Mi equivocado corazón

Capítulo: 12

Emma

Espero a Eduard mientras me muevo de un lado al otro del pasillo de la habitación, habitación en donde mis hijos están esperando que le digamos el nombre de su padre, ¿pero como les digo que es Cristian? Ellos sacarán sus conclusiones y entenderán entonces que Eduard es su abuelo, paso las manos por mi rostro teniendo mil dudas sobre todo, amo a Eduard, es el hombre perfecto que cualquier mujer desearía encontrar y casarse con él, pero mis hijos son todo para mí y quizás la idea de que su madre se case con su abuelo les suene ridícula porque a mí me suena así.

—Estás muy nerviosa —escucho a Eduard y me detengo, su calma me inquieta.

—No puedo hacerlo —me niego rápido —no quiero que los gemelos sepan que Cristian es su padre.

—¿por qué?

—Sabrán que eres su abuelo y por dios, sabrán que su madre está a punto de casarse con su abuelo —suelto todo sin pensar y Eduard asiente aunque su mirada ya no es igual.

—Sientes vergüenza

—Eduard —doy un paso hacia él

—Y te comprendo —sonríe, pero se nota triste —incluso a mi la palabra abuelo me descoloca —ríe molesto —Pero si no les dices la verdad, Cristian lo hará... a su manera —me quedo quieta mirándolo —Emma —dejo de mirarlo y paso las manos por mi rostro —tienes dudas ¿verdad? Dudas de nuestra relación —dice y sigo sin mirarlo.

—Todo está en contra —miro sus ojos —tu hijo es el padre de mis gemelos —aprieta sus dientes —eres el abuelo de mis hijos, todos creen que estoy contigo por dinero y —me callo de golpe sabiendo que he hablado demasiado.

—¿Y? —se acerca a mí —sigue Emma —me anima con un gruñido.

—Y eres un mujeriego —suelto de golpe —te acostabas con una empleada y me trajiste aquí cuando tu amante estaba a unos metros —bufo —le eras infiel a la madre de Cristian con cientos de mujeres cuando estaba enferma muriendo —las lágrimas se juntan en mis ojos —En el pasado dejé a Cristian porque me era infiel, no quiero pasar de nuevo por lo mimo Eduard y yo —hago una pausa que parece abrir un abismo entre nosotros —tengo dudas de todo, dudo de tu amor, dudo de la confianza que te tenía —las lágrimas escapan de mis ojos luego de expresar todo.

—Despedí a la empleada.

—Porque Cristian la usó y me pregunto con cuantas otras empleadas de esta casa te acostabas —su mandíbula está tensa mientras mira mis ojos, Eduard suspira y da un paso hacia atrás en silencio, luego otro y después simplemente se aleja de mí y sé que he hablado sin pensar causando una quiebra entre ambos cuando todo parecía estar bien, él sabía que la empleada le tendería una trampa y me llevó allí para que viera todo, pero mi mente comenzó a pensar y pensar es una trampa. Entro con calma a la habitación de los gemelos y ambos me miran, pero hago silencio, Eduard no merecía ninguna de mis dudas, pero todo lo que estoy viviendo ahora abruma.

—¿Y papá Eduard? —pregunta Mateo mirándome esperando que diga algo —¿No vendrá? —respiro hondo.

—Niños

—¿Quién es nuestro papá? —habla Mike.

—¿Vamos a conocerlo? ¿Vendrá a vernos? —Mateo pregunta y una pregunta llega detrás de otra sin darme tiempo a pensar en nada.

—Necesito un minuto —voy hacia la puerta —vengo ahora mismo —casi salgo corriendo de la habitación dejándolos a ambos demasiado confundidos, pero necesito ver a Eduard y mi corazón me grita que corra hacia este, le pida perdón por mis estúpidas dudas y le asegure que lo amo y que, no siento vergüenza alguna de estar con él porqué lo que más deseo es casarme con este, que tengamos una familia y que vivamos todos felices sin pensar en el pasado porque mi pasado con Cristian voy a eliminarlo de mi mente. Me acerco al despacho viendo que la puerta está entreabierta.

—Rompiste el contrato Eduard —me detengo al escuchar la voz del tal Evan —debiste al menos pensarlo un poco, la chica es joven, linda y cualquier hombre se fijará en ella, cuando encuentre a alguien más joven que tú, ella podría

—Quizás no haya boda ya —son las palabras de Eduard que me tensan.

—¿Por qué? ¿Ya te diste cuenta de que Emma va tras tu dinero? —aprieto mis puños dispuesta a entrar.

—Le pedí matrimonio demasiado rápido —sus palabras logran detenerme por completo —apenas cuatro meses, cometí un error, su belleza me volvió loco, la deseo y la amo, pero es la madre de los hijos de mi hijo —su risa sale sin alegría —tan solo imagina que tengamos un hijo, ese hijo sería tío de mis nietos —Eduard bufa —es una locura —retrocedo un poco en mis pasos y cierro los ojos un segundo, mis dudas lograron crear las suyas propias y me alejo del despacho sabiendo que cometí un error y ahora Eduard ya no quiere casarse conmigo. Salgo de la casa pensando en todo y camino lejos de esta necesitando caminar y que el aire de en mi rostro.

—Emma —me detengo cuando escucho esa voz y ni siquiera me atrevo a darme la vuelta, hacía mucho tiempo que no lo escuchaba y lentamente me giro pensando que es una horrible pesadilla.

—Silas —susurro sintiendo un escalofrío por todo mi cuerpo, él debería estar en la cárcel y doy un paso hacia atrás.

—¿No piensas abrazar a tu hermanito? —abre los brazos sonriendo y trago en seco —no creí cuando lo supe, vives aquí con los ricos —sigo retrocediendo, pero él se sigue acercando.

—Deberías estar en la cárcel —mascullo con rabia —y no eres mi hermano —choco contra un árbol y aprovecha el momento para acorralarme contra este, aparto mi rostro dejando de mirarlo odiando sentir su respiración contra mi mejilla.

—Tienes razón —susurra pegándose más a mí —no somos hermanos, solo por papá y eso para mí no significa nada —siento que mis piernas fallarán en cualquier momento y caeré al suelo desmayada recordando el pasado que se repite en mi cabeza una y otra vez y cuando besa mi mejilla mis lágrimas salen —Si quieres que me vaya y te deje en paz tiene un precio —él se aleja y siento que vuelvo a respirar, pero mi corazón sigue latiendo más que acelerado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.