Mi equivocado corazón

Capítulo: 7

Cristian
Otra familia, mujer, hijos... esas fueron las palabras de Emma que han quedado grabadas en mi cabeza y eso es todo, ella se marchó y se fue luego de recibir según ella unas fotos mías con otra familia. Paso las manos por mi rostro sin creerme aún que todo esto me esté pasando justo a mí y justo ahora y sus palabras siguen dando vueltas en mi cabeza, aun su forma de decir que ama a mi padre hace que mi corazón se encoja y duela. Cuando la puerta de mi oficina se abre y aparece mi padre bufo dejando de mirarle.

—Ya hablé con Emma ayer —sigo sin mirarle —ya lo sé todo Cristian —suspiro y miro sus ojos.

—Así que la mentirosa eligió decir la verdad —su mandíbula se tensa y papá se sienta frente a mí.

—Haré una fiesta para anunciar mi compromiso —habla ignorando mis palabras —y luego de esa fiesta —él deja de mirarme —quiero que te vayas de casa —elevo mis cejas al escucharlo —compra otra Cristian, entenderás que no podemos convivir todos juntos como si nada —mira mis ojos.

—Y eliges a una mujer por encima de tu hijo —rio poniéndome de pie

—Cristian

—Pero claro, no es la primera vez que dejas a tus hijos de lado, no es la primera vez que le das la espalda —miro sus ojos —ya lo hiciste con mi hermana hace años —él pasa las manos por su rostro.

—Tu hermana eligió su vida Cristian —se pone de pie. —fue ella quien dejó de hablarme y quien

—Fuiste tú quien la hizo casarse con un hombre al que ella no quería —lo señalo con rabia y el mismo odio de siempre.

—Pensé que ya habíamos enterrado ese tema —rio con eso. —yo solo los presenté, tu hermana fue quien dio el sí.

—Eres un cínico —mascullo y su rostro se contrae con rabia.

—Tienes dos días para encontrar en donde vivir —él es claro —y no vuelvas a hablarme así —masculla —sigo siento tu padre y tu jefe —me lo recuerda —también puedo sacarte de esta empresa y desheredarte cuando se me dé la gana —bufa —por eso sigues a mi lado Cristian, no eres mejor que yo, estás a mi lado solo por dinero —agrega y entonces solo se da la vuelta y sale dejándome solo, grito rabioso lanzando las cosas sobre mi escritorio al suelo.

—Llegas tarde —bufa Vivian al verme entrar al salón y solo me lanzo en el primer sillón que encuentro.

—Solo van a tomarme medidas para un traje Vivian —la miro luego de segundos observando el techo —estoy cansado —digo cuando abre la boca —no empieces —dejo de mirarla.

—¿Esa mujer sigue en tu casa? —respiro hondo.

—Hay algo que no entiendo —la miro —antes era tu mejor amiga —se tensa —y ahora hablas sobre ella como si la odiaras.

—Lo hago Cristian —Vivian se acerca a mí —te vi sufrir por ella —se sienta en mis piernas —me dolió verte llorar y hablar de ella entre lágrimas —sus manos acunan mi rostro —y la odié desde ese momento —me pierdo en sus ojos.

—Mi padre ya sabe todo sobre ella, sobre nosotros —hago que baje de mis piernas cuando me levanto —y aun así la dejó en su casa y aún se quiere casar con ella —paso las manos por mi rostro.

—¿Te molesta? Cristian tú

—Quiere el dinero de mi padre, solo eso —miro a Vivian al decir las palabras que hasta a mí me hacen dudar —así que no, no quiero que se casen, ¿puedes creer que mi padre me pidió que me fuera de la casa? —ella niega con la cabeza —necesito hacer que la deje, pero —bufo —ni siquiera sabiendo que estuvo conmigo lo ha hecho así que

—Convéncelo de que solo quiere dinero —dice y sigo sin mirarla dándole la espalda —Cristian si tu padre cree que Emma está con él por dinero entonces va a dejarla —sigo en silencio —solo debes hacer eso y la sacará a patadas de la mansión —miro a Vivian.

—Eres fantástica —ella sonríe con mi halago aunque se muestra confundida y voy hacia la puerta.

—¿Cristian a donde vas? —me detengo en la puerta —deben tomarte las medidas y

—Mañana —su boca se abre, pero no le doy tiempo a decirme nada y solo salgo rápido para ir a mi auto con una sola idea en mente porque nada de esto puedo hacerlo solo así que conduzco mi auto de vuelta a la empresa y bajo rápido, casi corriendo entro a esta y todos me miran raro, pero poco me importa y mis pasos son veloces hasta llegar a esa puerta y sin siquiera tocar entro a la oficina, el hombre dentro al verme bufa.

—¿Primo no sabes tocar? —se queja volviendo a teclear en su laptop y tomo asiento frente a él.

—Mi padre se va a casar.

—Sí, recibí una invitación a una fiesta —suspira —estoy loco por conocer a la señora que

—Tiene mi edad —los movimientos de su mano se detienen y su mirada se alza hacia mí —es joven, hermosa, con dos hijos y poco dinero, saca tu conclusión —Evan respira hondo y se acomoda en su silla pensativo —va tras el dinero de mi padre y debemos impedir eso —sus ojos me buscan.

—Cristian…

—Primo eres como un hijo para papá —me inclino hacia él —te quiere, te tiene trabajando aquí y te aceptará en su casa, quiero que me ayudes a hacerle ver que esa mujer solo lo usa —sonrío —papá ya hasta me sacó de la casa debido a ella —su mandíbula se tensa y se pone de pie —sabes que tienes hasta un lugar en su testamento —sigo —se lo dejará todo a ella si no hacemos nada —Evan lo piensa en silencio y mi corazón late rápido, no lo hago por el dinero aunque mis palabras digan lo contrario, no podría vivir sabiendo que la mujer que amé tanto está casada con mi padre y me pongo de pie —¿Vas a ayudarme? —me mira, Evan fue criado prácticamente por mi padre, es como un hijo para él y un hermano para mí, pero también es ambicioso y ama el dinero, los lujos y todo lo bueno.

—Sabes que si —su respuesta me hace sonreír.

Camino por la casa escuchando total silencio y es sorprendente eso sabiendo que ya viven dos pequeños aquí aunque quizás ya duermen y suspiro con ganas de ir a verlos, ellos me odian, les caigo mal simplemente por existir y debo cambiar eso, debo hacer una prueba de ADN aunque creo que ni siquiera eso tiene sentido porque son idénticos a mí, son mis hijos, lo sé, lo siento, pero llaman papá a alguien más.




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