Mi hermosa princesa

Capítulo 21

En la mañana siguiente

Amelia: me puedes dejar de abrazar, por favor. Acuérdate que tenemos poco tiempo para estar juntos, porque te vas a ir a tu trabajo y yo voy a irme de compras con tu madre.

Daniel: no quiero dejarte ir. Además, estas horas que estaré separado de ti, me parecerán demasiado interminables y ya me acostumbré a estar contigo.

Amelia: estarás bien, porque llegando a tu trabajo te limitaras a pensar en mí. Solamente que hablaras con tu madre para preguntarle donde estamos y de una vez te digo que no quiero que me compres un celular, porque en toda mi vida jamás he necesitado uno y no sabes cómo lo siento por ti, Daniel.

Daniel: eso significa que no tendré la oportunidad de escuchar tu voz cuando este en el trabajo. Nada más que me puedes contestar mis llamadas cuando hable a la casa.

Ella se levanta de la cama y se acerca al clóset a escoger la ropa que se iba a poner y cuando termina de hacerlo Amelia se va directamente al baño a tomar una ducha. Ella tiempo después sale, pero lo que más le gustaba era que Daniel le daba su espacio. Ella empieza a desenredarse su cabello para hacerse una media trenza, después de eso comienza a cambiarse y se sienta en la cama para ponerse sus zapatos, ahora tenía que esperar a que su prometido entrara por la puerta para bajar a desayunar juntos y así lo hace

Amelia: menos mal que entraste. No sabía si irme o esperarte y sobre todo ya es tarde, seguramente tu madre no tardara en preguntar por nosotros.

Daniel: mis padres lo entienden. Pero tengo todo el tiempo del mundo para despedirme de ti, ahora necesito un beso tuyo para empezar este día con una sonrisa.

Amelia: eso sonó como una excusa para dejarme besar por ti. Solamente que eso no pasara y te pienso besar hasta que hayas llegado de tu trabajo.

Daniel: no puedes hacer eso. Además, quiero que me lo des en la mejilla, sino me quieres besar mis labios y solo será por un instante.

Ella se acerca a él para darle un beso en la mejilla, Amelia sonríe cuando se aleja de Daniel. Ellos salen de su recámara y bajan las escaleras para dirigirse al comedor, nada más que cuando llegan saludan a todos y toman asiento

Sebastián: el día de ayer hable con los padres de Amelia para anunciarles su boda. Ellos jamás pensaron que sería tan rápido, porque al principio se sorprendieron, así que les dije que nos encargaríamos de todo.

Daniel: acaso pensarían que jamás me casaría con ella. Eso era imposible al momento de que ella salió de su casa para venirse a la nuestra.

Sebastián: tranquilízate y debes de medir tus palabras, por favor. Estamos a punto de empezar a desayunar y no debemos de hablar de esto ahora. Espero que no me hagas cambiar de opinión, ya que soy capaz de hacer que tu hermano se case con Amelia y estoy seguro de que eso no te va a gustar nada.

Daniel: eso jamás pasara, padre. Porque yo me casare con ella, pero absolutamente nadie va a impedírmelo y nuestra boda se llevará a cabo.

Sebastián: si quieres que eso pase. Debes de comportarte, además mis hijos están comprometidos en matrimonio y lo único que no deseo es cambiar de opinión.




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