Mi jefe, Mi dueño

Nuestra rutina

Momentos más tarde llegó Patrick, tocó tres veces e ingresó a la oficina, los vió trabajando como siempre y se acercó.

 —Buenos días, ¿hay alguna reunión para hoy?

 —Buenos días Patrick —respondieron al mismo tiempo.

 —Hay una reunión en dos horas —agregó Natalie.

Su día transcurrió como siempre, repasar y organizar los documentos, la reunión, las discusiones con los clientes y retirarse a la oficina.

Al finalizar el día, alistaron sus cosas y Natalie y Nick se tomaron de las manos.

Patrick se sorprendió, él no los había visto nunca así, a pesar de que los encontraba solos en la oficina, había visto la indiferencia de ambos, pero no había visto un acercamiento así.

Patrick no les quitaba la mirada, la secretaria parecía feliz al verlos así, Nick tenía un brillo extraño en los ojos, y a Natalie se le notaba un leve rubor.

 —Ahora usamos el ascensor —habló Nick decidido.

—Bien —acepto, pues lo iba a volver a obligar a usar las escaleras.

Patrick era ajeno a la conversación, decidió no prestarles atención y entró al ascensor, Nick y Natalie lo siguieron, se quedaron en completo silencio hasta que salieron de la empresa.




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