La luz de la mañana se filtraba por las cortinas de la habitación, proyectando sombras suaves en las paredes y llenando el ambiente con un brillo cálido y tranquilo. Parpadeé varias veces, tratando de acostumbrarme a la claridad que contrastaba con el profundo sueño del que estaba despertando. Mi cuerpo aún se sentía pesado, relajado por el cansancio acumulado, pero al intentar incorporarme, sentí algo impidiéndome moverme.
Giré un poco la cabeza y me di cuenta de que Dereck me tenía atrapada con su brazo, su agarre firme y cálido rodeándome como si, incluso en sueños, no quisiera soltarme. Intenté moverme con suavidad, deslizando mi mano para retirar su brazo, pero fue inútil. Su agarre no cedía, y por más que lo intentaba, no podía liberarme. Suspiré en silencio, resignándome a mi suerte. No quería despertarlo.
Miré su rostro dormido, su expresión relajada y serena. Se veía tan tranquilo, tan diferente a la energía y vitalidad con la que se movía normalmente. Sus pestañas largas proyectaban sombras sobre su piel, y su respiración era pausada, acompasada, como si estuviera sumido en un sueño profundo y placentero. Mi corazón se apretó un poco al verlo así. Sabía que estaba cansado. El día de ayer había sido agotador, y no había dormido nada en la noche ni en la madrugada porque estuvimos "jugando" en el lago, dejándonos llevar por la emoción y la risa hasta que el sol comenzó a asomarse en el horizonte.
Con una sonrisa leve, me rendí ante la situación y me acurruqué nuevamente contra su pecho, dejando que su calor me envolviera. Coloqué mis manos sobre su pecho desnudo, sintiendo el ritmo constante de su corazón bajo mis dedos. Solo llevaba el pantalón gris que le di en la madrugada, y su piel desprendía un calor reconfortante, casi hipnótico.
Me quedé así, en silencio, disfrutando de la sensación de estar tan cerca de él. El sonido de su respiración era lo único que rompía el silencio de la habitación, un sonido rítmico y calmado que me hacía sentir segura, protegida. Cerré los ojos por un momento, dejando que mi propio cuerpo se relajara otra vez.
No me importaba si tenía que quedarme atrapada en su abrazo un rato más. No había otro lugar donde quisiera estar más que aquí, con él.
El silencio de la habitación era reconfortante, solo interrumpido por la respiración pausada de Dereck y el latido firme de su corazón bajo mi oído. Aunque no podía volver a dormirme, me sentía cómoda, segura. Suspiré, aspirando su aroma, dejando que su calidez me envolviera.
"Estoy feliz." La voz de mi loba, Karla, resonó en mi mente con dulzura.
"Yo también." No era una mentira. Por primera vez en mucho tiempo, sentía paz. Pero esa paz era frágil, como una burbuja que en cualquier momento podía estallar. "Solo espero que nada de esto se arruine y que pueda encontrar una solución antes de que lleguen las malditas visiones..." Mi tono se tornó preocupado, una sombra cruzando mis pensamientos.
"Yo también." Su voz ahora sonaba nostálgica. "No me gustaría perderlo otra vez, pero por ahora disfrutemos de esto y no pensemos en lo que puede pasar..."
No respondí de inmediato, solo me aferré un poco más a Dereck sin darme cuenta. Karla tenía razón, pero no podía evitar que la ansiedad me carcomiera por dentro.
"Además..." Su tono cambió, tornándose más serio. "Ya sabemos dónde está el que mató a nuestros padres. El responsable de nuestro aislamiento obligatorio... Está en su manada."
El aire pareció volverse más denso.
"¿Crees que fue buena idea decirle todo menos lo que escuché decir a ese hombre?" Pregunté con el ceño fruncido.
"Sí." No dudó. "Así no tendremos problemas al buscarlo. Él no sabrá que estamos tras algo... en este caso, alguien. Y así no se lastima sabiendo que su manada es la culpable de todo nuestro sufrimiento... y parte del suyo."
Sus palabras me dolieron más de lo que esperaba. Dereck tenía derecho a saberlo, pero si lo hacía... ¿qué pasaría con nosotros?
"Espero que todo salga bien." Suspiré con cansancio. "Y que 'él' no sea alguien importante para Dereck... No podría lastimar a alguien que le importe. Y si así fuera... me alejaría, aunque eso nos destroce más."
Karla guardó silencio por un instante antes de responder.
"Yo también." Luego cerró el enlace, dejando un vacío en mi mente.
Abrí los ojos lentamente, sintiendo que mi cuerpo ya no estaba tan relajado como antes. Justo en ese momento, Dereck comenzó a despertar. Se talló la cara con una mano, parpadeando con pesadez antes de que una sonrisa somnolienta se dibujara en sus labios.
-Buenos días -murmuró con voz adormilada.
Le sonreí levemente.
-Hasta que despiertas. Buenos días.
Me incliné y deposité un beso rápido en la comisura de sus labios antes de apartarme. Sabía que si me quedaba más tiempo a su lado, mi mente comenzaría a traicionarme con pensamientos que no debía tener.
-¿Me sueltas? Tengo que ir al baño -mentí rápidamente.
Dereck me soltó sin dudarlo y me incorporé de la cama con rapidez, caminando hasta el baño y cerrando la puerta tras de mí.
En cuanto estuve sola, dejé escapar un suspiro tembloroso y me deslicé hasta el suelo, apoyando la espalda contra la puerta.
-Solo espero no hacerte más daño estando cerca de ti... del que te puede causar mi lejanía... -susurré con la voz entrecortada, conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir.
Me quedé así por un momento, sintiendo el peso de la verdad sobre mis hombros. Luego, con un suspiro, me obligué a levantarme y entrar a la ducha. Quizás el agua caliente pudiera lavar al menos un poco de la culpa y la angustia que empezaban a enraizarse en mi pecho.
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Editado: 15.07.2026