¡¡¡MIRÁ, MI VIDA!!! ¡Tu c
En un atardecer, sentada en una silla, una sabia anciana contemplaba el atardecer. Se le acerca una pequeña niña y le dice:
— Quiero cambiar mi mundo, quiero decidir por mí. Siento que nadie me comprende. Mi vida, mi rumbo, mi espacio es apagado, incierto. Necesito un motivo, un complemento. Estoy apagada y no sé qué hacer.
La anciana la miró y le dijo:
— Niña, mira dentro de ti. Debes sanar tu alma, tu calma, tu paz, tu luz interior. Ese debe ser tu propio camino y tu yo. También solo si sanas tú misma encontrarás tu propio sentido, tu camino y destino a seguir. Encuentra esa luz que apagó tus pasos, enciende en ti misma el rumbo, como cada atardecer que encuentra su destino día a día. Sigue estando ahí, en su más allá, marcado el destino para cada uno en su camino.
Solo aprenderás a hacer posible todo cuando te encuentres en ti y halles en tu corazón valiente la calma, el significado de ti. Porque la libertad no es diversión solo, es estar en paz contigo misma y sentir que puedes lograr lo que te propongas siempre, y dejar de sentir que el mundo no es nada para ti y crear tu propio camino confiando en ti.
Cada mujer tiene una virtud única, niña. Es que tiene la fuerza y el don, el poder de brillar con un don único y especial. Así que ve y brilla.
La niña entendió que debía avanzar. Le dio un beso en la frente y le agradeció. La anciana le sonrió y la niña se fue corriendo con lágrimas en los ojos, no de tristeza, sino de esperanza, por sentirse con ganas de seguir adelante con un futuro mejor.
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Editado: 19.09.2026