Mi Luna Roja ( Mas Que Simples Mitos )

63 - Carolina

Luego de que Dereck marcara mi cuello, el cansancio me venció por completo. Fue como si mi cuerpo hubiera estado esperando ese momento para soltarse del todo, rindiéndose al calor, a la conexión, a la magia del vínculo. Caí en un sueño profundo, envuelta en la calidez de sus brazos, sintiendo su respiración acompasada junto a la mía.

Cuando por fin abro los ojos, aún sintiendo el eco de su esencia dentro de mí, lo primero que veo es su rostro. Tan guapo como siempre, pero ahora con un brillo especial en los ojos. Dulce, protector. Mío.

-Buenos días, mi amor -dice con ternura, y su voz acaricia mis sentidos como una melodía suave.

Le sonrío, aún adormilada, pero feliz. Su cercanía me reconforta.

-Ahora sí son buenos -respondo con dulzura antes de besar sus labios-. Llamaré al doctor para que te revise -añado, susurrando contra su boca.

-¿Para qué? -pregunta frunciendo el ceño, confundido.

Me incorporo con lentitud, y al intentar bajar de la cama, un dolor agudo me recorre la cadera haciéndome perder el equilibrio. Una mueca de molestia se dibuja en mi rostro.

-Lo siento -dice él al instante, tomándome del brazo para estabilizarme-. Creo que me pasé...

Me doy la vuelta, quedando frente a él, y lo beso con una sonrisa.

-Es solo que no estoy acostumbrada -admito con una risita baja. Él ríe también, su sonrisa traviesa.

-En la mesa de noche, segundo cajón, hay pastillas para el día después -le digo sin rodeos, manteniendo mi mirada en la suya-. Sácala y tráeme un vaso con agua, por favor. -Le sonrío mientras lo observo con cierta picardía.

Dereck ríe, divertido por la naturalidad con la que hablo.

-Claro -dice antes de besarme y salir del cuarto.

Camino hacia el baño con paso lento. Al entrar, lo primero que hago es mirarme en el espejo. La marca en mi cuello aún está fresca, orgullosa. Su marca. Un cosquilleo me recorre la piel.

Mi parte vampira sonríe con satisfacción, mi bruja está eufórica y mi loba ruge de emoción. No soy la única que está feliz... todas en mí están encantadas.

Me sumerjo en la tina, relajando cada músculo mientras el agua caliente me envuelve. Su aroma aún está en mi piel, impregnado como un recuerdo imposible de borrar. Me fascina.

(...)

-Toma -dice Dereck al regresar, tendiéndome la pastilla y un vaso de agua.

He salido del baño con una de sus camisas blancas, un jeans negro ajustado y unas botas de cuero planas. Me siento cómoda, aunque cada parte de mí sigue vibrando con su presencia.

-Gracias -le digo, tomando las cosas. Me trago la pastilla del día después, junto con una para el dolor.

-Llamaré al doctor.

Dereck asiente.

-Yo tomaré un baño -añade antes de besarme y entrar al baño.

(...)

-¿Entonces? -le pregunto al doctor cuando termina de revisar a Dereck. Estoy de pie junto a él, con los brazos cruzados, ansiosa por su diagnóstico.

-El alfa tuvo más cambios de los que esperaba -dice, y de inmediato siento cómo se me encoge el pecho.

-¿Cómo es eso? -pregunta Dereck, igual de confundido.

El doctor asiente, como si supiera que su respuesta requerirá tiempo para procesarse.

-Ahora posee habilidades de vampiro -comienza a explicar-, poderes de bruja... y otros que aún no puedo identificar con exactitud. Son demasiados cambios, pero al ser alfa y tener como pareja a una trihíbrida, le será más fácil asimilar y controlar todas sus nuevas habilidades.

Trago saliva. Mi corazón late con fuerza.

-No tendrá problemas, ¿cierto? -pregunto, apretando los labios con preocupación.

-No -niega con la cabeza con una expresión tranquilizadora-. El vínculo ha sido completado, como me di cuenta. Usted y él, por ambos ser alphas, tienen una unión aún más fuerte que la de simples mates. Esa conexión le ayudará a adaptarse a sus nuevos poderes.

-Gracias, doctor -le digo con alivio. Él asiente y se despide antes de marcharse.

El silencio reina un momento, hasta que Dereck lo rompe con un susurro:

-Poderes de vampiro y brujo...

Sus palabras no son de miedo, sino de asombro. Sin embargo, el miedo nace en mí de todos modos. No sé cómo lo tomará realmente.

-Yo... lo siento -digo con la voz baja, rota. Temiendo que se arrepienta. Que no le guste lo que le hice.

Dereck me mira, frunciendo el ceño.

-¿Es broma, cierto? -dice con un toque de molestia en su voz-. Es increíble... Ahora podré ayudarte con lo que sea que haces cuando sales de casa.

Sus palabras me alivian. Río, algo nerviosa, mientras él se acerca y me besa con dulzura.

-Te amo -dice, tan cerca de mis labios que su aliento acaricia mi piel.

-Yo más -respondo en un susurro, pegada a su boca, y lo beso otra vez. Esta vez con calma, saboreando el inicio de esta nueva vida que nos espera.




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