Mi hermosa princesa

Capítulo 46

En la mañana siguiente

Daniel: el día de ayer tuvimos una noche maravillosa que se tendrá que volver a repetir el resto de nuestra vida juntos, mi hermosa princesa.

Amelia: en eso coincido contigo. Ahora necesitamos levantarnos para que bajemos a desayunar y después iremos a la casa de tus padres por nuestras cosas.

Daniel: está bien, pero puedes encontrar ropa en el clóset para que te puedas cambiar de ropa. Además, sabía que estoy iba a pasar y siempre estoy prevenido para todo.

Amelia: el único problema que existe es que no le dijiste a tus padres de los planes que tenías. Espero que no se molesten con nosotros.

Daniel: ellos no tienen por qué hacerlo. Sabes que no podíamos seguir viviendo en su casa y estoy seguro que pasara lo mismo con mi hermano.

Amelia: ustedes tienen un carácter demasiado difícil de manejar y de eso me di cuenta. Solamente sus padres son los únicos que los pueden controlar.

Daniel: heredamos el mismo carácter de mi padre. Nada más que con los años lo pudo controlar y únicamente lo hizo por amor a su familia.

Amelia: ahora entiendo de quien heredaste tus celos. Eso quiere decir que viene de familia y no sé qué esperar de ti en este preciso momento.

Daniel: no esperaras nada malo de mi parte. Soy tu esposo y sobre todo jure amarte para siempre, así que cumpliré mi promesa de amor.

Amelia: no me importa que seas así conmigo. Porque mi corazón te pertenece y no puedo evitar preguntarme si sería celosa también contigo.

Daniel: presiento que lo serás y eso muy pronto lo sabremos. Necesito que entiendas que la única mujer que realmente me ha interesado en la vida eres tú.

Ellos se levantan de su cama, Amelia se dirige al clóset para elegir su ropa y después de que lo hace la pone arriba de una silla, ella entra al baño y él se va a la otra recámara a tomar una ducha. Ella se empieza a bañar y sale cuando termina de hacerlo para después acercarse al tocador y tomar asiento. Ella se empieza a peinar y de repente ve su reflejo en el espejo, Amelia lo único que veía reflejado era felicidad, así que dirige su mirada a su ropa y se empieza a cambiar, pero no se da cuenta cuando Daniel entra a su recámara por estar concentrada y de repente siente su mirada

Amelia: no me digas que tienes mucho tiempo esperándome. Además, me hubiera gustado saber que estabas aquí para darme algo de prisa.

Daniel: el tiempo es lo que menos importa si estoy a tu lado y lo que pasa es que no te quería interrumpir hasta que terminaras de arreglarte.

Amelia: como seguramente te diste cuenta acabo de terminar hace unos momentos y es lindo saber que eres un buen esposo conmigo.




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