Mi gran error.

Capítulo 4.

- No puedo creer que sigamos teniendo esta conversación -.

- ¡Nunca lo consultaste conmigo! -.

- ¡Esa siempre ha sido mi meta y lo sabías! -.

- ¡Y te juro por Dios que no sé por qué! -.

- ¿Crees que terminen? – esto último viene de Sarah.

Es miércoles y nos encontramos sentadas en nuestro lugar favorito sobre una mesa de picnic a la sombra de uno de los grandes y frondosos árboles que la escuela plantó hace décadas, viendo como discuten a todo volumen Cordelia y Jace.

- No lo sé – me encojo de hombros pegándole una mordida a mi hamburguesa – los exámenes parciales están a la vuelta de la esquina y nos tienen a todos al límite, después de todo es el último año antes de irnos a la universidad, cada calificación cuenta y más para él que quiere ir a Yale -.

- No creo que sea para tanto - se ríe.

- Ah, ¿no? Que bien - me burlo - eso de que no importe a que universidad vayas, debe ser fascinante -.

- Lo es - presume pasándose un mechón de cabello detrás de la oreja izquierda.

- De cualquier forma - interviene Krisha dándome un codazo - no es la primera vez que ellos terminan y regresan -.

Bien, eso es cierto.  

Hemos visto esta escena por lo menos unas doscientas veces desde el año pasado, sin embargo, algo sobre esto se siente diferente.

Seguimos alternando entre comer y escuchar como el pleito va escalando hasta pasar a otras cosas, pero no podemos escuchar bien lo que dicen por la distancia.

- ¡Mía! – se aparece Callaghan por detrás robando un poco de mis papas, todavía tiene la audacia de sentarse a mi lado metiéndose el puño robado a la boca.

- Oh, debes tener deseos de sufrir – se ríe Krisha viéndolo.

Él se encoge de hombros y va a por más.

- ¡Basta! – alejo su mano de un golpe, indignada por el robo flagrante.

Mi comida es sagrada y él lo sabe.

- ¿Hiciste algebra? -  dice riéndose y robándome otra papa.  

- Sí, pero no te la voy a pasar - respondo mientras sigo evitando que se acabe mis papas.

Me alejo de él y rodeo mi comida con mis brazos, acercándome más a Krisha, ella solo se ríe.

- Oh vamos, no te la iba pedir, solo quiero que me expliques como resolviste el ultimo plano - se queja estirando el brazo por más.

Maldita sea.

Alejo mi botín y sonrío con suficiencia cuando ya no alcanza.

- ¿Sabes? Eso te pasa por no prestar atención en la última clase, además la hora de comida está a punto de acabar así que -.

- ¡DEJAME EN PAZ! ¡YA TE DIJE QUE NO HAY NADA ENTRE NOSOTROS! -  me interrumpen los gritos de Cordelia.

- ¿ENTONCES DE DÓNDE VIENEN LOS RUMORES? ¡NO ME MIENTAS! -  grita Jace en respuesta.

La pareja de pájaros posados en el árbol cercano a ellos sale volando, vaya timbre de voz, nos quedamos viéndolos, ahora la pelea está a todo lo que da, aunque con ellos nunca se sabe, un minuto están así y al siguiente están uno encima del otro chupando sus caras como si quisieran absorber toda su energía vital.

- Puedo suponer a que rumor se refieren – murmura Sarah.

Entrecierro los ojos hacia ella.

Krisha se aclara la garganta y toma un sorbo de refresco.

- ¡NO TE ESTOY MINTIENDO! -.

- ENTONCES, ¿DE DONDE SALIÓ EL RUMOR? -.

Los gritos siguen llegando y me remuevo nerviosa en mi lugar. Mi apetito se ha ido y arriesgo una mirada a Callaghan. Desde que las chicas abordaron el tema directamente con él aquel día, no hemos vuelto a hablar de ello, sin embargo, eso no significa que el rumor haya desaparecido, al contrario.

- Debería aclarar las cosas conmigo, no tratarla así a ella – aprieta la mandíbula.

Abro la boca sorprendida por eso y volteo a ver a Krisha, solo me da una ceja arriba y le echa una mirada astuta a Callaghan.

- ¿No han hablado ustedes dos de eso? – pregunta.

- He estado esperando que se acerque, pero no lo ha hecho. Pensé que eso significaba que no le daba importancia a lo que los demás decían, pero veo que no es así – el enojo en su voz es palpable.

Tiene la mandíbula apretada y las manos en puños.

- Parece que ella y tú se han vuelto cercanos, me imagino que te ha contado algo - tantea Sarah.

Me giro a verla con ojos de muerte, pero se lo pierde totalmente en su entusiasmo por saber más.

- No. No realmente - le contesta volviendo su cara a nosotras, como saliendo de un trance –bien – me ve directamente - nos vemos en clase entonces – asiente hacia las chicas y se levanta.

- Espera, ¿y los deberes? -  alzo la voz a su espalda.

- Olvídalo - responde sin voltear.




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