Mi gato

Capítulo 65: Ayudas inoportunas

—Ahora entiendes, estabamos en una posicion complicada con la madre de Cornelia no podíamos dejarlo...

—¿Con Vida? —respondí algo alterado.

—Si —Susurro.

No lo puedo creer, pobre Cornee la usaron de cebo y eso esta muy mal, como una madre puede hacer tal cosa. Aunque en el trasfondo del asunto fue para salvarla, pero si algo salía mal.

—Tenemos que ayudarla, antes de que la bestia se adueñe completamente  de su conciencia —Hablo asustada.

—Si dices que la Bestia es un espiritu, solo hay que sacarlo de adentro de Cornee y se acabó el asunto.

—No es tan sencillo Dylan.

—Nada en este reformatorio es Sencillo. Primero que nada hay que avisarle a Laura, me parece que es lo correcto, y ella decidirá que medidas tomar, despues de todo es su hija —Respondí frustrado y triste.

Sin nada mas para decir, le di la espalda a la directora y me fui de ahí. Necesitaba encontrar una manera de salvar a Cornee, no iba  a quedarme esperando a que alguien se decida a hacer algo.Pero si ella se volvía una bestia, necesito que otra bestia la contenga mientras termino de hacer mis investigaciones, y la única persona que conozco que es una bestia en todos los sentidos es... ese perro asqueroso de Dean.

Antes de arrepentirme de mis propias ideas me diriji al cuarto de Dean.

*toc**toc*

—¿Qué quieres gato asqueroso? —Se escuchó del otro lado.

—Ayuda con Cornelia —Me costó hablar.

—Si quieres un consejo de amor, olvidalo, no te ayudare a ganarte a la chica.

—No es eso, idiota, ella necesita ayuda, o la mataran.

Al terminar de decir eso, este abrio la puerta muy apresurado.

—¿Qué acabas de decir? —cuestionó asombrado

—Cornee necesita ayuda.

Él me dejó pasar a su cuarto y mientras el sol salía yo terminaba de explicar la situación por la que ella estaba pasando.

—Te ayudo, ¿Qué quieres que haga?

—Primero —Dije dubitativo —Tregua —Extendí mi mano.

—Tregua —Refunfuño.

Nos dirigimos al cuarto de ella.

—¿Dónde estabas? —Grito cuando abrí la puerta.

—Cornee, necesitas ayuda —Intenté calmarla.

—Lo único que te pedí es que durmieras esta noche conmigo y tu vas y desapareces —Me revoleo una almohada.

—Tranquila amor, solo quiero ayudarte.

Se aclara la garganta Queremos ayudarte —Remarcó queremos.

—¿Dean?, no sere tu mate —Se defendió.

—Nadie dijo eso —Se quejo triste este.

—Mira amor —Hable acercándome a ella —Dean vino a ayudarte, vamos a sacarte a ese monstruo que tu padre metió en ti.

—No hables asi de mi padre —Se enojó.

—De acuerdo, Dean te contara todo, mientras yo me voy a estudiar y a averiguar como sacar a esa cosa que esta dentro de ti.

—¿Me quedaré sola con él? —lo señaló mientras que con su otra mano cubria su cuello.

—No te marcare, no te preocupes —se defendió

—Tranquila, yo se que puedes defenderte sola, lo demostraste —Dije nervioso por Dean, espero que sobreviva.

Saliendo del cuarto, me dirigí a la biblioteca, seguro que allí algo interesante encontraría.




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