Media noche, la almohada húmedas de lagrimas, la Luna siendo testigo del dolor de una chica, las estrellas brillando, tratando de consolarla, el teléfono boca abajo, la pantalla con pequeñas gotas de agua.
Leika se sentó en la cama, sus pies colgando de la cama, vio el teléfono y solo sintió amargura, no dolor, no rabia, amargura, la pantalla se iluminó en la penumbra, una notificación de Instagram, un chat que no quería abrir, una sola frase "esta bien" , esa pequeña frase, fue lo que la término de destruir por completo, en un arranque lanzo el teléfono al suelo, y finalmente, soltó ese grito de dolor que tenía en el pecho, un grito, que llevaba con el, dolor, rabia, amargura, y lo que más dolía, un amor que sabía a mentira.
La Luna, sin saber que hacer, se empezó a ocultar, dejando que el sol se encargará de buscarle consuelo, dicho consuelo nunca llegó, leika se levantó y fue a la ducha, donde decidio comenzar un nuevo día, y esta vez, comenzaría de manera diferente.