Mi gato

Capítulo 52: Aquella rosa azul

—¿Yo un desperdicio de gato? —respondio desafiante Dylan.

—Si, es algo obvio —rio aquella voz.

—Ella me ama, así que no creo que sea tan desperdicio como dices.

*GOLPE*

—Callate, o no quedará ni una mínima parte de ti que ella pueda amar —amenazó.

Atemorizada con algo de magia abrí aquella pesada puerta y ambos giraron su rostro para ver quien era la persona que interrumpe el castigos.

—Vete —dijo Dylan asustado.

—¿Qué es lo que le haces? —comencé a alterarme.

El rostro de Dylan estaba lleno de sangre al igual que su remera, él estaba atado a una silla junto a un hombre muy fornido.

—Vete de aquí niña —ordenó aquel hombre corpulento.

—Dylan —sollozo —¿Por qué? —no podia aguantar ver a Dylan todo ensangrentado.

—Niña, quieres ser castigada tu tambien —volvió a hablar aquel hombre.

—Vete antes de que llegue la directora Cornellia —mandó Dylan.

—Tu cállate maldito ¿Cómo se te ocurre hablarle? —levantó la mano para volver a golpearlo.

Al ver eso corrí hacia Dylan y lo abrace lo mas fuerte que pude. De alguna manera, con lo asustada que estaba, cuando ese Fornido señor se acercó lo aparte golpeándolo contra la pared.

—¿Estas bien? ¿Cornelia que sucede? —Escuche gritar a Dylan. Mis ojos se cerraron lentamente y termine en una profunda oscuridad. 

Pov Dylan:

—Cornelia —grite aunque ella no me escuchara. Estaba amarrado a una silla y al verla caer al suelo me dio un coraje por no poder sostenerla.

La misma persona que estaba en el cuarto de ella antes entró apurado a la habitación junto con otras personas.

Él se acerco a cornee y toco su frente, con algún tipo de magia envolvió su cuerpo  con ¿agua?.

—No te preocupes —hablo al terminar de analizarla —ella solo utilizo más poder del que esta acostumbrada, estará bien. Tiene una gran fuerza y poder mágico que aún no ha liberado.

—Desátame —Pedí nervioso.

—Yo te ayudo —hablo un chico.

—¿Tu quien eres ? —pregunte confundido.

—Soy amigo de Cornee y el príncipe del océano, Ryan. —sonó divertido al decir lo ultimo —aunque aun no me acostumbro a serlo.

—¿Tu eres Dylan no? —hablo el que antes analizaba a Cornee.

—¿Para que quieres saber? ¿y que haces con esa rosa? ¿De dónde la sacaste? 

—Entonces si eres Dylan —suspiro —Esta rosa me la dio Cornee para encontrarte

—¿Por que la tenia ella?  —lo miré confundido, esperando una respuesta que no quería aceptar.

—Tu se la diste.

—Imposible, jamás le daría algo a un mugroso Hechicero.

—Ash, de acuerdo —hablo irritado —puso su mano sobre mi cabeza, comenzó a decir cosas extrañas y caí.

Pov Mérida:

—¿Y? ¿Ya esta? —le pregunté a Francis nerviosa y emocionada.

—Si, cuando despierte recordará a Cornelia, ¿Ya eres feliz? —preguntó con sarcasmo.

—Demasiado, ni te lo imaginas —rei.

—No los dejamos tirados aquí ¿o si? —cuestiono Ryan al ver que nos alejábamos.

—A... no obvio no —respondí pausada.

—Yo se cual es el cuarto de cornee, si quieren los llevamos ahí —apareció Diamna.

—Excelente Dianna.

Los llevamos hasta el cuarto de Cornelia, deje el espejo mágico sobre su escritorio y decidimos irnos. Ya habíamos estado demasiado tiempo en aquel reformatorio, y mejor irnos antes de que la Directora nos haga algún problema.

Pov Cornee:

Al despertar por la manañana tenía un insufrible dolor de cabeza, me sentía abombada y adolorida. Mire a mi alrededor algo perdida y lo vi a él,  Dylan. Estaba acostado a mi lado, su exprecion era tan calma, parecía tan tranquilo y relajado. Verlo así me daba ganas de morderlo y apretujarlo, pero me contuve. 

Me levanté, tome ropa interior, la toalla y entre a bañarme. 




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