Mi equivocado corazón

Capítulo: 11

Cristian llega a la cocina, mira a todas y su vista se dirige a la empleada que fue amante de au padre. Con un simple ladeo de cabeza le indica que le acompañ y ella obedece hasta llegar a su despacho.

—¿En qué puedo ayudarle? —pregunta imaginando lo que viene a continuación. Él pone unos cuantos billetes sobre la mesa.

—Quiero lo mismo que tú, lo mismo que todos, que Emma se vaya de eata casa, que deje en paz a mi padre. Todos sabemos que está aquí por una razón: dinero. —exclama. La chica suspira negando con la cabeza

—No me cae bien la prometida de Eduard perp no entiendo como puedes eatar tan seguro de que está aquí por su dinero...

—Habría que ser ciego—Cristian la interrumpe negando con la cabeza—acaso no ves la diferecia de edad, podría ser su hija.

—Déjame decirte Cristian que estás muy equivocado. Tu padre es lo que cualquier mujer quiere: agradable, apuesto, inteligente, experimentado y candente y no te digo más para no ser indiscreta. Yo estuve con él y déjame decirte que no fue por su dinero—aclara la chica corriendo el dinero hacia Cristian. Este la mira enojado.

—No me gusta Emma pero es la protegida de tu padre, en el momento que sospeche algo me despidirá—intenta negarse la joven pero Cristian no se da por vencido.

—Vives tan equivocada, desde el primer momento en que esa mujer pisó esta casa tu estancia aquí está comprometida, puedes ser despedida en cualquier instante, solo basta con que Emma te considere un peligro para su relación y te veré en la calle y puede que antes un poco humillada. No conoces a Emma—afirma y la chica eleva ambas cejas.

—Parece que la conoces demasiaso bien—se atreve a decir.

—Lo suficiente comonpara saber que sacará de en medio a quien sea y como sea por garantizar su futuro en esta casa. Espero que no te sientas tan mal recibiendo órdenes de la nueva mujer de mi padre—agrega y la chica suspira pensativa, inmovil.

—Si cambias de opinión háblame—agrega antes de que se alejara convencido de que ella volverá y no se equivoca, dos horas despues tocan la puerta de su despacho y cuando abre sonrie como quien estaba ya convencido de que ella volvería. Ni siquiera la deja decir nada.

—Entra te explicaré lo que tienes que hacer...

Cristian agarra su telefono y le marca a su primo:

—Aun no encuentro al hermano de Emma pero ya tengo otras cartas en movimiento—dice riendo.

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Eduard iba a la cocina cuando la joven empleada lo intersecta:

—Necesito que hablemos—dice la chica, él enarca ambas cejas.

—Te escucho.

—Aquí no, esun asunto privado, por favor Eduard—junta las manos mirando hacia todos lados por temor de que la vean. —vamos a la biblioteca un momento, seràn solo cinco minutos.

—Está bien, espérame allí, en cinco minutos te alcanzo—responde y la chica se aleja feliz, él mira su cuerpo en el corto traje que lleva difuminarse por el pasillo y niega con la cabeza.

Yo estoy en el jardín buscando a los niños cuando Eduard llega los gemelos se cruzan de brazos.

—¿Por qué nos mienten? —pregunta Mike, Eduard y yo nos cruzamos miradas.

—Sabemos que nuestro padre vive en eata ciudad queremos saber quién es—habla Mateo y sus palabras suenan con la seguridad de quien ya conocen toda la verdad una verdad que yo no les he contado.

—Saben algo es verdad—Eduard se agacha ante ellos que lo miran atento—su madre y yo descubrimos donde está su papá, lo buscamos para ustedes, por eso los trajimos hasta aquí para darles la sorpresa —los niños se cruzan mirada.

—Entonces ¿quién es nuestro padre biológico? ¿Dónde està? —pregunta Mateo.

—Ustedes van a ir a su habitación y nos van a esperar allí, su madre y yo se los contaremos porque antes debo enseñarle algo a su madre, tenemos un trato—dice y los pequeños sisean convencidos antes de marcharse corriendo a su habitación.

—Eduard... No estoy preparada aún—intento hablar.

—Acompañame Emma quiero que veas algo—dice tomando mi mano sin responder a mi pregunta y eso me inquieta pero lo acompaño hasta la biblioteca, sin dejar de preguntarme para qué me lleva allí, empuja la puerta que está entreabierta y me quedo boquiabierta al ver a la joven empleada que fue su pareja completamente desnuda, se tapa con su mano al verme, Eduard recoje el vestido del suelo y se lo tira.

—Vístete —le ordena, yo doy un paso para irme apenada por la situación pero él sujeta mi brazo.

—¿Quién te mandó a hacer esto? ¿Fue Cristian verdad? —pregunta y la mujer baja la cabeza.

—Lo siento Eduard...

—¡Te hice una pregunta! —exclama con autoridad.

—Si fue su hijo, él no está de acuerdo con su relación. —responde la chica mientras se termina de vestir.

—Recoje tus cosas, no dejaré que nadie que intente sabotear mi matrimonio permanezca en esta casa, antes de irte te daré tu liquidación—exclama y lo miro con admiración, sintiendo que tenemos algo sólido, algo que él está dispuesto a proteger. Salimos de allí y lo abrazo. Él me besa con pa sión recostándome a la pared del pasillo.

—Emma tenemos que decirle la verdad a Mateo y a Mike o Cristian lo hará, si te puedes dar cuenta no está jugando limpio y puede poner a los niños contra nosotros.

—Tienes razón—respondo. —primero págale a la chica—le digo —te esperaré en la habitación—lo beso confiada.

Eduard saca un monto de billetes bastante grande y lo pone sobre su escritorio:

—Aquí tienes, gracias por decirme los planes de mi hijo y por cooperar—sonríe triunfante.

—Eduard tu hijo te está haciendo la guerra—pronuncia la chica.

—Lo sé, lo sé , el muy tonto cree que puede ganarme, no sabe que cuando él iba yo venía—

—¿Podemos vernos alguna vez? —cuestiona mirándolo con algo de nostalgia.

—No—responde con seguridad—amo a Emma, no quiero arruinar lo que tenemos. Eres joven, toma ese dinero y ve a Europa, a París, disfruta conoce a alguien.




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