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. EL LORO ENJAULADO*
Un loro enjaulado le preguntó a su dueño antes de morir,
¿por qué lo tenía enjaulado tanto tiempo en una jaula tan grande?
Él le había enseñado a hablar, a charlar, a conversar.
Se quedó mirando y le respondió:
—Yo nunca te tuve enjaulado, estar ahí dentro fue tu decisión, la puerta estuvo siempre abierta, pudiste volar, irte cuando quisieras. Yo solo te traje para que seas mi compañero de vida, para compartir mis charlas, mis momentos, mi tiempo, nunca te tuve prisionero en tu jaula.
El pájaro le respondió:
—Fui esclavo de tus charlas, de tus tiempos, de tus anhelos, tus deseos, de tu soledad, y ahora el tiempo pasó, el mío también, no queda nada.
¿Sabes? Mi deseo no es alejarme de ti, solo es volar alto, muy alto hasta el cielo y que me vieras desde aquí y te sintieras orgulloso de mí, de mis logros.
El hombre con lágrimas en los ojos le respondió:
—Vuela, mi ave preciosa, que desde aquí te estaré mirando, sentado en este viejo sillón y me sentiré orgulloso, a pesar que el tiempo haya pasado, aún puedes volar, vuela hacia tus sueños y anhelos y no te detengas, mi compañera de vida, de charla, de todos los días, vuela alto.
— Natalia.k
Editado: 19.09.2026