Mi Luna Roja ( Mas Que Simples Mitos )

Epílogo (parte uno)

Han pasado dos meses desde todo aquello. Dos meses en los que la vida se ha transformado de formas que jamás imaginé. Los chicos encontraron a sus mates más rápido de lo que esperaban... y Matías, bueno, ese no pierde el tiempo ni dormido.

Luisa está embarazada. Me alegra mucho por ellos. Matías parece estar más calmado, incluso más maduro. Aunque conociéndolo, sigue siendo ese mismo lobo descarado de siempre. Pero verla a ella tan feliz, tan radiante, me da una paz extraña… una sensación de que, después del caos, sí es posible encontrar la calma.

Con todo lo que pasó... la guerra, las pérdidas, las revelaciones… olvidamos por completo que esta semana comenzaba el celo. Y sí… hoy oficialmente empieza.

Dereck… él ha estado diferente últimamente. A veces sus ojos se tornan de un azul tan profundo que me recuerdan a esa Luna Azul que sólo aparece cada ciertos siglos. Nancy dice que quizá está recuperando su verdadero poder como alfa, ahora que su clan está vivo de nuevo. Tiene sentido… a veces se irrita con facilidad, otras está tan pegado a mí que parece un cachorro hambriento de afecto. Y otras… otras se convierte en un dios salvaje en la cama. Esa faceta me vuelve loca, lo admito. Me devora con la mirada, con sus manos, con su cuerpo… como si quisiera marcarme una y otra vez, dejar claro que soy suya.

A los dos días de lo que ocurrió, mis costillas ya no me dolían. Fue como si mi cuerpo hubiera sabido que necesitaba estar lista para él, para nosotros. Nos quitamos las ganas reprimidas que teníamos desde el primer momento. Ahora… él nos aguanta a todas, incluso a las cuatro. Nancy está más que feliz con su Matt de vuelta, especialmente ahora que sabemos con certeza que Dereck es el mismo lobo que tuve hace cuatro siglos. Así como Nancy… es la misma vampira que fue mía. La misma. Aunque… me duele recordar que Micchi, mi antigua loba, no sobrevivió. Ella cayó en la primera batalla. A veces aún sueño con ella…

Dereck ya anunció la boda a toda la manada. Todos se emocionaron. Aunque aún no me presentaban oficialmente como su Luna, todos sabían que ya tenían una. Que yo era ella. En un mes… nos casaremos. Solo pensarlo me llena el pecho de una felicidad que no sabía que podía existir después de tanto sufrimiento.

Después del celo iré a mi manada: Blood Black. He decidido que será una manada híbrida. Hay demasiados rougers buenos allá afuera, como la familia de Lucas, buscando refugio… y yo se los voy a dar.

Me pregunto, ¿qué tan difícil puede ser ser Alfa de una manada y Luna de otra? Espero que no tanto. Lo que me reconforta es saber que Dereck también compartirá el peso: él será Alfa aquí, pero también será Luno allá, en Blood Black.

Nos encanta complicarnos, supongo…

Ahora estoy en el cuarto, acostada en la cama, mirando al techo, esperando a que Dereck regrese. Estoy aburrida de andar de un lado a otro con asuntos de la manada. Le pedí quedarme aquí un rato, descansar. Y, como siempre, me complació. Me siento cansada. No físicamente… más bien emocionalmente. Aunque feliz.

Lincy anda inquieta por una predicción, o algo así. No le presté mucha atención, la verdad. Como me dijo mi tía una vez: “Lo que sea que venga, podrás afrontarlo”. Y como dijo la Diosa Luna: “Es hora de tu final feliz”. Así que… venga lo que venga, estaré bien. Estaremos bien.

El sonido de la puerta interrumpió mis pensamientos. Giré el rostro justo cuando se abrió… y allí estaba él.

—Hola —le dije suavemente, volviendo a recostar la cabeza en la almohada y mirando al techo de nuevo.

Se lanzó a la cama sin previo aviso, posicionándose sobre mí con cuidado, sosteniéndose con sus brazos para no aplastarme. Me besó. Un beso ardiente, profundo, necesitado. Me robó el aliento.

—Hola —murmuró al separarse, sus ojos ya teñidos de ese azul eléctrico que me eriza la piel. Luego comenzó a besar mi cuello, bajando lentamente hasta mi marca. Sus labios ardían contra mi piel. Cerré los ojos y me dejé llevar.

Sus besos húmedos se deslizaron por mis hombros, luego descendieron a mi pecho. Sentí su mano colarse dentro de la camisa de mi pijama, acariciando mi abdomen con una ternura que contrastaba con su respiración agitada.

—De…r…eck —gemí, estremecida por el contacto de su piel contra la mía.

Él no se detuvo. Con una rapidez felina, me quitó la camisa dejando mis pechos completamente expuestos. No llevaba sostén. Lo miré… y su mirada devoró cada parte de mí.

—Eres tan perfecta… y sólo mía —gruñó con esa voz grave que me hacía vibrar.

Entonces, atacó mi pecho con una pasión desbordante. Su boca besó, lamió y mordisqueó a su antojo mientras su mano masajeaba el otro con firmeza y adoración. Gemí sin control, aferrándome a las sábanas como si con eso pudiera sostenerme del vendaval de sensaciones que me estaba provocando.

Ese hombre… mi hombre… no solo sabía cómo tocar mi cuerpo, sino también cómo tocar mi alma.

Dejo mi pecho derecho y se fue al izquierdo, haciendo lo mismo que en el anterior, luego de marcar cada uno de ellos empezo a bajar por mi abdomen con besos humedos mientras yo gemia y me retórcia ligeramente fascinada, haciendo que el gruña.

Llego hasta mi pelvis y bajo mi short pijama de manera lenta mientras repartia besos en mi abdomen y pelvis, yo gemia sin poder evitarlo mirándolo atentamente.

—¿M..att?— dije entonces, y él solo gruño más en respuesta— Oh j..oder— gemí cuando empezó a tocar mi sexo aun con mi braga de encaje puesta.

—Mía y solo mía— gruño Matt contra mi coño, antes de deshacerse de mi braga de un movimiento rápido, se posiciono entre mis piernas dejando frente a él mi sexo, me jalo encima de su regazo y empezó a dejar besos humedos en mí, beso y mordisqueo mi monte de venus a su antojo haciendome experimentar tanto placer y eso que aún no llegaba directamente a mi coño.

Con su lengua empezó a chupar y llego a mi boton y lo lamio como si de una paleta se tratase haciendo que me restriegue en su cara por busca de más placer.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.