Mi Luna Roja ( Mas Que Simples Mitos )

31 - Carolina

Llegamos a un restaurante que parecía sacado de otro mundo, un lugar tan impresionante que me hizo sentir como si estuviéramos en una película. Al cruzar las puertas, un cálido ambiente me envolvió. El diseño del lugar era elegante y acogedor, con una paleta de colores naturales que combinaban perfectamente: tonos de café, blanco y negro se mezclaban de manera sofisticada. Las paredes, de un suave color crema, contrastaban con las grandes columnas de madera oscura que daban un toque rústico pero refinado. En el centro del restaurante, colgaba un enorme candelabro hecho de luces naturales que proporcionaba una luz cálida, casi mágica. La luz se reflejaba suavemente en las mesas de madera pulida, creando sombras que danzaban en las paredes.

En una esquina, una pequeña "orquesta" estaba tocando canciones lentas, el sonido suave de las cuerdas y los vientos llenaban el aire, creando una atmósfera romántica. Cerca de ellos, en un espacio abierto, algunas parejas ya bailaban al compás de la música, abrazados, moviéndose lentamente como si el tiempo se hubiera detenido. Todo parecía estar en su lugar perfecto.

Dereck y yo caminamos hasta una mesa para dos, y, al parecer, él era un cliente frecuente, porque la gente en el lugar lo saludaba con familiaridad. Quizá era por su presencia, o tal vez porque, siendo él un alpha, tenía esa aura de autoridad que lo hacía destacar. No pude evitar preguntarme por qué lo trataban con tanto respeto, pero rápidamente sacudí esos pensamientos, enfocándome en disfrutar del momento, lejos de las preocupaciones.

Nos sentamos y, casi de inmediato, una mesera se acercó, sonriendo amablemente.

-Buenas noches, ¿qué desean ordenar? -preguntó con una voz suave, observándonos a ambos.

-Ordena por mí, pero yo elijo el postre. -le dije a Dereck, sonriendo de manera tranquila mientras observaba el lugar con más atención, admirando la calma que me transmitía.

-Claro. -respondió él sin dudar, y en pocos minutos ya había hecho su pedido. La mesera se retiró y el ambiente siguió su curso tranquilo.

Después de un rato, la misma mesera regresó con lo que había ordenado Dereck. Comimos en silencio, disfrutando de la compañía del otro, pero al mismo tiempo, la música y el ambiente creaban una atmósfera especial que hacía que cada segundo pareciera más único.

Cuando terminamos, la mesera se acercó de nuevo para tomar nuestra orden de postre.

-¿Qué van a querer de postre? -preguntó, mirando a ambos, y Dereck, con una mirada que ya conocía mi respuesta, volvió a fijarse en mí.

-Dos helados de chocolate con galletas, por favor. -le dije con una sonrisa, sabiendo que esa era la mejor elección para mí. Ella asintió y se fue a traer los postres.

-¿Chocolate? -preguntó Dereck, curioso mientras me observaba.

-Sí, es mi favorito... además, es el que comía con mamá cuando era niña y mirábamos juntas la serie de princesas. -dije con una voz suave, sintiendo que la nostalgia se apoderaba de mí. Mi tono de voz se quebró por un momento, pero traté de sacudir esos pensamientos rápidamente. No quería que esos recuerdos arruinaran la velada.

De repente, sentí que Dereck se levantaba de su silla y se ponía a la par de mí. Me ofreció su mano, y yo, sin pensarlo, la tomé. Su gesto me pareció natural, pero al mismo tiempo, sentí algo más profundo. Él me sonrió y dijo:

-¿Vamos a bailar mientras vienen los postres?

Asentí, y juntos nos dirigimos al pequeño espacio donde las parejas bailaban. La canción era lenta, hermosa, y me envolvió en su suavidad. El cantante, acompañado de la orquesta, dejaba que su voz se uniera a la música, creando una mezcla perfecta. Reconocí la melodía: Hasta el final de David, aunque no recordaba el apellido del cantante. La música, aunque tranquila, tenía una energía que nos invitaba a dejarnos llevar.

Dereck me tomó de la cintura con una mano, mientras la otra tomaba mi mano libre, que aún descansaba en su cuello. El contacto cercano entre nosotros hizo que el ambiente se volviera aún más íntimo, y comenzamos a movernos al ritmo de la música, despacio, disfrutando del momento.

La canción seguía, y en un instante, Dereck me separó suavemente de su cuerpo, dándome una vuelta sobre mi eje. Terminé de espaldas, recostada en su pecho, mientras él tarareaba algunas frases de la canción en mi oído. Mi piel se estremeció al escuchar su voz profunda mezclada con la letra de la canción.

-Te voy a amar hasta el final, te voy a querer hasta la eternidad... -susurró, su voz grave haciendo que un escalofrío recorriera mi cuerpo.

Me rodeó la cintura con sus brazos, atrayéndome aún más cerca. Envolví mis brazos alrededor de su nuca, mientras él hacía lo mismo, pegándome a su cuerpo. Sentí su calor, su fragancia, y al mismo tiempo, la ironía de cómo días atrás había intentado alejarme de él, y ahora no podía dejar de sonreír al darme cuenta de lo natural que me resultaba estar a su lado.

-Te juro que te voy a amar. -seguimos bailando, sin importarnos el tiempo, hasta que la canción terminó. Al percatarnos, vimos que los postres ya estaban en la mesa. Nos dirigimos hacia allí y nos sentamos para disfrutar de lo que había ordenado.

-No soy muy fan del chocolate, -comentó Dereck mientras probaba una de las galletas del helado. -Pero este está rico. -sonrió mientras disfrutaba de su postre.

-Lo sé. -dije, llevando una cuchara de helado a mi boca, saboreando cada bocado.




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