. LA MONTAÑA*
No es que la montaña se movió de lugar, siempre estuvo ahí frente a ti.
Solo tienes miedo de enfrentarla y escalarla llegando hasta la cima,
porque sabes que es esfuerzo y duele llegar,
el sacrificio es mucho, el valor más grande,
y crees que eres débil, miras desde abajo siempre y ves las alturas algo tan lejano.
Eres cobarde de ti mismo, porque eres tu peor enemigo,
no ves más allá de la nada, te quedas con lo que no eres y no pudo ser,
lo que no logras, y no piensas en lo que puedes llegar a ser,
porque no te ves en la cima mirando para abajo,
en lo que has logrado, en lo que enfrentaste,
en lo que ya llegaste a ser,
y vas escalando esa montaña enfrentándote a ti mismo,
no como un cobarde, sino como un gran triunfador
que se ve en la cima mirándose de lejos orgulloso de quién es,
callando a quien cree que no pueden y a ti mismo por no ser más fuerte y valiente.
Decide quién quieres ser:
estar en la cima viéndote desde arriba,
o estar ahí abajo mirando hacia arriba,
pensando si algún día podrás subir y llegar a escalar.
Tú decides dónde quieres estar.
— Natalia.k
Editado: 19.09.2026