Mi esposa es una heroína de otro mundo

Capitulo 2 - Que locura

—Y bien, ¿eres alguna especie de fan mía? —pregunté algo expectante ante esta situación, mientras tenía mis brazos cruzados.

—¿Fan? ¿Qué es eso? Ya te lo dije, soy Serin.

—¿Qué es una Serin? —Puse mi mano en mi barbilla.

—Ohhh, ya sé qué es. Es una persona muy serena; probablemente esta chica sea europea o alemana —Mabel empezó a picar mi brazo con frenesí.

Sí, tenía mucha lógica lo que decía Mabel. O sea, es rubia, un poco alta, su piel es algo blanca y está portando una armadura algo vieja. Lo que aún no me queda claro es: ¿qué hace aquí? ¿Es alguna clase de espía o algún truco de un rico?

—Sí, me queda claro que no es de aquí. Oye, tú eres alemana, ¿verdad? —Me senté en mi sillón al lado de ella.

—¿Alemana? Lo siento, pero mi nombre es Serin, no "alemana".

—Mmm, perdona, me había confundido. Creía que eras de alguna región cercana a Alemania, pero como casi no es común el nombre de Serin por aquí, pues no tenía ni idea de que existiera un nombre así, jejeje.

—Ya veo, es normal confundirse. —Serin comenzó a buscar entre su bolsillo lateral.

—Aún tengo muchas preguntas para ti, pero por ahora te permitiré quedarte. Es demasiado tarde y veo que no tienes otro lugar a donde ir.

—Te lo agradezco, también tengo mucho que procesar. Parece que estoy en un lugar muy lejano —Serin observó desde la ventana. Al fondo se lograban notar los edificios de la ciudad llenos de luces.

Me preocupa mucho el cómo llegó esa chica a este lugar. ¿Acaso la drogaron? ¿Hubo alguna clase de secuestro que la hizo llegar aquí? ¿Pérdida de identidad? Son muchos escenarios. Para estos casos uno debería tener mucha paciencia; mañana investigaré con seguridad pública a ver si ellos tienen algún registro de ella o si podrían contactar con algún familiar.

—Bien, Serin, yo ahorita regreso. Iré a darme una ducha. Ahí está la televisión, puedes encenderla si quieres. Hay wifi por si quieres ver tus redes y comunicarte con algún familiar o conocido.

—Ohh, sí, gracias. —Serin inclinó su cabeza un poco.

¿Qué hay con esa expresión? Bueno, que se encargue Mabel de orientarla... aunque eso sería mala idea, jajaja. Bueno, como sea, es hora de relajarme. Hoy toca dormirme tarde viendo mi serie favorita.

[Mientras tanto, desde la perspectiva de Mabel y Serin...]

—Oye, sé que es repentino, pero ¿eres alguna especie de guerrera? —pregunté algo curiosa.

Esa chica, creo que se llama Mabel, es algo extraña. Sus movimientos son demasiado rectos, me recuerda a los caballeros del rey Marklin, todos caminando en orden.

—Yo no lo soy. Más bien, soy la jefa de ese chico. —Algo orgullosa, posó frente a mí.

—¿Y-ya veo, entonces este debe de ser tu castillo? ¿Eres alguna especie de reina, duquesa o marqués importante en este lugar?

Sí, es normal hacer preguntas. Mi percepción me hace ver la intención de las personas; eso aplica si me mienten o si me quieren hacer daño.

—Mmmm, podría decirse que sí. Soy la dueña de todo este país, soy la poderosa e increíble Mabel. Soy capaz de hacer cualquier cosa.

—Wow, eso sí que es una sorpresa. Ya veo por qué había muchos tipos hace rato tratando de atacar este lugar. —Mis ojos brillaron.

—Veo que lo notaste. Al final soy alguien codiciada. Al único que sigo es a ese chico tonto que anda bañándose.

—¿No que eras su jefa?

—S-sí, bueno... estamos en un acuerdo mutuo para tratarnos así, jijiji. —Mabel se rascó la cabeza con torpeza.

—Veo que no mientes, es extraño. —Puse mis manos en esta cama extrañamente suave y acaricié su textura.

—¿Qué es tan extraño, señorita?

—Sí, este lugar... no había visto algo igual en mi vida. La arquitectura, estos objetos extraños... y esposos que pudieran convivir de manera tranquila en un lugar pacífico.

—¿Esposos? ¡Guácala, no, qué asco! Ese chico no es mi tipo ni en mil años. —Mabel empezó a sostenerse la boca y el estómago.

—Ohhh, qué mal, creía que lo eran. Una chica y un chico viviendo en un lugar, es considerado matrimonio, ¿no? —Con muchas dudas, seguí preguntando.

—No exactamente. De hecho, según las normas sociales modernas y el análisis estadístico de la convivencia humana, la cohabitación de dos individuos no implica un vínculo matrimonial. Pueden ser roomies, amigos dividiendo gastos de alquiler, familiares o, en mi caso, una entidad superior aguantando a un humano por pura lástima. El matrimonio requiere un contrato legal o religioso, no solo compartir el mismo techo. ¡Sería ilógico asumir romance solo por proximidad espacial!

—Mmmm, entiendo un poco. Perdón por pensar así —incliné mi cabeza hacia la reina Mabel.

—Te perdono, me caíste bien. Llevémonos bien a partir de ahora, jejeje. —Mabel me extendió su mano.

—S-sí. —Nos dimos un apretón de manos, pero algo andaba mal: su mano estaba demasiado fría y dura.

Por ahora, parece que ninguno de los dos es mala persona. Esta chica parece ser de otra raza no humana, ¿es probable que sea una doppelgänger? Si es así, ¿debería eliminarla? No, Serin, no pienses en eso. Ella no tiene ninguna malicia en sus palabras, es demasiado genuina. Monstruo o no, ella no debería morir por ser diferente.

—Por cierto, hay algo que me intriga, Serin. ¿Eres novia de Daniel?

—¿Novia? ¿Qué es eso? —pregunté algo distraída.

—Pues es simple. Una "novia" es el término coloquial para un acuerdo de exclusividad afectiva en fase beta. Involucra tomarse de las manos, un intercambio irracional de fluidos faciales y gastar dinero en cenas costosas mientras sus cerebros liberan dopamina que nubla el juicio lógico.

—¡¿Qué?! P-por supuesto que no, eso no está bien. Apenas y he intercambiado una que otra palabra con él. —Me exalté un poco.

—¡Lo sabía! Después de todo, ese Hippocampus es un inútil en eso de las citas con mujeres, ¡jajajaja!

—¿Hippocampus? ¿Así se le llama a él? —comencé a rascarme la mejilla con duda.



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En el texto hay: comedia, romance, slice of life

Editado: 07.10.2026

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