. —Y no en estas condiciones —señala su herida.

—No debería seguir aquí, le atendí hace horas —él sonríe e intento mantener un tomo formal aunque es raro pensar en algo formal mirando esos ojos.

—Seré claro y directo —dice sonriendo —me gusta y odio perder el tiempo, ya no soy un crío —sigue sonriendo —así que quiero invitarla a salir y conocerla mejor —el hombre deja una tarjeta frente a mí con su número de teléfono y quedo muda sin poder hablar aunque no puedo negar que me encanta que sea directo y no como otros que dan vueltas y vueltas para decir que les gustas y luego vueltas y vueltas para invitarte a salir, oh no, él esperó, se quedó hasta que me vio terminar y ahora como si nada me invita a salir.

—Yo —dudo unos segundos porque aunque he aceptado alguna que otra cita jamás ninguno de esos me ha hecho sentir lo que este hombre me hace sentir y es que me recuerda demasiado el pasado y eso es algo que me atrae y que odio al mismo tiempo —No tengo tiempo —soy sincera aunque solo es una excusa —mañana debo trabajar, entro temprano y salgo de noche —dejo el bolígrafo que usaba en la mesa —lo lamento —paso por su lado cerrando fuerte mis ojos e intento caminar firme hasta la salida.

Dormir durante la noche con tantos recuerdos en mi mente fue imposible, he pasado toda la noche dando vueltas en una cama y el dia de hoy he estado demasiado distraída y es que ese hombre me recordó mucho a Cristian aunque es bastante diferente, él es rápido, sincero al parecer y bastante directo, no como Cristian que para acercarse a mí antes envió una carta como niño de primaria, bufo queriendo eliminar esos recuerdos.

—Si no lo quieres tú, me lo quedo yo —la voz de mi amiga me hace mirarla.

—¿De qué hablas? —sonrío y ella también lo hace.

—Del señor al que atendiste ayer y que ahora te mira —mi mirada se pasea por la sala hasta que lo veo y me tenso mientras él solo me saluda con la mano —por dios Emma, está para comérselo —ella sonríe y mi rostro ya arde.

—No es para tanto —refuto dejando de mirarle.

—Y con dinero además —mi amiga sigue —dios. ¿Por qué yo no tengo esa suerte? ¿Sabes lo bueno que debe de ser en una cama?

—Cállate Bea —mascullo avergonzada, pero ella solo ríe.

—Es guapo, ¿qué quieres? Solo dime Emma, ¿hace cuanto no estás con un hombre? —no respondo porque la respuesta da pena —si fuera tú, no dejaría pasar a ese sugar —mi amiga se aleja y solo respiro hondo, cuando vuelvo mi mirada a donde está él ya no se encuentra y claro, supongo que al ver que no corrí hacia él simplemente se marchó y la palabra estúpida da vueltas en mi cabeza.

Me despido de mis compañeros y salgo del hospital aunque ya algo más temprano que ayer, mis pasos se vuelven lentos cuando iba a llamar a un taxi y mis palabras se atascan en mi garganta al verle, ahí está él, Eduard, recostado a un auto con sus manos en sus bolsillos mirando atento hacia mí y como si de un imán se tratara mis pies me llevan a él.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.