Cristian simplemente se voltea y se marcha enojado como si la culpable de todo fuera yo. Eduard me mira, esta vez noto algo diferente en su rostro: desconfianza, duda. Suspiro y no tengo más opción, debo decirle la verdad, 7después de todo tarde o temprano lo va a descubrir y lo mejor es que lo sepa por mí o el estúpido de Cristian puede hacer que él me vea como la mala.
—Lo siento—camino hacia él que me observa fijamente—Es momento de que sepas la verdad Eduard—bajo la mirada pero el toma mi rostro entre sus manos y me hace mirarlo.
—Nunca imaginé que Cristian era tu hijo—pronuncio. Él supira ante de que continúe.
—¿No me vayas a decir que Cristian es ese hombre que te fue infiel en la universidad y el padre de tus hijos? —pregunta con duda, como si supiera la respuesta, como si ya su hubiese dado cuenta de todo y simplemente estaba esperando que yo le contara la verdad, y es que Eduard es un hombre muy inteligente, yo mantengo la mirada baja, el silencio es agobiante. Él se voltea, pasa ambas manos por su rostro enojado.
—¡Debí suponerlo!—habla en voz alta, la situación es caótica—desde que conocí a tus hijos vi en ellos a Cristian, son iguales, exactamente iguales a mi hijo cuando era pequeño, no puede ser, esto no puede estar ocurriendo. —se niega a aceptar la realidad, una realidad demasiado cruel para nosotros y para la relación que tenemos.
—Lo siento—pronuncio—juro que...
—No es tu culpa—me interrumpe—quien iva a imaginarlo si Cris ni siquiera usa mi apellido. —pestañó con suavidad. —Solo eres culpable de una cosa Emma—lo observo casi imaginando lo que va a decir—de ocultarme la verdad, una relación no se construye a base de mentiras, la verdad es que nada se construye a base de mentiras. Por qué no fuiste y me dijiste la verdad—exclamó.
—Temí que reaccionaras mal—pronuncié.
—¿Crees que alguien tenga la sangre tan helada para no reaccionar mal ante todo lo que está pasando? —agregó tensando la mandíbula. —Cristian es mi hijo, nuestra relación que nunca ha sido buena ahora será peor, por algo comenzó a portarse como un niño malcriado nuevamente, por algo quiso que me separara de ti. Por otro lado están los niños... Dios santo—hace una pausa, está confundido, yo ni siquiera sé lo que pasará ahora con nosotros.
—Lo sé—respiré pesado intentando no llorar, estaba desbordada de sentimientos encontrados en ese momento...
—Necesito estar solo un rato, necesito pensar o mi cabeza va a estallar—exclamó y se alejó de mí mientras yo me dejé caer en el sillón.
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Eduard fue hasta la piscina y se quedó allí parado frente al agua mirándola como si eso fuera a solucionar sus problemas.
—Papá—escucha una vocecita acercarse.
—Mateo—pronuncia mirando al pequeño que lo acaba de llamar papá y el otro también aparace a su lado.
—¿Podemos llamarte así verdad? —pregunta el otro mientras Eduard tensa su mandíbula, en otras circunstancias habría amado que los pequeños lo llamaran así pero las condiciones no eran favorables, esos niños eran sus nietos, la mujer que amaba la ex de su hijo, todo se convertía en un torbellino en su cabeza.
—Eres un buen hombre Eduard nos gustaría que fueras nuestro padre—habla el primero y Eduard se agacha frente a ellos observando detenidamente que son idénticos a su hijo.
—A mi también me gustaría—dice tocando el cabello de los pequeños—pero saben algo apuesto a que su padre es más joven y divertido que yo y los querrá demasiado cuando los conozca. —su voz es sentida, ambos niños se miran.
—Tú también eres divertido y nos caes bien—pronuncia Mike y el sonríe.
—Ya le hemos dicho a tu otro hijo que eras nuestro padre—pronuncia Mateo mientras Eduard enarca ambas cejas.
—A si—sostiene.
—Es que dice que esta es su casa —habla Mateo
—Le dijimos que era nuestra también porque te casarás con mamá y seremos tus hijos—asegura Mike creuzándose de brazos y Eduard sonríe viendo la picardía de los pequeños.
—Por supuesto que esta también es su casa. Sé que Cristian es un poco gruñón pero es de buen corazón, cuando lo conozcan mejor les caerá bien.
—Ya veremos—dice Mateo y Eduard no evita reir ante las exigencias de los pequeños.
—Por que no van a ver si su madre ya terminó la cena—agrega y los pequeños salen corriendo enseguida.
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Termino de dormir a los pequeños y voy a mi habitación, ha sidoun largo día en el que solo he tenido el silencio distante de Eduard y no es para menos, cuando entro allí está, sentado en la cama recostado en el espaldar sin camisa de brazos cruzados pensativo, levanta su vista a mí y suspira. Cierro la puerta y camino sentándome a su lado.
—¿Ya pensaste que vas a hacer con nuestra relación después de esto? —cuestiono, el me observa fijamente.
—¿Qué representa Cristian para ti Emma? Necesito que seas sincera—pregunta, lo miro con incertidumbre.
—Cristian... —pronuncio suspirando, la pregunta es incómoda pero necesaria—es solo un pasado doloroso que ya está cerrado. Nunca volvería a mirar a alguien que me ha engañado, desde que descubrí que me fue infiel no puedo sentir algo que no sea repugnancia por él—aseguro y él toma mi mano.
—Te quiero Emma, me gusta la relación que tenemos y estoy dispuesto a seguir adelante con esto por más difícil que resulte—pronuncia mientras lo observo atentamente—solo no quiero mentiras, no quiero jugarle sucio a mi hijo, por eso él debe saber la verdad, los niños deben saber la verdad. Debes decirle a Cristian que Mateo y Mike son sus hijos...
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Editado: 10.04.2026