Esta historia hace un tiempo la subi a la app, por cuestiones de desconocimiento sobre el funcionaba de la misma practicamente la perdi.
Por eso ahora y espero que sea la definitiva se las traigo, espero les guste, me sigan, la comenten, y la agreguen a su biblioteca. De antemano mil gracias
Capítulo 1— Inicio de la historia
En el pasado...
Narrador
Con el cuerpo empapado y tembloroso a causa de la lluvia torrencial que azotaba a la ciudad, apenas el auto de Zarek se detuvo a su lado, Vanya subió a este un poco nerviosa.
Venía saliendo de una cita médica por sus repentinos mareos y, tratando de encontrar las palabras adecuadas, quería decirle que serían padres.
Zarek solo la observó con pequeño recelo y, luego de colocar el vehículo en marcha, dijo algo que hizo que el corazón de Vanya se detuviera en ese mismo instante.
—¡Debes firmar el divorcio! Sofía ha regresado.
La mirada de asombro de la asustadiza mujer pasó del cristal de la ventana en donde se reflejaba el paisaje recorrido a su esposo y, abriendo su boca, no daba crédito a lo que escuchaba.
¿Firmar el divorcio? ¿Justo ahora que estaba esperando un hijo de él?
Zarek, al escuchar el silencio de su parte, solo aferró sus manos al volante hasta que los nudillos de sus dedos se tornaron blancuzcos y, apretando su mandíbula, esperaba una respuesta, listo para estallar en cólera si se negaba a dejarlo libre.
—No tiene sentido seguir casados. Sabes que no te amo... Si no fuese por la droga y por qué te escabulliste en mi cama la noche de mi compromiso con Sofía, yo no estaría contigo, sino con ella.
El corazón de Vanya dio un pequeño crujir al escuchar tal cosa, habían pasado tres años desde eso, y por más que ella les explicase lo sucedido, nadie le creía, ni siquiera él, que después de convivir tantos años con ella, aún no la conocía.
Lo peor de todo es que ella decía la verdad y jamás se metió por voluntad propia en su cama; fue Samantha, quien sabiendo su amor platónico por Zarek, los drogó a ambos y los hizo meterse en la misma cama con el fin de que el abuelo la sacara del testamento, solo para que Sofía se quedase con todos los bienes de la familia.
La deshonra empañó la reputación de los Solari y de los Navarro; y tras llegar a un acuerdo, el abuelo de Vanya y el padre de Zarek se vieron obligados a casarse para apaciguar los rumores de la sociedad que la tildaban de ser una arribista.
Sofía, dolida por que el plan de su madre salió mal, solo se marchó al exterior a un crucero de 3 meses por todo el mundo; y tras residenciarse en Europa por casi 3 años, regresó pretendiendo recuperar a Zarek, quien ya estaba casado con su media hermana.
Vanya solo respiró profundo ante el dolor que la azotaba, que si bien ella supo que él se casó por obligación, pensó que con el tiempo podría amarla, podría llegar a verla como algo más que su esposa por obligación, pero no fue así, y solo su odio emergió de esa unión.
Ella, en un momento de locura, sacó el resultado de su bolsa y, cuando estuvo a punto de tendérselo, se detuvo en seco; mientras él observaba el camino que recorría.
¿Para qué entregárselo? ¿Cambiaría de opinión sobre su divorcio si sabía que esperaba un hijo de él?
Por supuesto que no lo haría, esto solo sería motivo para que la acusaran una vez más de ser una arribista, que no lo quería dejar ir, por lo que estujando el papel, solo abrió la ventana; mientras que las gotas de lluvia salpicaban su rostro y, después de meditarlo unos segundos más, lo arrojó a la calle.
Zarek la quería fuera de su vida; y así sería, de ella no sabría nada más.
Al llegar a la mansión, Vanya descendió del auto con el corazón en la mano, y tras extenderle una carpeta Zarek, solo esperó a que ella firmase.
Con sus manos temblorosas, Vanya solo elevó su rostro tratando de contener las lágrimas que clamaban por salir, y abriendo su boca, formuló una pregunta que solo hizo que Navarro enfureciera.
—¿Si no lo firmo? ¿Qué sucederá? ¿Me obligarás a hacerlo?
Su divorcio no estaba en juego, él solo deseaba deshacerse de esa mujer que le había arruinado la vida, para ser feliz con Sofía, de una buena vez; lo que él no esperaba era que eso jamás sucedería.
Tomando el brazo de su esposa con la mano, Zarek lo presionó con mucha fuerza y, soltando un chillido de dolor, Vanya solo asintió.
—Está bien lo haré.
No tenía sentido insistir con alguien como él, terco, obstinado, y frío; y sin más, solo tiró de su brazo para tomar el bolígrafo y estampar su firma en el papel.
—¡Sé libre Zarek!
Este solo sonrió del regocijo de poder casarse al fin con su amada y, sacando del bolsillo de su traje un cheque, se lo extendió a Vanya, la cual aún se hallaba empapada.
—Esto es tu manutención... Eres mi ex esposa y mereces una vida digna, con esto no tendrás necesidad de nada.
El cheque tenía tantos ceros que Vanya podría vivir el resto de su vida junto a su hijo sin tener que preocuparse por trabajar, lo cual a ella no le importaba al descender de una familia tan poderosa como los Solari.
Con desgano, Vanya sólo observó el papel en silencio, y tras sonreír, se giró sobre sus pies y se marchó a su habitación, dejando a Zarek atónito al pensar que ella lo tomaría.
Esa misma noche, decidida a iniciar de nuevo, Vanya recogió sus pertenencias y tras salir de la mansión Navarro se aventuró a su nueva vida, lejos de su padre, su media hermana y de ese hombre que le causó tanto daño.