. LA NIÑA DE LA VEREDA*
Sentada en la orilla de una vereda está una niña pensativa,
con sus ojos verdes brillantes casi llorosos.
Sus amigos se acercaron, le preguntaron:
¿Qué te pasa? ¿Te sentís mal? ¿Estás aburrida? ¿Estás triste?
Ella no les respondió al momento,
solo deseaba estar sola y mirar el hermoso cielo
con esas nubes que parecían algodones y se formaban dibujos y formas,
mientras que ella escuchaba que adentro todos reían, charlaban y jugaban, sonreían.
Parecía que estaba en otro mundo,
por momentos deseaba estar sentada entre esas nubes de algodones.
Por momentos se sentía sola, a pesar que tenía muchos que la querían y la amaban,
sentía que no la comprendían, no la entendían,
se aislaba por momentos, se alejaba,
porque sentía que estar sola y con ella misma la hacía sentir más segura.
No se trataba de encajar con otros,
se trataba de hacer lo que la hacía sentir bien y feliz.
Entonces se acercó su amigo, le preguntó:
¿Qué necesitas para ser feliz?
Ella le respondió:
Solo ser yo misma, hacer lo que me gusta,
que me pregunten qué es lo que quiero y que nadie decida por mí lo que quiero ser,
solo yo, no depender de nadie más.
Entonces él le dijo con una voz segura, mirándola a los ojos:
¿Y qué esperas? No dejes que nadie maneje tu vida,
haz lo que tengas que hacer, avanza con firmeza,
sé feliz, sé tú misma, no trates de encajar ni de caerle bien a nadie,
solo ve, sé tú misma donde quiera, sigue tu camino,
confía en ti, en lo que eres.
— Natalia.k
Editado: 19.09.2026