-¿Cómo estás tan segura? -pregunta él, con una mirada que refleja desconfianza, pero también un toque de curiosidad.
-Porque es mi mate... Porque es muy dulce... Y porque Ray está matando a gente inocente de su manada para mandarle un mensaje... -digo, sintiendo el peso de mis palabras. Mi corazón se acelera, no solo por lo que estoy compartiendo, sino también por la revelación que aún me atormenta. Mientras hablo, mi mente no puede evitar repasar las imágenes de los cadáveres, de las familias rotas y de la manada destrozada. No puedo olvidar cómo esos mismos ojos, aquellos ojos de Dereck, me parecían un refugio en todo este caos. Pero ahora, al ver lo que está sucediendo, me siento atrapada en una espiral de dudas.
-¿Alguien más sabe eso? -me pregunta con cautela, y su voz tiene un matiz de temor que no puedo ignorar. ¿Será que realmente hay algo más en este niño del que aún no soy consciente? ¿Qué tan profundo es el enredo que estamos viviendo?
-Solo yo... Mis padres no saben nada, así como mis tíos y hermana. Cuando ellos entraron a la manada, yo le oculté todo entre el bullicio. Los miré por accidente... me notaron. Entonces huí buscando a mis padres. -dice él, con una mezcla de tristeza y culpa. La manera en que lo dice me hace pensar en lo que debió haber sentido, perdido entre un mundo que no entendía, intentando hacer lo correcto. Pero la rabia de Ray ha llegado a todas partes. Y yo... yo debo protegerlo.
-Hagamos algo... Tú no dices nada de lo que sabes ni de lo que te dije, y yo te prometo que tú, tu familia, tu manada anterior y todas las que han sido lastimadas por él serán vengadas por mí. -le digo con firmeza, mi voz temblando ligeramente, pero solo por el peso de la promesa que estoy haciendo. Mi mirada se encuentra con la suya, y en ese momento, no hay duda. Aunque aún no sé en qué me estoy metiendo, algo me dice que esta es la única opción que tengo. No puedo dejar que más inocentes sufran por el poder de un hombre cruel y despiadado.
Extiendo mi dedo meñique, un gesto simbólico, pero en el fondo siento que está sellando algo mucho más grande. Es una promesa de lucha, de justicia, aunque el camino que nos espera sea oscuro y peligroso. Él asiente y toma mi meñique con fuerza, como si entendiera la gravedad de lo que estoy diciendo.
-Gracias... -me dice, su voz quebrada, como si el alivio que le ofrezco también aliviara parte de su propio sufrimiento. Pero sé que aún no hemos terminado. El miedo que lleva dentro de él es profundo, y aunque se haya sentido aliviado en este momento, la verdad es que las sombras siguen acechando.
-Él tampoco debe saber -digo señalando al inconsciente Dereck en la cama, la figura inmóvil de quien alguna vez fue mi protector. Pero ahora, viendo la situación con claridad, siento una oleada de tristeza. Dereck sigue siendo el hombre que amo, pero su vida está entrelazada con las decisiones que ha tomado y los secretos que aún oculta. En este momento, es solo un espectro, una sombra de lo que fue, mientras yo trato de encontrar una forma de salvar a todos los que me rodean, incluso a él.
-Según él, yo no entiendo, y seré la que le ponga fin a todo... Nuestro dolor... -murmuro, mis ojos fijos en la figura de Dereck. No sé si soy capaz de hacer lo que necesito, si puedo romper lo que nos une. Pero tengo que hacerlo. No puedo quedarme en la oscuridad con los ojos cerrados, no cuando todo lo que amo está en juego.
Sigo sin soltar la mano del niño, como si de alguna manera él fuera el ancla que me mantiene en la realidad, lejos de la locura que podría devorarme.
-Si, Luna. -responde él, su voz llena de determinación, como si entendiera por completo el peso de mi promesa. Es un niño, pero tiene una fuerza interior que me sorprende.
En ese momento, la niña sale del cuarto y nos ve, mirando la escena con una mezcla de curiosidad y algo de preocupación. Al ver a Dereck en la cama, se acerca lentamente, como si su presencia pudiera interferir en todo lo que hemos hablado.
-¿Es el alpha? -pregunta ella, con una dulzura que se siente extraña en medio de toda esta tensión. No puedo evitar sonreír levemente ante su inocencia. Es tan joven, pero en sus ojos hay algo que me recuerda a la pureza que perdí hace tanto tiempo.
-Sí, lo es. -respondo, asintiendo, y luego, no puedo evitar agregar, entre risas-. Es guapo.
-Lo es, pero es mío. -añado, intentando mantener el tono ligero, aunque mis pensamientos están lejos de ser tan sencillos. Dereck es mío, sí, pero ¿realmente puedo decir eso con toda certeza ahora? ¿Acaso lo poseo de la misma forma en que poseo una prenda o un objeto, o lo amo de una manera que va más allá de la simple posesión?
-Todo suyo, Luna. -dice la niña, con una sonrisa traviesa, como si entendiera lo que está pasando entre nosotros. Aunque su inocencia la hace ver como una niña que juega, sus palabras tienen un peso que me hace pensar en lo que realmente quiero de mi vida. Y de Dereck.
-Vamos a comer... ¿Ya comieron? -les pregunto, tratando de cambiar de tema y sacar a todos de la atmósfera tensa que hemos creado. Ambos niños niegan con la cabeza, y mi corazón se suaviza al verlos tan vulnerables. Son solo niños, después de todo.
-Bien, vamos, dejemos al guapo dormir. -digo, sonriendo con complicidad, mientras los niños se ríen. Es extraño cómo incluso en medio de tanta oscuridad, todavía puedo encontrar momentos de luz. El sonido de sus risas, aunque breves, me da un respiro. Necesito seguir adelante, pero también debo protegerlos. Ellos, al igual que Dereck, se han convertido en parte de mi mundo, y no voy a dejarlos atrás.
(...)
-Estoy aburrida-, susurré, cerrando el libro de hechizos con una sensación de frustración. Miré hacia Dereck, que permanecía acostado en la cama, con una expresión tranquila, ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor.
Yo, por otro lado, me encontraba sentada en un sofá esquinero que había pedido que metieran en la recámara, para estar más cerca de él.
#246 en Fantasía
#153 en Personajes sobrenaturales
recuerdos de un pasado doloroso, magia amor mitos, lobos luna azul y roja
Editado: 15.07.2026