Si aprendes a perdonar, haces que tu persona valga la pena.
Hazlo a quien se lo merezca.
No le des la espalda a tu conciencia,
ni le pierdas la lealtad a tu corazón.
Simplemente no guardes rencores innecesarios
y no te aferres a quien no te merece
ni merece tu aprecio.
La diferencia de quien te ha fallado
es que su orgullo es mayor que su honor.
Solo mantén la distancia con quien te desgasta tu energía,
con quien te desea lo malo,
quiere verte mal,
que cuando caes se alegra
y vive en su propia vanidad.
Crea tu luz lejos de la oscuridad,
llenando esa virtud que pocos tienen:
el perdón profundo,
de quien quiere un alma sana,
lejos del odio y el dolor.
Cambia capítulos que tu alma necesita cerrar
y llena espacios con nuevas formas y esencia para vos,
que se renueven.
Solo vos podés crear eso
cuando decidís cada opción que querés enfrentar,
renovar y desprender,
en algo que ya sea renovar en vos.
Editado: 29.08.2026